Miércoles, 21 noviembre 2018

Educación personalizada: qué es y cómo la tecnología nos ayuda a lograrla

El término personalización fue acuñado hace muchos años por uno de los más ilustres pedagogos que ha tenido España, don Víctor García-Hoz. Tengo el honor de haberle conocido y, sobre todo, de haber estudiado sus escritos.

La personalización, tal y como la entendía García-Hoz, considera los elementos comunes de la naturaleza humana a la vez que las características particulares de cada persona. García-Hoz afirmaba que “ayudar a la realización personal es tanto como desarrollar cada persona como principio consistente de actividad”.

Las notas claves del concepto de educación personalizada son tres:

1. Distinción cualitativa, cada uno es quien es y diferente a los demás.

2. Autonomía: Capacidad de gobierno de sí mismo, uso efectivo de la libertad

3. El hombre se abre a la realidad social y trascendental que le envuelve.

Hemos necesitado muchos años para moldear ese concepto del ilustre pedagogo para darle su figura y papel en la educación del siglo XXI.

Las tres globalizaciones

En el libro “La tierra es plana” (2005), Thomas Friedman habla de tres globalizaciones. El autor sostiene que hoy vivimos en la globalización 3.0, con el foco de atención puesto sobre la persona. ¡Justo la persona! Y es cierto: hoy depositamos mucho más la confianza en las personas que en las empresas y valoramos la solidez, honestidad y coherencia de aquéllas.

Si estamos de acuerdo con Friedman, y mucho más con García-Hoz, entenderemos que la educación es el medio natural y efectivo para conseguir personas con las cuales merece la pena estar o trabajar.

Porque es la educación la que debe descubrir el talento de cada uno de nosotros, lo que nos hace valiosos, útiles y fiables para que nos perciban como la persona o profesional en la que depositar confianza.

Hasta en los gemelos monocigóticos no deberíamos dar la misma educación equiparando sus personalidades

Ese escenario es posible hoy en la era digital, donde la tecnología se convierte en nuestra aliada para romper la inercia del “café para todos”. Hasta en el caso de los gemelos monocigóticos no deberíamos dar la misma educación equiparando sus personalidades e ignorando que son dos personas distintas.

Gracias a la tecnología, y hoy con el Internet de las cosas, podemos elaborar algoritmos personalizados para cada uno de nuestros alumnos. Una primera aproximación ha sido el experimento de IBM con su proyecto Watson. Podéis ver un ejemplo aquí:

IBM Watson es una tecnología pionera de computación cognitiva. Como se puede observar en el vídeo, permite leer y entender el lenguaje natural, con su riqueza de matices y giros lingüísticos.

El dinosaurio es capaz de responder a preguntas complejas en pocos segundos a partir de su capacidad para analizar grandes cantidades de datos. Ante un interrogante, formula hipótesis y escoge la respuesta que le genera más confianza, presentando su razonamiento. La clave está en la calidad de sus datos, no en la cantidad.

Hay otros ejemplos de cómo la tecnología permite aplicar una educación personalizada pensando en cada uno de nuestros alumnos y en sus personales metas cognitivas. Pero todo es posible gracias a la competencia de los profesores, que son quienes conocen en profundidad a sus alumnos.

Educador, formador y guía

Gracias al maestro de cada aula de los distintos colegios que tiene una firme convicción de que cada uno de sus alumnos es singular, autónomo y con un espíritu de apertura al mundo en el que vive. El papel del profesor adquiere una relevancia propia de su importancia, vuelve a ser educador, formador, guía y delega la función de mero transmisor de información.

UNIR apuesta por una educación personalizada, que es real e intrínseca a su propia metodología. Esta convicción se concreta en Máster en Métodos de Enseñanza en Educación Personalizada  online para que la idea de García-Hoz se extienda.

Como indicábamos al principio, también en plena globalización 3.0 debemos poner en valor el concepto de persona.