Viernes, 14 septiembre 2018

Un turismo con ‘fecha de caducidad’ frente a un turismo sostenible: la diferencia está en el Revenue Management

El modelo turístico actual da síntomas de caducidad y se enfrenta al rechazo de vecinos y turistas que sufren la saturación en los destinos más solicitados de cada país. En España, observamos casos como Benidorm, Ibiza, Magaluf o Barcelona donde locales y visitantes ya han alzado la voz pidiendo la actuación de los organismos competentes. El modelo actual debe ser renovado si quiere ser sostenible económica, social y medioambientalmente a largo plazo.

En muchas regiones, el PIB depende en gran medida del turismo, que es uno de los grandes generadores de ingresos y creadores de empleo. Un sector económico vital para estas zonas, pero no puede serlo a cualquier precio. Ramón Adillón, experto y profesor del Máster online en Revenue Management de UNIR, ha publicado un ‘paper’ en ‘MedCrave publications, Hospitality & Tourism Management International Journal’, donde plasma una larga investigación sobre modelos turísticos.

En un artículo científico, propone un sistema que denomina ‘Diamond Model’. Su implementación estabilizaría los flujos de turistas y evitaría la saturación en las zonas vacacionales. Para ello, habría que “confiar en criterios y argumentos objetivos y no solo en cuestiones políticas”. Una toma de decisiones impopulares, pero necesarias por parte de los entes responsables de la gestión turística.

¿Por qué se han masificado muchos destinos turísticos?

Como punto de partida, Ramón Adillón expone los motivos que han empujado a la masificación a muchos destinos turísticos en los últimos años. Habla del ‘boom’ del marketing, de plataformas como Airbnb, de compañías ‘low cost’, de las redes sociales, de la internacionalización del turismo o de la aparición de destinos en televisión o en escenas de películas. Esto ha llevado a estas zonas geográficas a tener un exceso de visitantes, a la gentrificación en las ciudades, con las consecuentes subidas de precio, y a rechazar a los turistas.

El profesor divide los destinos masificados en cuatro y expone sus problemas de forma general: los espacios naturales sufren un exceso de visitantes que ponen en peligro esos mismos recursos que los atraen; en los lugares culturales se acumulan las personas en largas colas que empeora la experiencia de los turistas; en las zonas costeras hay una gran saturación en determinados meses del año; y las urbes sufren la fuga de vecinos.

Venecia

Por ejemplo, Venecia, donde se espera que en 2030 no haya autóctonos a causa de los altos precios provocados por el turismo, las inundaciones y el rechazo a los propios turistas.

¿Qué es el ‘Diamond Model?

Ramón Adillón detalla los siete elementos que componen el ‘Diamond Model’ para lograr un turismo sostenible y evitar la saturación. Las tres primeras cuestiones están muy relacionadas entre ellas. Propone marcar un límite máximo de personas en el destino turístico, lo que permitiría mantener la calidad de vida de los residentes y ofrecer un turismo centrado en el cliente para que viva una gran experiencia vacacional.

En el siguiente paso, propone que las entidades de gestión desarrollen los destinos turísticos, ya sea a nivel nacional, regional o local. Y otro elemento muy importante, que los destinos turísticos apliquen las técnicas del Revenue Management (gestión de ingresos). Como ejemplo básico: cuando sube la demanda, suben los precios, que descienden en temporada baja. En este punto es importante diferenciar las estaciones del año, que influyen de forma inevitable en la demanda. Las altas temperaturas o las vacaciones son elementos que provocan una desigual distribución de los turistas y los recursos a lo largo del año.

Entre las técnicas de Revenue Management, que ponen en práctica los alumnos del Máster de UNIR, Ramón Adillón propone aplicar esas mismas técnicas a la gestión de los destinos turísticos y destaca la posibilidad de extender las temporadas alta y media, atraer turistas en temporada baja y limitar su número en temporada alta, esto se conoce como ‘demand management’. La saturación se combate con subidas de precios o descuentos dependiendo de la temporada, diversificando la atracción y las campañas de marketing y fomentando la participación de los gobiernos en el desarrollo de productos, negocios e infraestructuras locales.

La tecnología y el ‘Big Data’ son claves

El objetivo de este ‘Diamond Model’ es desarrollar una actividad turística sostenible en base a la tecnología de vanguardia de la que disfrutamos hoy en día. Es decir, aprovecharla para evitar las congestiones y mejorar la experiencia del turista. ¿Cómo? Con Big Data, que cada vez cobra un papel cada vez más importante. Toda la información recabada en la toma de decisiones podría utilizarse para la integración del turista en su destino.

Todo este conocimiento del turista supondría una oportunidad de negocio para las empresas locales y facilitaría la conservación del medioambiente, el patrimonio y las costumbres. Además, aportaría seguridad económica, generaría beneficios al empleo de calidad y beneficios a los servicios sociales y la comunidad.

Basura en la playa

En conclusión, el turismo sostenible es muy positivo para el desarrollo de los países, las ciudades y los pueblos, así como su crecimiento socioeconómico. Sin embargo, el turismo con ‘fecha de caducidad’ puede convertirse (ya se dan casos) en un foco de contaminación, suciedad, gasto de energía y agua, además de amenazar con poner fin a las tradiciones de los pueblos y ser un foco de ‘contratos basura’ en los empleos.

Como defiende el profesor Adillón en su ‘paper’, “a largo plazo, el turismo debe ser beneficioso para la comunidad en lugar de que cada uno defienda sus intereses particulares”.