Una forma entrañable y divertida de conocer y formarse en Italia

Eran muchas las cosas que ya le fascinaban de Italia: su cultura, su gente, la gastronomía… Y, tras haberlo visitado como turista en varias ocasiones anteriores, la barcelonesa Zaira Albaladejo Romano se declaraba “enamorada” de este país.

Aunque no fueron estas las razones por las que escogió nuevamente este destino para completar un Erasmus de la mano de UNIR. “Lo que acabó por decidirme para elegir Italia fue la pedagogía Montessori, que nació en este país y que me interesaba conocer para saber más sobre ella”.

“Empecé a sentir curiosidad por esta pedagogía desde que escuché hablar de ella en la Universidad (cuando hice Educación Infantil) , ya que la ponían muchas veces como ejemplo”, explica esta joven de 26 años que en UNIR ha obtenido además el Grado en Maestra en Educación Primaria. “Estudiar en esta Universidad ha sido una experiencia muy buena. Pensaba que me costaría más organizarme al no acudir presencialmente a clase, como había hecho hasta entonces; pero la verdad es que UNIR da muchas facilidades para poder compaginarlo con el trabajo”, agradece.

Durante más de dos meses, que coincidieron con el final del pasado curso académico, Zaira realizó una estancia en la escuela Istituto Comprensivo Castelletto de Génova. “Ha supuesto una experiencia muy enriquecedora porque he aprendido diferentes maneras de enseñar y de gestionar un grupo”, explica. Y es que dice que “he tenido la suerte de rotar por diversos grupos de niños de distintas edades y eso me ha ayudado a aprender y desarrollar varias estrategias para adaptarme a cada uno de ellos en función de sus características y necesidades”.

Relación con los ‘colegas’

Otra cosa que se lleva es el haber participado en la puesta en marcha de varios proyectos educativos y la relación con sus compañeros, “colegas, como dicen en Italia”. “Esto me ha enseñado a adaptarme a cada una de las situaciones que se presentaban, a poner en común actividades con el resto de docentes, y también a escuchar las ideas de los demás”, apunta. Algo que subraya que “seguro que son aspectos que me servirán en mi futuro tanto profesional como personal”.

A Zaira no le resultó demasiado extraño el modelo educativo italiano. “Existen algunas diferencias respecto del sistema en España, pero son bastante parecidos”, comenta. Quizá la principal es que, “al menos en la escuela en la que estuve, las familias podían elegir si sus hijos tenían jornada completa o parcial”.

Sobre la pedagogía Montessori se trae también varias ideas. “He podido conocer diferentes materiales de trabajo que favorecen la autonomía de los alumnos; así como otros que, partiendo de la manipulación y de la experimentación, conducen al niño a asimilar un concepto más concreto”.

Cuando regresó a Barcelona, volvió con una maleta cargada del “cariño y del aprecio que me mostraron los niños”. “Me preguntaban si iba a continuar con ellos el curso siguiente”, recuerda emocionada. Fue tanto lo vivido en Italia que Zaira no duda en recomendar a otros disfrutar de un Erasmus. “¡Por supuesto! Es algo que todo el mundo debería hacer por lo menos una vez en la vida porque, aunque suene a tópico, te hace crecer personal y profesionalmente”, señala.

Así que si tuviera que condensar su estancia en tres palabras, la calificaría de “enriquecedora, divertida y entrañable”.