Íbañez-Martín habla en Venecia sobre la crisis de la sabiduría en la actual Europa tecnológica

Si por algo se caracterizó la filosofía griega fue por la búsqueda de la verdad. Como tal, propuso un modelo de ser humano que originó la denominada cultura occidental, cuyo atractivo mundial es indiscutible pero que, sin embargo, lleva numerosos años siendo atacada desde numerosos frentes. Es la premisa que subyace en La crisi della saggezza nell’Europa tecnologica del XXI secolo (La crisis de la sabiduría en la Europa tecnológica del siglo XXI), el título de la conferencia que José Antonio Ibáñez-Martín impartió en Venecia.

El vicerrector de Doctorado de UNIR participó en el simposio internacional L’essere umano non è chiamato a vivere ma a ‘vivere bene’ (El ser humano no está llamado a vivir, sino a vivir bien) que convoca la institución universitaria IUSVE. El encuentro contó con diversos conferenciantes, entre los cuales destacan los profesores Maurizio Fabbri, de la Università di Bologna, Marisa Musaio, de la Università Cattolica del Sacro Cuore de Milán,  Concepción Naval, Decana de la  Facultad  de Psicología  y  Educación de la Universidad de Navarra, Antonio Bellingreri, de la Università degli Studi de Palermo  y Giuseppe Bertagna, de la Università degli Studi di Bergamo, además del Emanuele Balducci, de la IUSVE, coordinador del simposio.

Durante su conferencia, realizada íntegramente en italiano ante un salón lleno de alumnos, Ibáñez-Martín hizo referencia a varios ejemplos que refrendaron su tesis sobre la crisis de la sabiduría. Entre ellos, en la propia literatura, donde en una de las novelas más vendidas en el siglo XX, El nombre de la rosa, “se descalifica a la búsqueda de la verdad como una pasión que conduce al fanatismo”. También aludió al Periodismo, “que acaba de despertar ante la invasión de la posverdad y las fake news, que amenazan la supervivencia de la prensa escrita”

Por último, animó a todos  los  presentes a que tomaran  conciencia de que los  educadores, dentro  del  pleno  respeto a la libertad de opinión de  los  estudiantes, se esforzaran no simplemente por transmitir unos conocimientos, sino por promover el amor a la  verdad, manifestándolo en una  preocupación por una  profunda educación de la inteligencia de los  estudiantes y el  fomento de una preocupación por una sabiduría que les  facilitara encontrar sentido a su existencia.