Martes, 21 agosto 2018

¿Puede un jefe ser amigo de sus empleados? Sigue estos consejos como líder para no equivocarte


Dirigir hoy


Poder desarrollar una amistad con alguien en el trabajo es algo posible, frecuente e incluso conveniente. Dos o más personas que se aprecian suelen trabajar mejor juntas.

Pero el rol de directivo de una empresa implica, muchas veces, una parte del trabajo en solitario: dar mensajes difíciles a los subordinados, guardar la máxima confidencialidad sobre negociaciones, ‘retener’ informaciones delicadas de la compañía y hasta tener que ejecutar decisiones drásticas, como despidos. No son estas tareas sencillas.

Por eso, ¿puede un líder ser amigo de sus empleados?

El tema ha sido abordado recientemente por Sabina Nawaz, prestigiosa ‘coach’ internacional de consejeros delegados y presidentes ejecutivos en EEUU, quien remarca que cualquier amistad se basa en la confianza mutua y la transparencia.

En un profundo artículo publicado en Harvard Business Review, recuerda lo difícil que es “navegar por las amistades entre gerentes y empleados” especialmente cuando, como jefe, “uno tiene acceso a información que su empleado no conoce”.

Sin embargo, opina que no es imposible una relación amistosa entre un líder y determinados integrantes de su organización. Eso sí, como directivo debes seguir estos consejos a la hora de ‘conectar’ afectivamente con un empleado:

“Ten claro los límites personales y profesionales”

Es la primera regla de oro. Las amistades de trabajo que sobreviven también se basan en la confianza y la transparencia: transparencia sobre los límites dentro de los cuales el jefe podrá comunicarse con su empleado. Por eso, en el ámbito laboral debes dejar bien claro a tu amigo que tus todas acciones son profesionales y no personales.

“Elige a tus amigos con mucho criterio”

Este consejo, que es esencial para la vida misma, resulta especialmente útil para el trabajo. Tener a un amigo como empleado requiere altos grados de confianza y sentido común de ambas partes, para evitar confusiones e invasiones de espacio de la ‘otra parte’.

Tus subalternos, sean amigos o no, deben aceptar que, en infinidad de situaciones laborales, tu conducta y actitud serán radicalmente diferentes a cuando ambos se encuentran en un contexto social y más relajado

Tus subalternos, sean amigos o no, deben aceptar que, en infinidad de situaciones laborales, tu conducta y actitud serán radicalmente diferentes a cuando ambos se encuentran en un contexto social y más relajado. Esto no es fácil de asimilar para muchas personas.

“Establece expectativas al comienzo”

Cuando veas que realmente un empleado vale la pena para compartir contigo espacios de amistad, sé transparente con él por adelantado. Parece una obviedad, pero nunca está demás aclararle de entrada que tú tendrás conocimientos y responsabilidades de la empresa que nunca compartirás con él. La sinceridad sin ‘filtros’ en el ‘punto de partida’ de una amistad reduce las tensiones posteriores, tanto laborales como personales.

“Define con nitidez los roles en la conversación”

Nawad recomienda establecer normas de manera explícita sobre “la forma en que trabajará y actuará crea igualdad y ecuanimidad en la amistad. Ya sea en una conversación personal en la oficina o en un espacio juntos después del trabajo, sé transparente sobre el tipo de conversación que estás teniendo”. Por ejemplo, decir “hablemos de esto ‘en modo amigo’”. O: “Aquí hay un tema de trabajo que me gustaría tocar y quitármelo de encima”.

Sin embargo, también debes observar bien qué ‘tono’ emplea tu amigo en las conversaciones en cada contexto y momento, para reconducirlo si hace falta. Como gerente, puedes decir: “Quiero saber cómo va tu proyecto. ¿Podemos hablar de ello ahora?”. Esto permitirá a tu amigo/empleado adecuarse al rol que la situación requiere.

“Sé transparente con los demás”

Pueden darse muchas situaciones en el ámbito laboral. Incluso, que como CEO entables amistad o empatices con personas situadas dos (o más) escalones debajo en la pirámide jerárquica de la empresa. En esos casos, probablemente ellos tendrán jefes directos, que a su vez están a tus órdenes.

En ciertos temas sensibles que puedan afectar a tu amigo y empleado (como el aumento de sueldo o los despidos) aclara abiertamente a los demás que eres su amigo, por lo que es mejor excusarte y que esa decisión quede exclusivamente en manos de los departamentos correspondientes

¿Y si éstos te plantean aumentos de sueldo para los integrantes de su equipo en el que se encuentra tu amigo? ¿O solicitan mejoras salariales para casos puntuales, dejándole relegado desde el punto de vista comparativo?  Lo mejor en esos casos es ‘excusarse’ en la discusión y aclarar abiertamente que eres amigo de X, por lo que esa decisión queda exclusivamente en manos de los departamentos correspondientes, como por ejemplo RRHH, para no generar suspicacias.

“Muéstrate directo y rápido en las comunicaciones”

Pocas cosas más difíciles en una empresa que afrontar despidos. Eso suele generar comentarios negativos de los empleados (no solo del o los ‘afectados’, sino también de sus compañeros). Si tienes miedo de herir los sentimientos de tu amigo (quien además podría llevarse muy bien con el compañero que será despedido) o temes que pueda ponerse a la defensiva en ese ‘contexto’, aborda la cuestión sin dilaciones.

Háblale de manera rápida y directa. Pero prepárate para que haya momentos difíciles o incluso pausas en la relación de amistad. Al finalizar el proceso, dile que quieres seguir siendo su amigo, pero dale espacio para tomar su propia decisión sobre si también él desea mantener la amistad. Todas estas cuestiones de liderazgo, ampliamente abordadas en el Máster MBA online de UNIR, resultan estratégicas e imprescindibles en el mundo actual.