Martes, 27 marzo 2018

Victimología, el altavoz de las víctimas para hacerse oír y dejar de ser invisible para la sociedad

Históricamente, ante la comisión de un delito, tanto el Derecho Penal como otras ciencias cercanas han dirigido su atención hacia la persona del delincuente.  Debido a lo anterior, ha sido inevitable plantearse cuestiones tales como qué tipo de persona ha cometido el hecho, cuáles serán las consecuencias que le serán aplicadas por ello, etc. Es decir, se han abarcado todas las perspectivas posibles con respecto a la figura del delincuente.

Pero, ¿qué es lo que ocurre con la otra parte del delito? Es decir, ¿qué ocurre con la víctima?, ¿qué factores han causado que se convierta en víctima?, ¿necesita algún tipo de asistencia o ayuda tras el hecho?, ¿dejará de ser víctima en algún momento o estará marcada para siempre? 

La Victimología es la ciencia multidisciplinar que surge con motivo de dar respuesta a estas (y muchas más) cuestiones. Se encarga del estudio de la víctima en su totalidad, incluyendo tanto el proceso por el que una persona determinada llega a convertirse en víctima como el proceso por el que deja de serlo. También se encarga del estudio de los modos de prevención de la victimización y de las respuestas tanto sociales como jurídicas y asistenciales que existen, tendentes a la reparación y reintegración social de la víctima.  

Por tanto, el primer paso es la victimización, que es entendida como un proceso por el que una persona sufre las consecuencias de un hecho traumático. Ahora bien, ¿cuáles son los factores que incrementan las posibilidades de ser víctimas de un determinado hecho delictivo?

Entre otros, encontramos: factores individuales (como la edad, el género, la personalidad, etc.), el comportamiento de la víctima (estilo de vida, exposición a factores de riesgo, adopción de comportamientos peligrosos, adicciones, etc.), las características del ofensor (las motivaciones de elección de la víctima), la oportunidad (existencia o escasez de recursos de seguridad y peligrosidad en determinados espacios y tiempos) y los factores sociales (estructura social, elementos ambientales, marginación de determinados colectivos, etc.).  

Clasificación de victimización, dependiendo del motivo

– Victimización primaria: es el proceso por el que una persona sufre, ya sea de forma directa o indirecta, daños físicos o psíquicos derivados de un hecho delictivo. Es decir, es la persona que ha sufrido un hecho delictivo y  traumático. 

bullying

– Victimización secundaria: son los costes personales que derivan, para la víctima, de su intervención en el proceso penal. Se incluyen en este apartado los efectos traumatizantes derivados de los interrogatorios policiales o judiciales, las exploraciones médico-forenses, el contacto con el ofensor en el juicio oral, el tratamiento informativo del suceso por parte de los medios de comunicación o la excesiva demora del proceso judicial. Este segundo tipo es bastante menos conocido que el anterior, puesto que no todo el mundo es consciente de que el hecho de participar en un procedimiento penal conlleva también un trauma para la persona, que sufre nuevamente una victimización. 

– Victimización terciaria: son los costes de la penalización sobre quien la soporta personalmente o sobre terceros. Este concepto se refiere a que la víctima del delito no es solo la persona que lo sufre, sino también el propio autor, terceros cercanos tanto al autor como a la víctima y la sociedad en general. Es decir, los propios delincuentes, sus familiares, amigos, etc. pueden llegar también a convertirse en víctimas. Actúa aquí la estigmatización, entendida como un determinado comportamiento que hace que su portador sea incluido en una categoría social hacia cuyos miembros se genera una respuesta negativa y se les ve como culturalmente inaceptables o inferiores. Por ejemplo, el autor del hecho, aunque cumpla las consecuencias penales y se encuentre resocializado y reinsertado en la sociedad, va a llevar siempre la ‘etiqueta’ de delincuente, lo que va a causarle dificultades en muchos aspectos de su vida, convirtiéndose en una víctima. 

Los propios delincuentes, sus familiares y amigos pueden llegar también a convertirse en víctimas. Aunque cumplan las consecuencias penales y se encuentre resocializado y reinsertado en la sociedad, va a llevar siempre la ‘etiqueta’ de delincuente.

Proceso de desvictimización

En cuanto a la desvictimización, es un proceso por el que la víctima se repara o reconstruye para volver a integrarse en la sociedad olvidando el hecho traumático y dejando el estigma de víctima atrás. En él intervienen múltiples factores y actores como los familiares y personas cercanas, el sistema de justicia penal, los cuerpos policiales, los servicios sociales, los profesionales médicos o psicólogos que realizan labores de asistencia, los medios de comunicación, los agentes morales (como las instituciones religiosas), entidades de apoyo a las víctimas, etc.  

 Para el estudio de la víctima, la herramienta más utilizada son las encuestas de victimización, que ofrecen un conocimiento de la criminalidad de primera mano. Recogen información primaria, específica y actual de una muestra de personas que son parte representativa de la población a estudiar mediante la aplicación de un cuestionario previamente establecido. Se pueden llevar a cabo de formar personal, por Internet, telefónicamente, etc. 

En resumen, la victimología es una nueva ciencia dedicada en su totalidad al estudio de una parte fundamental del delito, la víctima, la cual había sido invisibilizada y tratada únicamente de forma incidental por otras ciencias como el Derecho Penal, la Sociología o la Criminología.