Jueves, 12 diciembre 2019

¿Qué hay que estudiar para ser profesor de Educación Especial?

¿Sabes qué estudiar para ser profesor de Educación Especial? Desde UNIR te explicamos cuáles son los requisitos para ser docente en este área. 

Los profesores de Educación Especial son profesionales que trabajan con alumnos que tiene necesidades educativas especiales (o diferentes). Su labor es fundamental en la integración de la diversidad en los centros educativos.

Estudios para ser profesor de Educación Especial

La especialidad de Educación Especial quedó extinta con la adaptación al Espacio Europeo de Educación Superior y la reordenación de titulaciones. En la actualidad para ser profesor de Educación Especial se necesita el Grado en Primaria y una mención en Pedagogía Terapéutica (PT).

Otras posibilidades son “aquellas otras menciones cuyo currículo esté específicamente relacionado con la atención al alumnado con necesidades educativas especiales, una mención en Audición y Lenguaje, el título de Maestro con la especialidad de Educación Especial y de Audición y Lenguaje, el Diploma en Profesorado de Educación General Básica o el título de Maestro de Primera Enseñanza con la especialidad correspondiente” (Real Decreto 476/2013, de 21 de junio).

En el caso de UNIR, la Mención en Pedagogía Terapéutica (Educación Especial) tiene una duración de un cuatrimestre con 30 créditos ECTS. La propuesta formativa incluye materias como Trastornos de la Conducta y del Aprendizaje, Educación de Niños con Altas Capacidades u Organización, legislación, recursos y financiación de la Educación Especial. También, para poder ampliar los conocimientos específicos, contamos con el Máster Universitario en Educación Especial.

Las particularidades del trabajo de los profesores de Educación Especial determinan que también sea de utilidad contar con una formación complementaria, como el Grado en Logopedia, el de técnico superior en interpretación de lenguaje de signos o nuevas tecnologías.

Funciones de un docente de Educación Especial 

Los maestros de Educación Especial trabajan con alumnos con necesidades educativas especiales (NEE) muy diversas. Pueden ser discapacidades visuales, auditivas, problemas de aprendizaje, parálisis cerebral, niños con Asperger… Por eso es básica la especialización y una formación sobre las diferentes capacidades diferenciadas que puede presentar el alumnado. 

El profesor de PT forma parte del claustro de los centros educativos ordinarios. La intervención y trabajo con niños con NEE se puede abordar de dos formas diferentes: bien permaneciendo a tiempo completo en el aula ordinaria recibiendo el apoyo del PT, bien saliendo de la clase un número determinado de horas diarias/semanales para trabajar en otro ambiente con el PT.

Entre las funciones de un profesor de Educación Especial destacan:

  • – Elaboración de adaptaciones curriculares individualizadas (ACI) para adecuar las diferentes materias a las necesidades de cada alumno (tras identificar cuáles son). Para ello existen varios recursos como los recogidos en la Guía de atención a la diversidad (Proyecto EDIA).
  • – Adaptación de materiales y entorno para facilitar el aprendizaje.
  • – Implementar las medidas necesarias para la integración de estudiantes con NEE en el aula y centro educativo respetando su ritmo y modo de aprendizaje.
  • – Redacción de informes de evaluación para determinar el progreso de los alumnos.
  • Normalizar la diferencia: el resto de estudiantes debe ser partícipe de la integración de compañeros con capacidades diferenciadas. En la medida de la posible se hará de forma activa; por ejemplo, si hay un niño ciego se les enseñará a todos a leer en braille. 
  • – Asesoramiento a resto de profesorado y familias. 

Además de los colegios e institutos ordinarios (públicos, concertados o privados) los docentes de Educación Especial también pueden trabajar en centros de educación especial, hospitales, centros especiales de empleo, centros ocupacionales… En todo caso para ejercer esta profesión es fundamental -además de una buena formación- grandes dosis de empatía, adaptabilidad para respetar las especificidades de cada alumno y creatividad.