Martes, 25 julio 2017

Después de UNIR. Entrevista con Francisco Javier Fernández: un docente experimentado

Francisco Javier Fernández López acaba de terminar el Grado en Maestro en Educación Primaria, pero cuenta ya con más de veinte años de experiencia docente. En las siguientes líneas comparte su opinión sobre la situación actual en las aulas y cómo ha ido evolucionando en estas últimas décadas.

I: Acabas de terminar el Grado de Primaria, por lo que hay que felicitarte, pero si no me equivoco, ya eres docente desde hace años. ¿De qué etapa educativa? ¿Desde hace cuánto tiempo?

F: Hace 19 años que empecé en el mundo de la docencia, concretamente desde la implantación de los dos últimos cursos de la ESO, aunque he impartido clase en toda la etapa de Secundaria.

I: ¿Has tenido siempre vocación docente?

F: Permíteme iniciar mi respuesta con una cita: “Nadie olvida a un buen profesor”. Esta frase la leí hace 20 años en una valla publicitaria del Reino Unido y me recordó el nacimiento de mi vocación. Efectivamente, y para suerte mía, no olvido a la mayoría de mis queridos profesores de Primaria.

Cuando decidí cursar mis estudios universitarios a principios de los 90, tenía claro que debían estar enfocados hacia la docencia, y me decanté por Filología Inglesa, que era lo único que permitía enseñar inglés en Secundaria, mi pasión. Aquel entrañable lustro que discurrió entre las paredes de la Facultad de Filosofía y Letras, confirmó mi amor por las Humanidades, aumentó mi acervo cultural y me granjeó unas amistades que perduran hasta la fecha.

Acabando la licenciatura, me enteré del programa de auxiliar de conversación organizado por el Ministerio de Educación.

I: ¿Cómo fue tu experiencia de auxiliar de conversación? ¿Escogiste tú el destino? ¿Qué fue lo más positivo y lo más negativo de la experiencia?

F: Lo solicité y, nada más acabar el servicio militar obligatorio, recibí una carta de Andrew Goss, profesor de español y francés de la prestigiosa Olchfa School, en Swansea, Gales. Y no tardé en irme. Trabajaba 12 horas semanales, con un sueldo bastante decente, e hice una multitud de amistades internacionales con las que, después de 20 años, sigo teniendo contacto. Allí reafirmé mi vocación docente, descubrí el sistema educativo inglés, aprendí a jugar al golf y descubrí otra cultura, por no hablar hasta qué punto se mejora en el idioma. En ese sentido, recomiendo a todo aquel interesado en aprender realmente una lengua extranjera, que viva en un país que tenga dicha lengua como lengua materna, al menos un año.

Como aspecto negativo, el tiempo meteorológico –casi siempre lloviendo. Recuerdo que, un día de las primeras semanas, la familia en cuya casa me alojaba, me preguntó por qué no salía a la calle. Yo les respondí que estaba esperando a que escampara. Riéndose, me contestaron que, si tenía esa intención, no saldría en todo el año. Ahí fue cuando empecé a integrarme en la cultura.

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I: Llevas más de 20 años en el mismo centro educativo, ¿Cómo entraste? ¿Es público o privado?

F: De vuelta a España,  allá por el año 1998, aproveché la coyuntura educativa de la implantación de 3º y 4º de ESO y encontré trabajo en el cordobés colegio Santos Acisclo y Victoria, donde realmente me realicé profesional y personalmente, y en el que sigo trabajando en la actualidad. Es un centro docente privado concertado dependiente de la diócesis de Córdoba.

I: Impartes lengua castellana, inglesa y francesa ¿Alguna preferencia? ¿Cómo han ido cambiando los alumnos con respecto a esas lenguas con el paso de los años? ¿Sus conocimientos son mayores o menores?

F: Sinceramente, no tengo una preferencia especial por ninguna asignatura; eso sí, me encantan el análisis sintáctico y el Romanticismo, la evaluación por rúbricas que hago en Francés y experimentar con nuevas metodologías en Inglés.

Sobre el cambio de los alumnos, donde más se ha notado ha sido en inglés, tras la implantación del MCER. Muchos de ellos acuden a academias de idiomas, concienciados de la necesidad de obtener una certificación de nivel B1 o B2.

Otro factor que hay que tener muy presente es la omnipresencia de la canción anglosajona en la cultura de masas; que ha favorecido las destrezas de comprensión y de expresión orales. Lamentablemente, la falta de lectura y de la expresión escrita ha mermado considerablemente estas destrezas.

Por lo que respecta a la lengua castellana, cada vez encuentro más faltas de ortografía y pobreza expresiva debidas, creo, al poco hábito lector y a cómo se escribe en las redes sociales.

I: Cuéntanos algo más de la evaluación por rúbricas que realizas.

F: Hace más de 10 años me di cuenta de que los exámenes no indicaban el nivel real de aprendizaje de mis alumnos porque memorizaban los contenidos y, al cabo de los días, se les olvidaban. Por eso, en línea con lo que se pretendía conseguir con las competencias básicas, decidí que el saber se alcanzaba si tales contenidos se trabajaban con un sentido práctico. Por ejemplo, aprender el imperativo, conectores de secuencia o vocabulario culinario, debía hacerse de un modo integrado, con una serie de actividades conducentes a un proyecto integrado final evaluado por rúbricas; en ese caso, elaboración de recetas de cocina originales por grupos que todos degustaríamos. Y así surgieron el desfile de modelos, el concurso de cócteles, las invitaciones a una fiesta o inventos disparatados, por citar algunos.

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I: ¿Qué te ha llevado a estudiar el Grado de Primaria?

F:Hace cuatro años, y como consecuencia de dar clases de inglés a mis hijas y a un grupo de amigas, se despertó en mí la inquietud de ampliar horizontes, porque sentía que me había saltado una planta en la construcción de mi edificio educativo, así que decidí cursar el grado de Primaria en la UNIR.

I: ¿Por qué escogiste la UNIR?

F: Dos fueron los motivos: por un lado, la recomendación de una compañera de trabajo que me antecedió; por otro, la comodidad de poder estudiar a tu ritmo y con continuo soporte por parte de los profesores.

I: ¿Llevabas tiempo sin estudiar? ¿Cómo ha sido la experiencia? ¿Qué ha sido lo más complicado?

F: Aunque durante todos los años que han transcurrido desde mi licenciatura hasta el comienzo del grado no he dejado de formarme haciendo diferentes cursos relacionados con mi profesión, los primeros meses fueron realmente duros porque me costó enormemente volver a coger el hábito de estudio. Y después, en estos cuatro años he tenido que compaginar estudios con trabajo y familia, pero la experiencia ha sido tan enriquecedora y la profesionalidad y atención educativa tan personalizadas, que no me importaría proseguir mis estudios en esta universidad.

I: ¿De qué ha sido tu TFG? ¿Alguna recomendación para los compañeros?

F: En línea con mi actitud crítica hacia el uso de los libros de texto, he querido realizar una propuesta sobre el aprendizaje del inglés sin este tipo de material, para de ese modo hacer las clases más dinámicas y menos encorsetadas y así favorecer la motivación de los alumnos.

Recomiendo a mis compañeros que, si no disponen del tiempo suficiente, que no compaginen el TFG con otras asignaturas. En mi caso ha sido así y me ha costado un esfuerzo grandísimo poder compaginarlo todo.

I: ¿Cuáles son las principales ventajas y dificultades que has apreciado en la metodología de la enseñanza sin libro de texto? ¿Tienes experiencia docente al respecto?

F: Las ventajas son innumerables, especialmente porque las clases son más flexibles y así se pueden adaptar mejor a la diversidad de estilos de aprendizaje presente en el aula. De hecho, los alumnos se implican más y lo prefieren a la rutina de secciones fijas de los libros de texto.

Por lo que respecta a las dificultades, aún sigo encontrando bastantes reticencias entre los padres y algunos alumnos, porque intuyo que creen que el saber válido se encuentra encerrado en los libros de texto, o encuentran que los exámenes son una herramienta más fiable de medición de los aprendizajes.

Desafortunadamente, no he encontrado el apoyo necesario para desarrollar este proyecto, por las dificultades que acabo de enumerar. En consecuencia, llevo tiempo trabajando un modelo híbrido que, sobre la base del libro de texto, encamina las actividades hacia un proyecto. De todos modos, aquéllos que prefieran el sistema tradicional, siguen siendo evaluados por exámenes, aunque son minoría.

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I: Con tu dilatada experiencia docente ¿Cuáles son los principales cambios que has notado en las aulas?

F: Creo que no se han producido cambios especialmente significativos, más allá de la implantación de las TIC. En cuanto a los alumnos, quizás entren algo más maduros físicamente pero más inmaduros en el plano intelectual y con menos conocimientos y ganas de aprender. No es que pretenda culpar a nadie, pero opino que buena parte de la responsabilidad la tienen los sucesivos cambios legislativos en materia educativa, menospreciando la cultura del esfuerzo y burocratizando cada vez más la enseñanza en detrimento de la preparación de materiales y puesta al día en nuevos métodos, junto con la creciente implantación de las redes sociales y la cultura audiovisual en la que estamos inmersos.

I: ¿Qué cambiarías tú de nuestro sistema educativo actual?

F: Si pudiera, establecería un currículo oficial de obligado cumplimiento para todo el territorio nacional, que tuviera presentes los artículos 1, 2, 3 y 10 de nuestra Constitución, que garantizase la igualdad entre todos los españoles, reconociendo las particularidades de cada región. Asimismo, garantizaría el derecho de los padres a elegir libremente el colegio para sus hijos. A partir de ahí, los colegios tendrían total libertad para impartir las enseñanzas según su Proyecto Educativo de Centro.

Para garantizar una enseñanza de calidad, establecería unas pruebas de diagnóstico comunes para todo el territorio nacional al finalizar Primaria, Secundaria y Bachillerato, de carácter informativo y propedéutico para los estudios siguientes. Así se conseguiría que todas las partes implicadas del sector educativo entraran en competencia sana. No olvidemos que estamos formando a futuros médicos, abogados, electricistas, fontaneros, agricultores, etc. Y para tener el nivel de bienestar deseado, es fundamental contar con los mejores profesionales.

Volviendo del terreno de la utopía, al menos intentaría que los saberes fuesen más prácticos y hubiera una mejor conexión entre todas las etapas. Por ejemplo, mientras que Primaria, Secundaria, Formación Profesional y Universidad se basan más en saberes competenciales, Bachillerato sigue siendo muy teórico; supongo que será porque su fin primordial consiste en preparar para la Selectividad. De hecho, muchos padres son reticentes al sistema de evaluación por rúbricas porque creen que sus hijos salen peor preparados. Si se pudiera acceder a la Universidad según el modelo inglés, el asunto cambiaría a mejor.

I: ¿Planes de futuro?

F: Estos cuatro años han sido tan intensos, que he decidido tomarme un año académicamente sabático y dedicar más tiempo a mi familia y a mí mismo. Me gustaría escribir, y poder volver a leer literatura de entretenimiento. Pero, conociendo mis inquietudes culturales, seguro que vuelvo a las andadas pronto.

Seguro que vuelves a las andadas Francisco Javier, y en la UNIR te estaremos esperando con los brazos abiertos para seguir aprendiendo contigo.