Ingrid Mosquera, premio a la innovación educativa SIMO Educación 2019

Tres ha sido el número de la suerte de Ingrid Mosquera. Su caso es el ejemplo perfecto de que no hay dos sin tres y de que a la tercera va la vencida. El primer número primo impar del sistema decimal representa las veces que la docente de UNIR se ha presentado a los premios SIMO Educación, que organiza IFEMA en colaboración con Educación 3.0. Y ha sido en 2019 -si se suma bien también se esconde un tres en esta fecha- cuando la profesora de Didáctica en el Grado en Maestro en Educación Primaria y en el Máster Universitario en Formación del profesorado de Educación Secundaria Obligatoria y Bachillerato, Formación profesional y Enseñanza de idiomas  ha sido elegida como una de las diez ganadoras de las experiencias educativas más innovadoras.

Una edición, la séptima, a la que se presentaron más de doscientas opciones y una treintena quedaron finalistas. De ellos, la propuesta ‘Construyendo nuestra propia metodología docente’, de Mosquera, obtuvo el beneplácito del jurado como Mejor experiencia innovadora en Educación Superior. El galardón, que se entregará el miércoles 6 de noviembre en el marco del Salón que se celebra del 5 al 7 del próximo mes en el pabellón 6 de la Feria de Madrid, ha supuesto para la profesora una oportunidad de otorgar visibilidad a su experiencia docente.

“Esa era mi única pretensión y no esperaba haber sido escogida y ganar el premio, porque había propuestas increíbles”, sostiene una entusiasmada Mosquera, que lleva aplicando en UNIR su premiada iniciativa el mismo número de años que su afortunado número. Y los resultados no podían ser mejores. Lo que comenzó como pequeñas pruebas para conseguir una mayor participación del alumnado pronto pasó a aplicarse de forma sistemática en todas las asignaturas.

Herramientas digitales e interacción

El procedimiento no es complicado. A través de un foro, denominado Foro de Challenges, los estudiantes deben ir superando diferentes retos, de forma colaborativa entre ellos y con un tiempo límite, para, finalmente, obtener su recompensa, la cual consiste en un banco de preguntas de los temas que les ayudará a preparar el examen. Las encuestas en Twitter, los cuestionarios con Google Form o Cerebriti o herramientas como FlipGrid han facilitado ese contacto entre ellos.

“Cada reto tiene que ver con una herramienta digital gratuita. Aprovecho las clases de refuerzo o complementarias para explicárselo o resolver dudas y, si no, en mi canal de Youtube pueden ver cómo se trabaja”, detalla la galardonada profesora.

Pero no solo eso, sino que también trabajan lo que Mosquera ha dado por denominar Microlearning Activo, donde los alumnos deben construir ‘píldoras de conocimiento’ tras analizar los temas correspondientes. “Pueden ser retos relacionados con GIFs, Twitter, vídeos animados con Powtoon, explicaciones de temas con Loom, infografías con Canvas o Easel.ly, cuestionarios, herramientas de curación de contenidos…”, enumera.

Futuros docentes

Y lo mejor es que, entre reto y reto, la confianza e interacción entre los estudiantes aumenta exponencialmente. “Se crea un gran ambiente, se conocen unos a otros, se ponen cara y se animan para superarlos; se forma un contexto de comunidad muy positivo y se les hace ver que no están solos y que se pueden apoyar unos a otros”, relata Mosquera, para quien todo ello resulta enriquecedor en grado sumo. “Hago que mis alumnos sean más participativos, se involucren más en la asignatura y tengan un mayor interés y motivación”, se enorgullece.

No solo eso, sino que así también aprenden a usar herramientas digitales que les resultarán de gran utilidad en su labor docente. Porque gran parte de su alumnado son futuros profesores de los que espera que, una vez finalizados los estudios, “puedan construir, desarrollar y perfeccionar su propia metodología que no tiene por qué ser una sola, sino el cóctel perfecto que les funcione y sea adecuado para el contexto en el que se encuentren”.

Motivo por el cual esta iniciativa puede implantarse en cualquier etapa educativa y alcanzar un desarrollo “infinito” puesto que las herramientas digitales forman parte de un mundo -el digital- en constante evolución.