Viernes, 27 septiembre 2019

Cómo aprender escritura de guion con Fleabag, triunfadora en los Emmy

La última entrega de los Emmy, los grandes premios de la televisión en el mundo anglosajón, se preveía como un homenaje a Juego de Tronos. Esta serie ha llegado a su final tras ocho temporadas repletas de éxito, la última de las cuales ha generado una polémica global de la que también nos hicimos eco en este blog.

Pero lo curioso de esta edición es cómo una producción mucho más pequeña, con solo dos temporadas de seis capítulos de media hora cada uno, ha conseguido deslucir lo que se preveía como la gran noche de los dragones. Fleabag, la serie creada y protagonizada por Phoebe Waller-Bridge consiguió nada menos que seis Emmys, incluyendo los de mejor serie, guion y actriz en la categoría de comedia.

Pero, ¿qué cuenta esta serie? Y, sobre todo, ¿por qué todo el mundo habla de Phoebe Waller-Bridge?

Fleabag narra el día a día de una mujer cercana a la treintena y cuya vida es un auténtico desastre. Ella es incapaz de mantener una relación amorosa estable, su negocio está a punto de quebrar, su familia es un constante foco de problemas e insatisfacciones y, por si fuera poco, toma decisiones incorrectas a cada paso.

Esta comedia dramática consigue atrapar rápidamente al espectador por su ritmo endiablado, por su catálogo de personajes, a veces estridentes, pero siempre reconocibles y por recursos, no muy habituales, como la ruptura de la cuarta pared. Fleabag (así se llama también el personaje) se dirige directamente a los espectadores, a quienes convierte en cómplices de sus neurosis y con quienes dialoga de forma constante.

Phoebe Waller-Bridge, una guionista formada en el teatro

Fleabag es una serie cuyo análisis es muy recomendable para cualquier estudiante del Máster de guion de UNIR. Phoebe Waller-Bridge es un ejemplo de que el guion es una carrera de fondo y de que hay ser constante y riguroso si se desea triunfar en la profesión.

Fleabag es una serie cuyo análisis es muy recomendable para cualquier estudiante del Máster de guion de UNIR.

Antes de convertirlo en serie, Fleabag fue un monólogo teatral de tan solo diez minutos que funcionaba a base de crear intimidad con el espectador confesando sin tabúes todas esas miserias humanas en las que cualquiera de nosotros se puede reconocer. Este monólogo de diez minutos se amplió a una hora y Phoebe lo representó en el Fringe Festival, la feria de teatro que todos los veranos se celebra en Edimburgo.

Tras el éxito en ese festival, nació la idea de convertirlo en serie. Phoebe Waller-Bridge aceptó, pero se tomó su tiempo porque tardó casi tres años en escribirla.

La autoexigencia como método de trabajo

Y esta es la segunda enseñanza para cualquier guionista: no dar por bueno lo primero que surge, trabajar hasta que se de con aquello que se quiere contar en fondo y forma.

El mejor ejemplo de esto en Fleabag es el proceso de escritura de la segunda temporada, que ha sido la que realmente ha encumbrado a la serie. En un principio, Phoebe Waller-Bridge comenzó a escribir esta segunda tanda en continuidad absoluta con la primera. Pero, tras abordar los primeros capítulos, no estaba del todo satisfecha.

Phoebe se dio cuenta de que la elipsis funcionaba mejor que la continuidad y que era interesante dejar para la imaginación del espectador lo que pudiera haber ocurrido entre una temporada y otra. Así pues, tiró directamente los guiones de estos dos episodios a la basura y decidió que la temporada comenzara con el que iba a ser el tercero.

El cine clásico como fuente de inspiración

Para aumentar la dificultad, decidió que este capítulo ocurriera casi por completo alrededor de una mesa en una cena familiar. Su intención era que el capítulo girara alrededor de los conflictos nunca expresados entre los cinco protagonistas y que estos fueran dinamitando poco a poco lo que parecía una tranquila y apacible reunión.

El guion muestra cómo cada personaje tiene sus razones para actuar como lo hace. Al mismo tiempo y, según aumenta la tensión, notamos cómo son incapaces de levantarse de esa mesa sintiéndose cada vez más atrapados.

El máximo referente de Phoebe a la hora de concebir este episodio fueron las películas, en este caso, de un francés: Jean Renoir.

Lo genial es que, tal y como la profesora Lucía Tello nos contaba en su post sobre el cine clásico de Hollywood, el máximo referente de Phoebe a la hora de concebir este episodio fueron las películas, en este caso, de un francés: Jean Renoir.

El resultado, a pesar de la complejidad de la propuesta, es magnífico y, solo por ello, merece la pena el visionado de la serie completa.

Cómo escribir una escena


Phoebe Waller-Bridge también ha contado cómo es su método de escritura a la hora de enfrentarse a una escena. Según relata ella misma, en todas sus escenas están ocurriendo, al menos, tres cosas a la vez. Es una de las claves que proporcionan esa sensación de realidad que su serie transmite. Mientras más cosas ocurran a un personaje al mismo tiempo, más verdadera se siente la situación.

Un ejemplo de ello es una escena del primer capítulo en la que Fleabag va a un banco a pedir un crédito. Como se le ha hecho tarde, la protagonista tiene que correr por las calles para llegar a tiempo a la reunión y una vez llega, durante toda ella, no deja de sudar. Además, lleva un jersey demasiado grueso y nada debajo por lo que no se lo puede quitar. Por si esto fuera poco, no ha rellenado bien el formulario.

Todas estas situaciones y obstáculos, provocan que una situación que podría ser simplemente graciosa, se convierta también en algo completamente reconocible.

Estas y muchas más son las razones que convierten a Fleabag en el éxito del año. Un disfrute que se puede ver en un par de tardes y que, además, acaba en la segunda temporada. Su autora ya ha dicho que no habrá más (y aquí va la última enseñanza) ya que la historia acaba exactamente donde debe acabar.