Miércoles, 26 diciembre 2018

El TS dicta que convivir con una nueva pareja extingue el derecho de uso del domicilio familiar

La sentencia dictada el pasado 20 de noviembre de 2018 por el Pleno de la Sala de lo Civil del Tribunal Supremo da un paso más en el derecho de familia y establece que la convivencia con una nueva pareja en el que fuera domicilio familiar es causa de extinción del derecho de uso que respecto de este se hubiera otorgado en la Sentencia o en el convenio que, en cada caso, regule los efectos inherentes a la separación o al divorcio.   

Si bien el Alto Tribunal ya se había pronunciado en sentencias anteriores sobre los efectos que tiene la convivencia de una tercera persona en el domicilio familiar siempre lo había hecho en referencia a la pensión de alimentos, o en su caso, a la pensión compensatoria. En esta Sentencia va más allá.    

El recurso de casación fue interpuesto por el Ministerio Fiscal contra la Sentencia dictada en grado de apelación por la Sección 1ª de la Excma. Audiencia Provincial de Valladolid, al entender que la extinción del derecho de uso declarado por la Sala de segunda instancia vulneraba frontalmente los derechos de los menores. En la Sentencia de casación, el Tribunal Supremo, además de valorar y conciliar el interés de los menores con el de los progenitores, fija como cuestión controvertida la determinación de los efectos que, respecto del derecho de uso de la vivienda familiar que le fue atribuido a la madre en cuya compañía quedaron los hijos menores de edad, produce la convivencia de ésta con una nueva pareja en ese domicilio.   

La decisión del órgano judicial de considerar que en este caso el derecho de uso queda extinguido, encuentra su fundamento en que la convivencia de una nueva pareja en el que fuera domicilio familiar, conlleva que la vivienda pierda la naturaleza o carácter de “familiar”, toda vez que con la entrada del tercero, la vivienda deja de servir a los fines del matrimonio y de la familia primigenia y por lo tanto desaparece la cusa que motivo la existencia y atribución de ese derecho de uso del domicilio familiar. Así afirma que: “El derecho de uso de la vivienda familiar existe y deja de existir en función de las circunstancias que concurren en el caso. Se confiere y se mantiene en tanto que conserve este carácter familiar. La vivienda sobre la que se establece el uso no es otra que aquella en que la familia haya convivido como tal, con una voluntad de permanencia”  

 El derecho de uso queda extinguido porque la convivencia de una nueva pareja en el que fuera domicilio familiar, conlleva que la vivienda pierda la naturaleza o carácter de “familiar

Se considera que el hecho de que una tercera persona empiece a convivir en el domicilio familiar, supone la pérdida de ese carácter ya que ahora el uso de la vivienda sirve a una familia distinta y diferente y deja de servir a los fines del anterior matrimonio y de la anterior familia.   

Derechos de los menores

Respecto de la lesión a los derechos de los menores, concluye la Sentencia diciendo que la extinción del derecho de uso por la convivencia de una nueva pareja en el domicilio familiar, no vulnera en absoluto el derecho e los menores ya que no les priva del derecho a una vivienda digna y con las condiciones adecuadas, ni incide en el régimen de custodia establecido, matizando que el interés de los hijos menores no puede desvincularse del de sus padres, siendo posible conciliarlos. En este escenario, el Tribunal declara que el progenitor que no tiene atribuido el uso del domicilio familiar puede solicitar la liquidación de la sociedad de gananciales y que se proceda a la venta del inmueble, o al menos de la parte que a él le corresponde, bien a un tercero, bien al otro progenitor que sí tiene atribuido el uso.   

Por último indicar, aunque pueda parecer algo evidente, que la Sentencia se refiere tan solo al derecho de uso que nada tiene que ver con los derechos de propiedad que, en el caso de tratarse de una vivienda adquirida y abonada durante el matrimonio con un régimen económico de gananciales, pertenecerá en propiedad a los cónyuges por mitades e iguales partes.