Jueves, 09 julio 2020

Industria 4.0: líderes en la revolución laboral

Después de años trabajando de manera tradicional, una bodega decide digitalizar el empaquetado de su producción de vino. Día tras día, unos operarios cogían cada una de las botellas a mano y las metían en cajas, las cerraban y pegaban una etiqueta de envío. Pero, ¿y si pudiéramos integrar todo ese proceso con una máquina? ¿Quién se encargaría de coordinar el diseño de cada etapa? Hasta ahora, esta posición no ha tenido cabida en la empresa, pero la necesidad de un experto en este tipo de proyectos ha situado a los especialistas en industria 4.0 en el punto de mira.

Pero detrás de esta alta demanda surge un problema: la falta de formación en la materia. Según un informe de Randstand Research, el 55% de las compañías españolas tiene problemas para cubrir vacantes y es, en gran parte, por la irrupción de las nuevas tecnologías (en un 58.7%). Por otro lado, el Centro Europeo para el Desarrollo de la Formación Profesional estima que antes de 2025 la demanda de puestos STEAM, que engloba a los líderes de esta cuarta revolución industrial, crecerá más de un 8%, pero el déficit de cualificación impide que se cubran los puestos en su totalidad.

Ante esta situación, conseguir diferenciarse en esta carrera puede ser decisivo para el currículum. Para valorar la importancia de esta salida profesional hablamos con Miguel Ángel Sánchez Vidales, director del Máster en Industria 4.0 de UNIR.

 

La apuesta 4.0: hacer más con menos

Si nos ponemos en la posición de un empresario del siglo XXI, que tiene como objetivo optimizar su cadena de trabajo a través de un proyecto de transformación digital, este quiere a un experto que coordine y valore los pros y contras del proceso. Esto requiere que diseñe un modelo de trabajo donde los diferentes puestos de la industria 4.0 estén reflejados: Big Data, robótica, Internet de las Cosas (IoT), fabricación aditiva, realidad virtual o ciberseguridad, tal y como explica Sánchez Vidales:

“Se trata de una profesión nueva. Esta persona debe saber un poco de todo, pero sin ser experto, un director de orquesta capaz de definir una solución que aúne estas especialidades, las cuales acabará subcontratando posteriormente. Una empresa no puede permitirse el lujo de tener un especialista en todas esas áreas, pero sí que puede tener a alguien que traduzca esas demandas al ámbito tecnológico y de manera coordinada e integrada”.

Dentro de esta estrategia no podemos quedarnos solamente en la compra de una máquina, debe existir una persona que dé respuesta a otras necesidades del proceso. Desde que un cliente hace el pedido hasta que se le envía existe una gestión ordenada que tiene que ser liderada por un especialista en industria 4.0: “En nuestro máster conseguimos que los alumnos tengan una visión mucho más amplia de la empresa y que incide en todos los procesos de la empresa. Todo tiene un sentido y debe estar integrado de una manera”, apunta Sánchez Vidales.

 

La formación: indispensable para avanzar

Una vez se ponen en práctica estos conocimientos, los resultados son asombrosos. Según un informe realizado por Siemens y la consultora Roland Berger, la transformación digital en las empresas conlleva una mejora tanto en la manera en la que trabajan los empleados como el trato de las necesidades del cliente final. Y lo más importante, el resultado supone un impacto económico decisivo que se ve reflejado en:

– La mejora de la cifra de negocios: se conoce mejor al cliente, pudiéndole hacer propuestas o servicios con un mayor valor para ellos y mejor adaptados.

– Optimización de costes: gracias al aumento de la eficiencia. En el sector de la industria, supone reducir de un 10 a un 20% los costes en funciones operativas como la producción, logística, calidad y mantenimiento.

Pero para lograr esta respuesta y recoger los frutos, Sánchez Vidales apunta como necesario sembrar en formación para quitar el miedo a los empresarios en el camino hacia la transformación digital: “Es la clave. La gente ha recibido una mala cualificación en este campo. Es preocupante, porque las empresas se encuentran, en muchos casos, con plantillas con más de 40 años que carecen de estos conocimientos y no apuestan por educarles. En esta situación, considero que la formación debe ser progresiva, ya que no se puede capacitar a una plantilla completa en tecnologías digitales. Habrá gente a la que no conseguiremos llevar a un mundo totalmente digital, pero sí que habrá áreas y personas dentro de esas empresas dispuestas a aprender”.

 

¿Y cómo está España en este sentido? Podríamos decir que está igual o peor que el resto de Europa, pero comienza a dar los pasos pertinentes para diferenciarse. Según el informe de Siemens, aún debe superar grandes barreras como la resistencia al cambio por parte de los empresarios, el miedo al coste asociado y la falta de competencias o de oferta adaptada al mercado.

Perfil de un líder en Industria 4.0

Según Linkedin, las ofertas de empleo de industria 4.0 en España crecen anualmente más del 65%. Debido a este creciente interés y a la evidente falta de formación en este campo, UNIR quiso desmarcarse en este ámbito siendo la primera universidad oficial en ofrecer toda esta formación 100% online. Cada año se nutre de perfiles tecnológicos e industriales que buscan tener la capacidad para resolver o plantear soluciones a retos de transformación digital.

Una de las primeras ideas que les transmite el director del máster a los alumnos es que sepan aprovechar la oportunidad y tengan una visión global del proceso empresarial. Si hay interés de un empresario por cambiar algo, apunta Sánchez Vidales, por pequeño que sea, debemos estar ahí para ofrecer algo más: “Ningún empresario te llama pidiéndote una estrategia como tal, pero sí que tienen la sensación de que podrían hacerlo mejor si usaran más tecnología. Por ello, cuando te contactan para un proyecto es cuando surge la visión de alguien formado en industria 4.0. Este no daría una única solución para el proyecto que le piden, sino que ofrecería encuadrarla dentro de una estrategia para que resulte más integrado. Debe convertirse en líder de la estrategia digital de esa compañía”.

Entre las herramientas que le ayudarán a progresar a todo aquel que quiera triunfar en este mundo se encuentra la adaptación al 5G: “Cuando hablamos de industria 4.0 lo relacionamos con el término hiperconectividad. En un mundo totalmente hiperconectado, este tipo de tecnología favorecerá aún más esta conexión, sobre todo en el terreno del Internet de las Cosas (IoT). Por ejemplo, las furgonetas o los sistemas de riego hablarán entre ellos, aunque estén alejados. Esto nos abre un abanico de posibilidades de lo que puede ser la tecnología a corto plazo”.

 

¿Perderemos puestos de trabajo?

Hay que eliminar el mito de que la digitalización destruye puestos de trabajo, porque muchas veces, el efecto es el contrario, ayuda a crear posiciones y a reubicar a los empleados en otras funciones que requieran de otras necesidades donde las máquinas no llegan: “En Alemania, la industria 4.0 ha supuesto un incremento de los puestos de trabajo. Puede haber casos en los que se destruya empleo no cualificado, pero la compañía debería aprovechar esas manos para la realización de otro proyecto en la empresa”.

De esta manera, el ahorro por los costes de producción puede ser usado para mejorar su posicionamiento con respecto a otras empresas y apostar por la formación de los empleados para destacar en el sector. Eliminar a gente no hará que ganen más dinero, invertir en ellos será lo que marque la gran diferencia. En este ámbito, sentencia Sánchez Vidales, es necesario líderes de la transformación: “Si nuestro máster está creciendo de manera exponencial es porque la gente se da cuenta de que hay oportunidades de trabajo y porque ayuda a las empresas a tener esa capacitación que antes no tenían”.