Lunes, 22 julio 2019

Cómo aplicar la metodología Decroly: una experiencia de aula

Ya en el siglo XIX y principios del XX había innovación educativa. Se podría decir que la mayoría de las novedades que esgrimimos hoy en día como vanguardistas no son más que recreaciones y capas de pintura sobre conceptos e ideas ya existentes. En algunos casos reconociendo las fuentes y la autoría o, en otros casos, haciendo pasar como propias las propuestas de otros.

Montessori, Decroly y un largo etcétera han sido considerados hasta hace pocos años como estandartes de las denominadas como metodologías alternativas. Sin embargo, cada vez más centros se plantean avanzar bajo el paraguas de estas nuevas corrientes que van dejando de ser una excepción para convertirse en la avanzadilla de lo que está por venir, una enseñanza y un aprendizaje menos compartimentado y abierto a las necesidades y exigencias del mundo en el que vivimos y, sobre todo, del mundo en el que vivirán nuestros alumnos.

Para conocer el método Decroly, contaremos con la inestimable colaboración de Marga Sardá, psicóloga y educadora infantil con muchos años de experiencia en reeducaciones psicopedagógicas, desde la etapa infantil hasta bachillerato. En la actualidad, se encuentra estudiando el Grado en Educación Primaria de UNIR.

Su interés por las pedagogías no tradicionales le ha llevado a desarrollar su carrera profesional atendiendo a la diversidad en un colegio especializado en Inteligencias múltiples y, posteriormente, en un centro que emplea el método Decroly. En las siguientes líneas nos explicará en qué consiste esta metodología, además de presentarnos sus ventajas y dificultades de implementación.

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¿Cuáles son las características del método?

El método Decroly es un modelo de pedagogía activa, enmarcado dentro del movimiento Escuela Nueva, que nació del inconformismo con la escuela tradicional. Veamos algunas de sus características:

Niño como protagonista del aprendizaje. Es la escuela la que ha de adaptarse y no al revés, ofreciendo una educación para la vida mediante la vida.

Globalización del conocimiento. Basar el trabajo en comprender que la percepción infantil es global, que perciben el todo antes que sus partes. Este pensamiento predomina en todos los aspectos de la vida hasta los seis o siete años, momento en el que descubren aspectos que les permitirán acceder al pensamiento analítico.

Lectoescritura. Continuando con la globalidad, el punto de partida del método son las frases que surgen de las observaciones realizadas y de aquello que más les ha interesado. A partir de la creación y observación de varias frases serán capaces de aislar las palabras, después establecerán nuevas relaciones que les llevarán a reconocer sus elementos comunes, las sílabas, y, posteriormente, los sonidos y las letras.

Método científico. Se destacan tres fases: observación de la realidad, asociación de ideas y expresión de contenidos. Pueden solaparse o variar en su orden.

Centros de interés. Se tratan de forma interdisciplinar, convergiendo actividades y observaciones. De esta forma, se intenta trabajar de manera transversal y menos fragmentada que con un horario dividido por asignaturas o áreas. A partir de los centros de interés y las observaciones, se introducen las competencias y contenidos.

Por ejemplo, a través de la observación de envases de nuestro día a día, podemos trabajar los cuerpos geométricos y volúmenes, la expresión artística al representarlos en 3D, las familias de palabras al clasificarlos, o el medio natural, si concienciamos con su uso responsable y reciclaje.

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Es importante subrayar que el método Decroly puede aplicarse en todas las etapas, aunque existan más centros de infantil y primaria que de secundaria.

¿Cómo es el día a día en el aula?

Las aulas Decroly son espacios vividos que se van construyendo a lo largo del curso. Se inicia en septiembre con el aula prácticamente vacía, tan solo con lo esencial para el trabajo diario. Pero a medida que avanza el curso, la clase y las paredes se llenan del conocimiento que van descubriendo y construyendo conjuntamente: información sobre los centros de interés, lenguaje, clasificaciones del entorno, etc.

Las clases por la mañana empiezan con la rutina de llegada. Antes de iniciar la actividad se da un diálogo entre el alumnado y el maestro,  recordando lo que hicieron en la sesión anterior o introduciendo un nuevo tema. Al tratarse de forma global, todo lo que se deriva de una observación puede durar varios días, o incluso semanas, por lo que, según en qué fase del método se encuentren, realizarán actividades de observación, asociación o expresión.

Aunque el maestro tenga preparada una planificación sobre los contenidos a trabajar, es fundamental que sea flexible y esté abierto a posibles cambios si observa que otras cuestiones llaman más la atención de los niños.

En relación a la evaluación, esta adopta diferentes formas. A pesar de que haya exámenes y se acabe otorgando una nota numérica para poder cumplir con la normativa educativa, se tiende a hacer una evaluación cualitativa, criterial y continua, además de incluir herramientas de autoevaluación, para que el alumnado reflexione acerca de su propio aprendizaje.

¿Qué beneficios y dificultades destacarías?

El trabajo del maestro resulta complejo, precisando de una gran dosis de flexibilidad y creatividad, ya que tiene que atender más a lo que surge en el aula que a la programación que encontraría en un libro o ficha. Debe estar pendiente de los intereses del alumnado y de las oportunidades que surjan de forma espontánea, adaptando las actividades y las temporalizaciones.

En todo caso, a pesar del esfuerzo necesario, los beneficios de aprovechar las oportunidades que brindan los intereses de los niños son mayores. La motivación y la implicación aumentan, siendo más fácil generalizar los aprendizajes a otros ámbitos. Del mismo modo, se promueve un pensamiento crítico y curioso ante la vida. Además, la propia construcción del conocimiento por parte de los pequeños facilita la comprensión, el aprendizaje y la memorización.

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Marga Sardá ha tenido la oportunidad de disfrutar ocho años de una experiencia inolvidable en un colegio Decroly que, sin duda, le han proporcionado una visión más abierta y enriquecedora acerca de las posibilidades que nos ofrece la educación, que son muchas, ya que no hay un solo camino que recorrer.