Lunes, 24 septiembre 2018

Las soft skills aterrizan en Educación y revolucionan las competencias de los alumnos y los profesores

El término soft skills está actualizando el significado de la palabra competencias, sustituyéndolo o complementándolo por una expresión especialmente empleado en el ámbito empresarial, como es la de habilidades blandas. Estas, hacen referencia a las competencias no cognitivas, es decir, a las relacionadas con aspectos intra e interpersonales.

Muchos expertos ponen incluso en tela de juicio el hecho de llamarlas habilidades blandas y defienden otras denominaciones, como habilidades esenciales, habilidades clave o employability skills. Destacan su carácter nuclear y básico, al mismo tiempo que subrayan una dificultad intrínseca para su enseñanza y aprendizaje.

En diferentes artículos, podemos leer que a este tipo de competencias se le atribuye hasta un 80 o 90% del éxito de una persona en el entorno laboral, mientras que el porcentaje restante lo ocupan las supuestas habilidades duras

Las habilidades blandas persiguen la búsqueda de perfiles de carácter transversal y subrayan la importancia de los valores y de la capacidad de transformación y renovación. Todo esto, en un panorama profesional en constante cambio, en el que las competencias cognitivas, o conocimientos especializados se aprenderán en la propia compañía.

Partiendo de su experiencia previa como docente, el fundador de Alibaba, Jack Ma , comenta que la educación ya no se puede centrar en los contenidos, sino que debe basarse en otro tipo de aspectos en los que las máquinas nunca podrían sustituirnos. A estas habilidades las denomina soft, y ahí es donde menciona toda una serie de áreas relacionadas con las Humanidades y las emociones:

Aunque en los vídeos anteriores ya se destacan algunas de las habilidades que pueden ser consideradas como soft skills, veamos una lista de las principales a competencias blandas en el ámbito educativo, tanto para docentes como para alumnos:

 Capacidad resolutiva (resolución de problemas complejos), creatividad, innovación y adaptabilidad.

– Pensamiento crítico y analítico, capacidad de reflexión.

– Gestión de personas, negociación, capacidad de diálogo y habilidades comunicativas y organizativas.

– Predisposición para el trabajo en grupo, colaboración y apoyo a los compañeros.

– Inteligencia emocional, habilidades sociales, control de las emociones, capacidad de trabajar bajo presión, integridad, respeto, tolerancia, mentalidad abierta, flexibilidad, sentido del humor, optimismo y empatía.

– Formación continua y cultura general.

– Motivación, iniciativa, perseverancia, curiosidad e interés.

– Autonomía, autoconocimiento, responsabilidad, gestión del tiempo y sentido común.

 Valores y ética.

 Lenguaje gestual, corporal y no verbal.

Como docentes, podríamos estar de acuerdo en que todas estas capacidades son importantes y deben ser desarrolladas, pero quedarían dos preguntas sin resolver:

¿Cómo implementarlas? Con metodologías activas y eminentemente prácticas, otorgando al alumno el papel de protagonista, con opciones como el aprendizaje por proyectos o el aprendizaje basado en problemas, entre muchas otras posibilidades: una educación basada en competencias que deje espacio para la iniciativa y la imaginación de los estudiantes.

¿Cómo evaluarlas? Algunos autores destacan la importancia de promover la autoevaluación. Los alumnos serán conscientes de sus propios puntos fuertes y débiles, fomentando, así, su autonomía y capacidad de introspección. El uso de las nuevas tecnologías, además de desarrollar la competencia digital de los estudiantes, supone un recurso que se debe tomar en consideración y que puede ser combinado con la idea anterior, por ejemplo mediante la inclusión de portafolios digitales.

Independientemente de lo comentado hasta el momento, no debemos olvidar que estas competencias no son algo nuevo. Los profesores no enseñamos, sino que educamos, y eso implica, las soft skills. Probablemente, tendríamos que denominarlas life skills, pues son habilidades imprescindibles para el trabajo y la educación pero, sobre todo, para la vida.

En todo caso, lo que sí deberíamos plantearnos es por qué etapa tras etapa en la educación, la transmisión de valores y competencias no cognitivas, tan importantes en Infantil, van siendo relegadas a un segundo plano cuando, quizás, más falta hacen a nuestros jóvenes.

Más información

Chirania, V. (2013). The Softest Skill. TEDIIMShillong.

Landsman, R. (2016). What are the Skills for the Future Workforce?. TEDPeddieSchool.

Wible, A. (2015). Strenthening Soft Skills. TEDMuskegon.

World Economic Forum (2018). The Future of Education according to experts at Davos. World Economic Forum Annual Meeting.