Martes, 11 agosto 2020

La enseñanza bilingüe en los colegios españoles

Enseñanza bilingüe, bilingüismo, segunda lengua extranjera… Oímos una y otra vez estas palabras cuando hablamos de educación. Si nos centramos en la enseñanza de un idioma, adquiriendo los conocimientos de una asignatura en esa lengua, hablamos entonces de enseñanza bilingüe.

Analizamos los datos, la evolución y todo lo que implica este modelo para profesores, alumnos y centros. Por que no se trata solo de adquirir conocimientos en otro idioma, también de conseguir un dominio de este, que en nuestro país es mayoritariamente el inglés.

Los datos de la enseñanza bilingüe

En España el número de alumnos que estudia en programas de enseñanza bilingüe supera la cifra de 1.300.000, según un informe del curso 2018-2019 publicado por el Ministerio de Educación. Si analizamos los datos por ciclos podemos destacar los siguientes:

  • – En Primaria estudian cerca de 860.000 alumnos, repartidos en 530.871 en centros públicos, 320.474 en concertados y 8.442 en privados.
  • – En Secundaria rozan los 430.000 alumnos: 328.138 en colegios públicos, 96.887 en concertados y 4.898 en privados.
  • – En Bachillerato hablamos de algo más de 43.530 alumnos, repartiéndose en 723 en centros públicos, 2.634 en concertados y 1.178 en privados.

 

 

Trasladando estos datos a porcentajes vemos que en Educación Primaria un 35,6% de los alumnos participan en programas de aprendizaje integrados de contenidos y lengua extranjera, y en Educación Secundaria, un 26,4%. Este informe deja patente que prácticamente el total de estos alumnos desarrolla este tipo de enseñanza en inglés, representando más del 96%.

Un modelo positivo

Estos son los datos, pero ¿qué valoración podemos hacer de la enseñanza bilingüe, es positiva? Xavier Gisbert, presidente de la Asociación de Enseñanza Bilingüe, considera que produce efectos positivos en la formación de los alumnos que la reciben.

Los estudios realizados demuestran que los estudiantes escolarizados en programas bilingües mejoran su nivel de competencia lingüística y que la adquisición de conocimientos no se ve afectada por estudiar contenidos en otra lengua.

La enseñanza bilingüe en España se acerca a las dos décadas desde su implantación y se han “logrado avances, porque los alumnos mejoran su nivel de inglés sin descuidar las asignaturas de contenido: ciencias naturales, ciencias sociales, educación física, arte, historia, entre otras”, destaca Mercedes Pérez, coordinadora de los grupos bilingües del Grado en Maestro Infantil y del Grado de Primaria de UNIR. Sin embargo, el bilingüismo no queda exento de polémica y críticas.

El nivel lingüístico de los profesores

¿Por qué? ¿Qué problemas tienen los centros y los profesores con su implantación? Como señala Mercedes Pérez, una de las dificultades que encuentran los centros es la falta de profesorado cualificado en educación bilingüe y la de la figura del coordinador de bilingüismo.

Parte de los docentes carece del nivel lingüístico que les permita impartir el contenido con confianza y soltura. Por ejemplo, en la Comunidad de Madrid los docentes de primaria necesitan acreditar un C1 de inglés para impartir las asignaturas del plan bilingüe y no todos ellos disponen de esta certificación.

Ante esta realidad, los profesores de contenido de las distintas etapas se centran más en poner énfasis en la acreditación lingüística que en impartir el contenido de la materia con la misma eficacia que ocurriría en su lengua materna. Por eso la formación de los docentes es tan esencial.

 

 

La metodología AICLE / CLIL

Al nivel lingüístico, requisito primordial para impartir contenido con éxito, hay que sumarle el conocimiento de la metodología AICLE (Aprendizaje Integrado de Contenidos y Lenguas Extranjeras), CLIL en inglés (Content and Language Integrated Learning). Porque hablar de enseñanza bilingüe es hablar de esta metodología. Los profesores necesitan una formación continua para poder desarrollarlo de forma exitosa, logrando integrar de forma equilibrada el contenido en lengua no materna.

El docente de la asignatura de contenido y el de lengua extranjera deben diseñar un currículo de la asignatura donde se integre el contenido en la lengua extranjera de forma equilibrada, secuencial y progresiva. Además, de darle el peso adecuado a las actividades que desempeñan, las competencias y los criterios de evaluación.

Es necesario realizar reuniones semanales para planificar el currículo y la colaboración entre el profesor que imparte el contenido y el experto en lengua extranjera es determinante, al igual que la implicación de las familias y de la dirección del centro. Esta suma es clave para un resultado positivo. Porque cuando no se consigue provoca dudas sobre sus beneficios, como señala Mercedes Pérez. Por eso, en muchas ocasiones, escuchamos que es mejor aumentar las horas de inglés y dar ciencias en español, considerando que al final solo aprenden vocabulario y bajan el nivel de conocimientos.

Nuevas tendencias en las metodologías bilingües

La enseñanza bilingüe sigue evolucionando y en las aulas se advierten nuevas tendencias y la utilización de otras metodologías para lograr que los alumnos consigan un aprendizaje óptimo.

Dada la enorme flexibilidad y adaptabilidad de la metodología AICLE, hay una tendencia de emplearlo con las TIC, junto a otras metodologías activas como flipped classroom, gamificación o ABP (Aprendizaje Basado en Proyectos). Metodologías donde el alumno debe escoger los recursos, buscar la información, resolver los problemas y llevarlos a la práctica.

Estas metodologías activas permiten a los docentes enseñar los contenidos de forma implícita y hacer que el alumno deba ir descubriendo los contenidos a través de vivencias, destaca la coordinadora académica de los grupos bilingües de los Grados en Maestro de UNIR.

 

 

La enseñanza bilingüe ha venido para quedarse

Xavier Gisbert, presidente de la AEB, no duda en afirmar que “la enseñanza bilingüe ha venido para quedarse y ha mejorado la enseñanza de idiomas en nuestro país”. Por eso, insiste en que aún queda mucho por hacer y por mejorar. “Las diferencias entre los programas de las comunidades autónomas siguen siendo enormes y la gestión de estos es francamente mejorable, y en algunos casos debería ser revisada”.

Considera Mercedes Pérez que deberíamos enfocarnos en una oportunidad de emplear la misma metodología en las distintas comunidades autónomas con los mismos requisitos. Esto supondría dos beneficios:

  • – La impartición de asignaturas no lingüísticas en una lengua no materna supone una gran oportunidad para la empleabilidad, la movilidad y la multiculturalidad.
  • – El alumno es el agente de su propio aprendizaje, adquiriendo los conocimientos de forma más autónoma y colaborativa y siendo consciente de los aspectos a mejorar.

Por eso, es necesario que las administraciones educativas sitúen la enseñanza bilingüe en su lista de prioridades políticas y la gestionen de manera adecuada, insiste Gisbert. Ellas son co-responsables de los programas y deben ofrecer formación de calidad, recursos y apoyo a los docentes en el marco de un programa bien diseñado, bien estructurado y bien implementado.

Futuro de la enseñanza bilingüe

El futuro pasa por analizar y revisar todo lo realizado hasta ahora y buscar el necesario equilibrio entre cantidad y calidad. Que el objetivo no sea la cantidad y se abran centros bilingües sin control, porque la calidad se resiente. De ahí, la necesaria implicación de las administraciones y su apuesta por este modelo.

También por la formación del profesorado, que le permita dominar todas las habilidades y herramientas esenciales para el desarrollo satisfactorio de la enseñanza bilingüe. En esa formación podemos señalar los itinerarios bilingües de los grados en Maestro Infantil y Primaria o un Máster en Educación Bilingüe.

Además, se debe luchar contra el gran desconocimiento que hay sobre esta enseñanza. Como apunta Mercedes Pérez, no se conoce la diferencia entre ser bilingüe y la metodología bilingüe. No se puede esperar un bilingüismo como el de un colegio británico. Sería interesante que las familias lo conocieran más profundamente a través de programas a nivel nacional, porque sus beneficios para los alumnos y su futuro son muchos, y los efectos serán aún más positivos cuanto mayor sea la calidad de esas enseñanzas.