Martes, 25 septiembre 2018

Cómo retomar la forma física tras los excesos de las vacaciones de verano

Las vacaciones veraniegas han llegado a su fin. Es hora de retomar nuestras rutinas, especialmente si te has relajado con el ejercicio y has dado rienda suelta al cuchillo y tenedor. Durante el periodo vacacional es bastante habitual que se tenga cierta laxitud con los hábitos. Pero si nos hemos traído un “recuerdo” de las vacaciones en forma de peso, es hora de ponerse en marcha para evitar que se transforme en una pesada herencia.

Para ello debemos ir olvidando ciertas costumbres típicamente vacacionales como son las cervecitas, tapas y copas de más que tanto placer fugaz nos han causado. Es momento de volver al ejercicio si eres de los que lo han abandonado y han preferido utilizar el tiempo libre haciendo trabajar a la hamaca y la tumbona.

Si tenías una rutina deportiva, es momento de ir retomándola poco a poco. Tras un periodo de asueto, normalmente aumentan las ganas de realizar tu actividad física favorita. No hagas comparaciones de tu situación física actual con la que tenías antes de las vacaciones.

La relajación física y mental te refuerza y solo hay que comenzar a trabajar físicamente con un ritmo progresivo

Pueden acompañarte algunos kilos extra, no eres capaz de hacer tantos kilómetros en la bici, o llegar al final del partido de pádel rindiendo el alma… No desesperes: si lo planificas de forma correcta volverás a tu rendimiento de unos meses atrás. Piensa que la relajación física y mental te refuerza y solo hay que comenzar a trabajar físicamente con un ritmo progresivo, como siempre se recomienda en la titulación de Experto en Nutrición Deportiva de UNIR. En pocas semanas, si además cuidas la dieta, el asunto quedará resuelto.

Respecto a la alimentación, debemos volver a comer de forma saludable teniendo en cuenta que tal vez haya que eliminar algo de peso. Un truco muy sencillo es recortar un poco (10%) de lo que habitualmente consumimos, de ahí que una opción interesante sea comer en platos más pequeños, hasta que hayamos perdido el “recuerdo” vacacional.

Cuando nos planteamos retomar la vida sana es crucial disponer de unos minutos para tomar lápiz y papel. Es recomendable escribir y tener una visión esquemática de lo que vamos a iniciar. Acto seguido, comenzar una lista para el mercado y empezar por realizar una compra inteligente, muy adecuada para comer mejor.

A la hora de cocinar conviene planificar muy bien el menú, optando por formas de preparación sencillas. Las ensaladas son muy variadas y ricas en ingredientes de temporada. Además causan saciedad y nos inundan de vitaminas, minerales, fibra y compuestos bioactivos que nos vendrán de perlas para retomar la actividad física.

Las frutas, un gran aliado

Las frutas son un gran aliado para nuestra salud. En los periodos de asueto suelen ser despreciados. Cuando estamos de veraneo, los helados y dulces ocupan parte de su lugar como postres habituales. El final del verano y comienzo del otoño es un excelente momento para disponer y disfrutar de magníficas frutas, ricas en vitaminas y sustancias antioxidantes: uvas, ciruelas, peras, melones, sandías… Muchas de ellas, además, facilitan que se mantenga tu bonito bronceado veraniego.

No te olvides de los frutos secos. Muchos de ellos están en su momento perfecto de consumo, recién recolectados. En algunas poblaciones es muy típico que en esta época del año se celebren mercados específicos de ellos.

Aprovecha para hacer un buen acopio. Muchos son ricos en ácidos grasos omega -3 y sustancias con actividad protectora del sistema cardiovascular. Aportan una buena cantidad de energía y fibra. Además son muy saciantes y, en contra de lo que muchos piensan de forma falsa, no engordan tanto. Entre otras cosas, no hace falta comer mucha cantidad. Un puñadito al día nos evita picotear y aporta maravillosos nutrientes ideales para nuestra práctica física.

Los productos lácteos también te pueden ayudar, especialmente el yogur y las leches fermentadas

Los productos lácteos también te pueden ayudar, especialmente el yogur y las leches fermentadas. Eso sí, evita que tengan azúcar. Te aportamos un pequeño ejemplo para elegir bien tu yogur de las estanterías del super: debes fijarte en la información nutricional que te aporta la etiqueta y consume aquellos que aportan una proporción de proteínas /azúcares/grasas igual a 3/4/3 (3% proteínas, 4% azúcares, 3%grasas aproximadamente).

No vayas a pensar que si no es 0% todo no vale. Evita colorantes, saborizantes y -sobre todo- azúcares añadidos. Cuanto menos componentes tenga, mayor calidad nutricional. Recuerda, solo se trata de yogur y por tanto se obtienen beneficios al consumirlo si está confeccionado con leche y Lactobacillus bulgaricus y Streptococcus thermophilus. El resto de los ingredientes, sencillamente están de adorno. Las leches fermentadas, son algo parecido, pero contienen otros microorganismos fermentadores como las bifidobacterias. Todos presentan beneficios para salud sobre todo porque ayudan a repoblar la microbiota intestinal tras los excesos veraniegos.