Martes, 28 agosto 2018

Tu forma de liderar no tiene por qué ser la mejor: deja atrás las rutinas y atrévete a innovar


Dirigir Hoy


A Albert Einstein le atribuyeron una frase que realmente nunca dijo, pero que pone en valor la importancia de la inteligencia emocional de los líderes: “Locura es hacer lo mismo una y otra vez esperando obtener resultados diferentes”. Realmente, no se sabe quién dijo esta frase, pero deja a las claras que si un jefe quiere liderar mejor, debe innovar y olvidar las rutinas que interpreta como si fueran verdades absolutas.

La resistencia al cambio forma parte de la fidelidad que las personas nos tenemos a nosotros mismos en base a nuestra experiencia interna. Esto explica las acciones que llevamos a cabo, en ocasiones, de forma inconsciente y por las que afirmamos aquello de “así son las cosas”, “esto es así porque sí” o “las cosas son como son”. Pero la voz de la experiencia no acierta siempre.

Los psicólogos se refieren a los humanos que siempre apoyan sus planteamientos en la experiencia como “meaning-making machine”, es decir, que son “máquinas de hacer cosas con sentido”. Se trata de personas que siempre atribuyen un determinado significado a algo y componen su propia historia adaptándola a su experiencia para actuar de la misma forma que la vez anterior.

En un denso artículo de Harvard Business Review, exponen el caso de Chris, un mando intermedio con 10 años de experiencia que no supo modificar a tiempo su forma de liderar. Utilizó la ‘mano dura’ con sus empleados desde que salió de la escuela de negocios y por nada del mundo estaba dispuesto a cambiar. Siempre había pensado que hacía lo más acertado.

MBA

Durante una década se destacó de los demás jefes por ser “duro, fomentar la competencia y mantener un apetito insaciable de crecimiento”. Años de tensiones constantes que le llevaron a tener una crisis profesional y de salud. Su cuerpo y su mente ya no daban para más.

Como repasamos en otro artículo de este blog, existen seis tipos de liderazgo, según  el prestigioso psicólogo estadounidense, Daniel Goleman. El liderazgo coercitivo, que ejercía Chris, se basa en la toma de decisiones totalmente vertical, los empleados no encuentran razones para motivarse y si se mantiene durante mucho tiempo, acabará fracasando. Fue lo que ocurrió en este caso.

Atendiendo a su trayectoria profesional, Chris debió haber superado este desafío a base del tesón y la fuerza de voluntad que él mismo exigía a sus empleados, pero esta vez todo cambió. Se dio cuenta de que necesitaba modificar algo en su forma de trabajar para poder liderar mejor, alcanzar el éxito de una forma alternativa y cuidar su salud. Lo que antes definía como signos de debilidad, pasó a ser su realidad.

Él mismo se había creado una imagen de tipo duro por la que todos le conocían en la compañía. Al sentir que debía cambiar la forma de comportarse, comenzó a creerse en deuda con su jefe y a pensar que el resto le iba a rechazar por no hacer lo que esperaban de él. Presentó su dimisión, pero el CEO de la compañía le respondió que lo único que necesitaba era “un poco de tiempo libre”.

Está demostrado que una vez que cambiamos aquello que hacemos de forma automática, nos volvemos más capaces, profesionales más competentes y mejores personas”

Chris no cedió y dejó de trabajar a un ritmo que consideraba “insostenible” para dar un salto en su carrera. Aprovechó todas las competencias que había aprendido (análisis, comunicación, liderazgo, etc) y dejó atrás todas las rutinas que siempre le ‘obligaban’ a actuar de la misma forma. Se convirtió en un nuevo líder y comenzó a trabajar en una organización sin ánimo de lucro en la que buscaba un nuevo reto profesional “más saludable y satisfactorio”.

Está demostrado que una vez que cambiamos aquello que hacemos de forma automática, nos volvemos más capaces, profesionales más competentes y mejores personas. Reconducir la trayectoria profesional permite a los líderes avanzar en la dirección correcta y mejorar la capacidad que tienen de trabajar individual y colectivamente, por ejemplo, ampliando la formación con un MBA. Esto permite mejorar los resultados y a empoderar a los empleados, con los beneficios que esto conlleva. Ahora, Chris es un jefe “más humano, coherente y liberador”.