Universidad Internacional de La Rioja

"Todo lo aprendido en UNIR me ha servido mucho para documentarme en mi primer libro"

El gusanillo periodístico invadió pronto la vida del sevillano Antonio Mejías Fernández. Tanto que abandonó los estudios sobre fórmulas magistrales y la historia de las boticas para centrarse en su verdadera vocación. Guiado por su pasión, no lo dudó y se presentó en las instalaciones de la cadena SER. Allí, en la capital hispalense, aprendió todos los secretos de un medio que, reconoce, es su favorito por su “inmediatez en la información y la cercanía con el oyente”. Desde redactar a locutar una cuña publicitaria o hacer un directo, nada quedó en la recámara dentro de un proceso conocido como “meritoriaje” y que implicaba varios años de formación “sin cobrar ni un duro”.

La extinta Antena 3 Radio, Radio España, la agencia EFE, diferentes gabinetes de prensa institucionales y privados o algunos programas televisivos han sido testigos de su longeva trayectoria periodística. Pero el tiempo pasa. Especialmente notorios han sido sus efectos en una profesión donde la tecnología ha protagonizado un importante cambio. “Yo sentía la necesidad de parar y actualizarme pero claro, en nuestro trabajo no es posible. Por eso, cuando mi empresa hizo un ERE y cerró, hice del vicio virtud”, explica.

Convencido de la importancia de renovar sus conocimientos prácticos y, de paso, oficializarlos, optó por retomar la vida universitaria a través del Grado en Comunicación de UNIR que le ha ayudado a “actualizarme y completar mi formación”. Toda una novedad respecto de cuando se estrenó en la vida profesional. “Las circunstancias tanto en la profesión como en el país eran muy distintas. No existían tantas facultades de Periodismo ni tantos jóvenes universitarios”, explica. Ante este panorama, los medios de provincias recurrían a universitarios “de otras disciplinas que escribían bien y tenían ciertas dotes para la información; pasabas por varias secciones del medio donde te enseñaban los secretos de cada una”, rememora antes de matizar que, ahora, “eso sería impensable”.

Fue entonces, al indagar sobre la mejor formación a seguir, cuando la curiosidad innata a los periodistas jugó una vez más sus cartas. “Me ‘topé’ en el buscador con la información de UNIR y, con nuestro gusto por todo lo nuevo, me pareció una propuesta maravillosa e innovadora“, admite. Y, si hay que elegir, Antonio destaca dos aspectos “antagónicos pero muy necesarios”. Por un lado “el rigor de la información y seriedad de los profesores, muy en los estándares de una universidad de prestigio” y, por el otro, la sensación de que “no estás solo ante el peligro, ni por la universidad ni por los compañeros, al contrario de lo que podría imaginarse en una universidad online, y esto es importante”, constata.

Novela ambientada en la Guerra Civil

Ambos aspectos contribuyeron, y mucho, a hacer de su periplo estudiantil una travesía mucho más grata. Tampoco fueron cuestiones baladí el hecho de que en el Grado de Comunicación “toques aspectos que no sueles tratar si te quedas solo en la faceta de Periodismo, como Marketing, Publicidad, Relaciones Públicas, cómo se elabora un guion…”, explica, orgulloso de haber puesto en práctica buena parte de lo aprendido. “Tengo mi propia página web, que la hice desde cero con el profesor Borja Gutiérrez. Para mí, que estaba no ya en la ‘brecha digital’ sino en el ‘hoyo digital’, es alucinante“, se congratula este egresado, casado y padre de tres hijos.

Pero, sin duda alguna, lo más positivo ha sido que, “todo lo aprendido en UNIR me ha servido mucho para documentarme para mi primer libro”. ‘Las buenas intenciones’ es una novela que Antonio Mejías tenía desde hace años en la cabeza y que, poco a poco, ha hecho realidad. Ambientada en la Guerra Civil, los amores imposibles, los espías, las venganzas, las conspiraciones internacionales y hasta las intrigas en el Vaticano se suceden a lo largo de las páginas de esta obra recién publicada, en la que el autor indaga sobre las motivaciones y propósitos de los personajes.

“Nunca he pretendido que fuera una novela de guerra. Surge a raíz de un hecho real que ocurre a unos amigos de mis padres en ese periodo, pero la contienda facilita un panorama donde los sentimientos y relaciones están muy al límite”, argumenta. Ese trasfondo histórico y la localización geográfica tan concretos requerían de gran precisión. “Sin esas herramientas adquiridas en UNIR me habría sido muy difícil”, confirma y, por eso, desea recomendar a los compañeros que aún están “en la pelea de sacar sus estudios que no piensen que las cosas que deben aprender son superfluas, te sorprende el partido que luego puedes sacarles”.

El mejor ejemplo, él mismo, que por ahora se halla inmerso en los planes que la editorial demande para promocionar su libro. De cara a un futuro próximo, anhela la vuelta al periodismo activo y no descarta, “por ilusionante”, la docencia.