Alberto Sesma o la verdadera pasión por el Diseño

Alberto Sesma, alumno de UNIR y ganador cartel San Mateo 2018

Los últimos días en la vida de Alberto Sesma Mendía han sido una auténtica vorágine de felicitaciones, parabienes e innumerables muestras de cariño y orgullo. Muchos han sido los que han querido reconocer y alabar la labor de este logroñés de 33 años que en breve verá cómo su arte decora todos los rincones de su ciudad natal. ¿El motivo? Ser el flamante autor del cartel elegido por votación popular como el ganador de los San Mateo 2018.

Titulado ‘El pisado de la uva, tradición y sentimiento’, la imagen plasma las piernas de dos vendimiadores vistas desde dentro de la propia barrica para introducir al espectador en la situación y, sobre todo, en la fiesta. “Quería crear algo bello, muy riojano y con el que la mayoría de los logroñeses pudieran sentirse identificados”, explica el joven, ilusionado y orgulloso de que unos 85.000 programas y más de 2.000 carteles cubran durante varios días La Rioja. “Nunca me he sentido tan querido y apoyado, espero que siga gustando a todo el mundo, aunque es complicado”, reconoce, satisfecho de poder representar a su tierra y de una “publicidad tremenda que valoro muchísimo”.

La documentación, la inspiración y la reflexión sobre la intención y finalidad del diseño fueron clave a la hora de plasmar sus ideas sobre el papel. Pero también las palabras de Laura de Miguel, su directora del TFM en el máster que Alberto realizó el pasado curso. Trabajador en Argraf, una imprenta especializada en el sector vitivinícola, el deseo de aprender y estudiar han sido una constante en su vida.

Tanto que, en los últimos años, ha descubierto su pasión por el diseño y todo lo que le rodea. Y desea volcarse en él. “Creo que tengo aptitudes, creatividad y gusto para ello pero, como en todo, uno tiene que estar a la última”, añade. Las buenas referencias que tenía de UNIR y el hecho de que los estudios fueran online para compaginarlos con el trabajo fueron la señal para continuar con su proyecto vital.

“El Máster tenía las asignaturas específicas para formarme en múltiples áreas del diseño y completar un perfil de director de arte capaz de gestionar proyectos completos”, resalta. Su entusiasmo es evidente en cada una de las palabras. “¿Lo qué más me ha gustado? Uf, todo, he aprendido muchísimo”, insiste.

Un poco de persuasión le invita a ahondar en sus preferencias: “Aluciné con el ‘Branding’ y su profesor Luis Acosta, su pasión al transmitir el mensaje me dejó alucinado. Laura de Miguel en la asignatura de ‘Creatividad’ fue capaz de abrirnos la mente y los ojos y enseñarnos a mirar de otra manera y Trinidad Yerra dio un vuelco a mi vida con su asignatura ‘Cómo presentar proyectos’ y su manera de entender la comunicación”. Alberto derrocha emoción e ímpetu al rememorar un aprendizaje que le ha servido tanto a nivel personal como profesional.

Mi vida ha dado un giro de 180 grados, me ha servido a la hora de relacionarme más sabiamente con los demás, a evolucionar interiormente y a luchar por lo que uno realmente quiere y le hace feliz”, asegura. También le ha facilitado el empujón necesario para marcarse nuevos retos y deseos profesionales, además de realizar “trabajos muy especiales para personas que han confiado en mí al ver mi evolución personal y el trabajo diario”.

Gracias a esa transformación en su forma de ver las cosas y a conseguir que los procesos creativos y metodológicos “sean una parte más de mí”, Alberto se vuelca ahora en ultimar su portfolio de trabajos para poder dedicarse “en cuerpo y alma” al mundo del diseño, la comunicación y el arte. Mientras, disfruta del cariño recibido y del orgullo de saber que este año, si cabe, los San Mateo son un poquito más suyos.