Lunes, 28 enero 2019

Todo lo que necesitas saber de la terapia cognitivo conductual

Unos de los ejes principales en los que se sostiene la psicología aplicada es la terapia cognitivo conductual. Permite abordar problemas muy diversos, a través de la aplicación de técnicas que cuentan con aval científico.

Sin dudas, la terapia cognitivo conductual cobra cada vez más protagonismo en la actualidad. Su importancia queda evidenciada en las consultas, clínicas, y también en las universidades. Los tratamientos con esta orientación terapéutica tienen eficacia comprobada y aumentan día a día. Además, es uno de los pilares de los contenidos académicos que se enseñan en las Universidades.

A continuación, los puntos clave que necesitas saber sobre esta orientación terapéutica:

1-Actúa sobre los actos y pensamientos

La terapia cognitivo conductual actúa tanto sobre los actos como sobre los pensamientos. Es decir, se vuelca hacia las sinergias establecidas entre la parte de la intervención enfocada a los procesos mentales y aquella que se orienta hacia las acciones y los cambios en el entorno material del paciente.

2-La faceta del conductismo radical

Nace a partir de la fusión de las terapias conductistas y de las derivadas de la Psicología Cognitiva. Ofrece una combinación evidente: por un lado se sostiene en el conductismo. Principalmente, en la línea ‘radical’ de Burrhus Frederic Skinner. Este enfoque implica la puesta en práctica de una metodología absolutamente ceñida a los preceptos del método científico. A través de esta vía, permite valorar con objetividad los métodos que se hacen durante la terapia.

Su legado supuso un rechazo total a los métodos de investigación especulativos propios del psicoanálisis y una propuesta de investigación al margen de la introspección. Se centró solo en las variables objetivas y fáciles de medir.

3-Bienestar subjetivo de los pacientes

No obstante, la terapia cognitivo conductual también se sostiene en la necesidad de no renunciar a la consideración de los procesos mentales inobservables directamente. Se hacen esfuerzos para que los elementos mentales que entran en juego en el diagnóstico y la intervención respondan a categorías bien delimitadas y traducibles a variables cuantitativas para poder hacer un seguimiento exhaustivo de los cambios que se realizan a nivel subjetivo.

4-Lo que pensamos, sentimos y hacemos

La terapia cognitiva tiene entre sus objetivos la modificación de las cogniciones (lo que pensamos) para cambiar los afectos (lo que sentimos) y la conducta (lo que hacemos). Apunta a la modificación de los sentimientos negativos, dañinos, o a aquellos que no son adaptativos para nosotros, lo que generará unos sentimientos y conductas más positivas.

5-Las fases de la terapia

Las fases de la terapia cognitivo conductual son cuatro.

a)- Evaluación

b)- Explicación de hipótesis

c)- Tratamiento

d)- Seguimiento

Obtención de información

La evaluación es la primera fase. Su finalidad es la obtención necesaria de información sobre el problema que es objeto de la consulta. A través de preguntas guiadas, test, cuestionarios y registros, el profesional indaga en el origen del problema. También, del mantenimiento en el tiempo.

El motivo de los problemas

La explicación de la hipótesis es la segunda fase del tratamiento. Consiste en comunicar al paciente el motivo de su problema. Un aspecto muy importante a tener en cuenta es que el terapeuta cognitivo conductual es activo. Es decir, pregunta, contesta, sugiere y explica al paciente.

Fomenta un vínculo humano de confianza y afectuoso con él, dentro de los límites de la relación terapéutica.

Manejo del conflicto

El tratamiento, sin dudas, es la fase central. A través de las técnicas adaptadas a cada problema se enseñarán al paciente los recursos que le ayuden a obtener nuevos conocimientos, habilidades y formas alternativas de actuación, entre otros puntos estratégicos. La finalidad de estos nuevos aprendizajes es que le ayuden a la resolución o manejo de su conflicto.

La Terapia Cognitivo Conductual tiene un final, exceptuando los casos de patologías crónicas. La duración de un tratamiento depende de muchos factores, pero puede decirse que es relativamente corto en duración.

A excepción de los casos graves o crónicos, es raro que un tratamiento se extienda mucho más que un año

A excepción de los casos graves o crónicos, es raro que un tratamiento psicológico de este tipo se extienda mucho más que un año. Generalmente, las sesiones al comienzo suelen tener una periodicidad semanal. Después, dependiendo de la evolución del paciente, pueden ser quincenales, mensuales y –de forma general- con una menor frecuencia.

Poder manejarse solo

En la última fase, el seguimiento, lo que se pretende es que el paciente aprenda a manejarse solo, poniendo en práctica todo lo aprendido.

En definitiva, es una forma de tratamiento psicológico de orientación práctica, basada en el conocimiento científico y de amplio espectro de aplicación. Su objetivo principal es aliviar el sufrimiento humano haciendo uso de procedimientos validados por la ciencia. Durante el seguimiento, el objetivo es apoyar al paciente durante un plazo donde las intervenciones de los profesionales sean menores (suelen ser de tres a seis por año), dependiendo de los casos.