Nuevos tiempos y tecnologías para los sectores económicos

Las nuevas tecnologías ya están aquí y vienen dispuestas a cambiar nuestro mundo. La evolución es diaria y constante. Pero la economía no siempre tiene la capacidad de adaptarse de una forma ágil a esas continuas novedades. El profesor de Dirección Estratégica en el Grado en Administración y Dirección de Empresas de UNIR, Salvatore Moccia, ha impartido recientemente dos masterclass para arrojar algo de luz sobre estos procesos imparables. La primera de ellas tuvo lugar en China y la segunda, en la ciudad de Cuenca.

Moccia es un referente en nuevas tecnologías. Además de docente, ejerce como consultor de empresas en temas de liderazgo y desarrollo del talento. Por eso, la Universidad de Nanjing no dudó en contar con su voz autorizada para que expusiera la estrategia empresarial necesaria para abordar los cambios determinados por las nuevas tecnologías.

La Universidad de Nanjing sobresale por ser una de las más antiguas de China y de las más prestigiosas. Y hasta allí llevó Moccia la marca de UNIR e instó a los directivos de las corporaciones del país asiático a “abrir los ojos y renovar sus procesos de planificación estratégica, teniendo en cuenta la importancia de los cambios en el entorno”.

Condicionantes económicos y sociales

“Todas las empresas operan en un macroambiente determinado por distintos factores, como las condiciones económicas generales, la tecnología disponible, los valores sociales, los estilos de vida, la demografía y, finalmente, las legislaciones y regulaciones”, situó el profesor de UNIR. Según Moccia, “en los próximos años estas fuerzas se irán agrupando alrededor de tres grandes bloques: demografía (con la explosión de la clase media en el sureste asiático), la globalización (con la estandarización de los estilos de vida) y, por último, la tecnología que, seguro, se llevará la corona como reina del próximo decenio”. “Además, la próxima década se caracterizará por el hecho de que, por primera vez, las economías de los países emergentes contribuirán al crecimiento mundial más que las economías de los países desarrollados”, abundó.

Así, el docente de UNIR abogó por estar vigilantes ante esta transformación y por saber posicionarse ante ella. “Las nuevas tecnologías están diariamente evolucionando y proporcionando grandes novedades, que no siempre están acompañadas por grandes novedades a nivel de diseño de estrategias”, lamentó.

Como experto occidental invitado por una universidad china, Moccia trató de trasladar “puntos de vista y opiniones diferentes”. “Para mí ha sido un placer acudir a una universidad tan prestigiosa como la de Nanjing y hablar ante un público distinto; además de llevar la marca de UNIR por el mundo”, afirmó.

Macrotendencias en turismo

Pero también por España, ya que ofreció otra masterclass a los alumnos del Máster en Dirección de Empresas Turísticas de la Universidad de Castilla- La Mancha. En su campus de Cuenca, analizó las macrotendencias de futuro en el sector del turismo. “Abordamos varios elementos, como las nuevas tecnologías, los nuevos destinos, la lealtad de los consumidores y el servicio que hay que brindarles para fidelizarlos”. “También la nueva demografía y la explosión de turistas provenientes de países asiáticos”, apostilló. Y es que citó que “estamos viendo que dentro de 10-15 años, el 66% del turismo vendrá de países asiáticos, con un protagonismo destacado de visitantes de la clase media de India y China”.

La sesión se centró además en la conveniencia de incorporar nuevas tecnologías como las Fintech. “Los chinos, por ejemplo, no usan Visa y prefieren no emplear dinero cuando viajan, sino pagar mediante una tecnología”, explicó. Por eso, indicó que ya hay países como Camboya que están implantando estos sistemas para prepararse a recibir este importante flujo de turistas chinos.

Aunque las posibilidades que abren las nuevas tecnologías para el sector no acaban aquí. Las ciudades pueden convertirse en ‘inteligentes’ también desde la perspectiva del turismo y amplificar la experiencia de sus visitantes hasta hacerla inolvidable. “Ya no se trata solo de enseñar una iglesia o un palacio; sino, más bien, de vivir a través de la realidad virtual una ceremonia del pasado en una catedral o una batalla histórica alrededor de unas murallas”, ejemplificó.

“Una ciudad inteligente nos ayuda incluso a conocer más a fondo al turista que nos visita. Se pueden, por ejemplo, instalar videocámaras alrededor de los monumentos que, unidas a un sistema de inteligencia artificial, vayan reconociendo caras o expresiones faciales; de manera que no solo conozcamos el perfil básico del visitante, sino también su índice de satisfacción”, planteó. Esto reporta valiosas conclusiones: “Que 35 de cada 40 personas sonrían al ver el monumento por primera vez constituye un aval importante. Sin embargo, si se ponen a llorar, esto indicaría sin duda que algo estamos haciendo mal”, concluyó.