El corazón docente de UNIR se cita con la excelencia en el CITES

Una virtud de aquello que supera lo ordinario y que aspira a lo perfecto. La excelencia no siempre se puede conseguir, pero es una encomiable meta a la que aspirar. Y ese es el espíritu que a lo largo de dos días ha sobrevolado el Congreso Internacional de Tecnologías Emergentes y de la Sociedad (CITES) que del 15 al 17 de mayo se ha celebrado en el Palacio de Congresos Riojafórum de Logroño con el objetivo de reflejar el potencial investigador, la apuesta permanente por la innovación y el compromiso de UNIR por transferir conocimiento y soluciones a la sociedad.

Bajo ese paraguas se engloban las numerosas sesiones plenarias, conferencias y reuniones celebradas en aras de fortalecer las relaciones personales, de compartir saberes y experiencias, de intercambiar conocimientos y, sobre todo, de aprender para ser mejores profesionales. Excelentes. Y ese es el deseo de UNIR para aquellos que constituyen su corazón. Su órgano vital. Su núcleo duro. Sus docentes.

Para ellos ha tenido especiales palabras el rector de la universidad, José María Vázquez García-Peñuela, al rememorar en el décimo aniversario de la institución, sus inicios, en los que “nadie previó lo que habría de ser aquella jovencísima universidad en Internet”. Toda una historia que, como ha asegurado, “más que de éxito es de esfuerzo, y donde intentamos hacer las cosas del mejor modo posible”. En esa trayectoria, si ha habido una constante, han sido ellos, los docentes. Y así lo ha querido reconocer. “El factor principal de nuestra historia es, sobre todo, todo el esfuerzo que habéis puesto los profesores cotidianamente y por lo que os estamos tan agradecidos”, les ha transmitido.

Y no ha perdido la oportunidad de recordar a José Ortega y Gasset y sus palabras sobre la misión de la universidad: “Que de ella salgan personas cultas, ciudadanos responsables y profesionales competentes. Y es conveniente que los profesores intentemos también ser todo ello, porque nadie da lo que no tiene”.

También agradecido se ha mostrado el vicerrector de Investigación y director del Congreso, Julio Montero, quien señaló que este año es el del lanzamiento de la excelencia docente en UNIR”, un campus “que comienza en los hogares de los docentes y se extiende al de los estudiantes, ubicados cada vez en más sitios, incluso en Asia y África”. No contento con eso, Montero ha entregado un especial regalo a los representantes del claustro desplazados a Logroño. La presentación de la nueva herramienta de creación de exámenes. “El año pasado adquirimos el compromiso de mejorarla y, tras trabajar todo este tiempo en ella, os mostramos el prototipo, cuyo piloto comenzará en septiembre u octubre”.

La responsable del área de Didáctica en Internet, María Gómez, ha sido la encargada de poner voz a esta novedad, entre cuyas características destaca el hecho de contar con calendarios cerrados de todo el curso académico por titulaciones, así como la mejora de la usabilidad con una presentación más visual, entre otras cosas. Los docentes han recibido con gran ilusión esta novedad, que dio paso a una nueva sesión de reuniones agrupadas en función de cada facultad.

En ellas, un público entregado ha disfrutado aprendiendo, de la mano de invitados de excepción, sobre la tecnología y el diseño de la próxima generación de servicios para lograr una universidad STEAM. Temática sobre la que disertó el director en IBM de la Transformación Digital de Negocios en el sur de Europa, Mikel Díez Parra, quien recalcó que la Inteligencia Artificial es el horizonte hacia el que camina la sociedad actual. Y, como mucho se ha debatido sobre el riesgo de que las máquinas inteligentes acabe con el trabajo, puso en entredicho  que hagan innecesaria la labor de los profesionales de las Artes y Humanidades. “Las capacidades cognitivas son las que ponemos al servicio de la IA y  tienen que ver con los sentidos”.

“Hay cosas que sólo las dicen las personas”, ha remarcado. Como saber distinguir entre un color rojo y otro carmín, el maquillaje más aconsejable en función de un tipo de cara, las sensaciones que despierta un olor… Todo eso aporta información clave. “La mayor parte de las búsquedas en una web o en un call center no conducen a lo que se buscaba porque las máquinas no entienden qué buscamos”, ha señalado. Para ello, ha defendido la participación de profesionales de las Artes y las Humanidades en algunas de las fases, normalmente las primeras, de diseño de los procesos tecnológicos. “Una vez que comprendamos qué se necesita, podremos desarrollar la tecnología”, ha indicado.

Lo digital ha centrado también la conferencia de Santiago Cervera, analista de Innovación Sanitaria. En su intervención ha explicado que la innovación en materia de salud “llega de sitios donde no han visto nunca una bata blanca” y ha señalado que “no podemos cavilar hacia dónde nos dirigimos, hay que ver qué es lo real, tangible y efectivo, que no nos vendan ilusiones con la Inteligencia Artificial. En ese aspecto, son varios los dilemas que, si no aún, en breve se plantearán. “¿Una compañía puede patentar un algoritmo en el mercado o debería ser un elemento de código abierto? ¿Un médico que se equivoca con un paciente, le perjudica, pero si lo hace el algoritmo, puede perjudicar a millones?” ha cuestionado, antes de reflexionar sobre que el nivel de adecuación al cambio y a la transformación digital será el resultado de combinar capacidades de inteligencia humana y artificial.

Mientras que, precisamente la excelencia en la docencia online ha sido el leitmotiv de David Ortega Ibáñez. El coordinador del Máster en Dirección y Gestion de Recursos Humanos de UNIR ha recurrido incluso a la magia para demostrar que “la magia del líder es ser capaz de hacer cosas impensables, que pueden ayudar a solucionar problemas”, ha dicho al finalizar el truco. A través de él ha querido mostrar que “cuando un equipo está unido, no se rompe”. Aunque no siempre las situaciones resultan fáciles. “Es muy importante que si alguien viene y destruye esa unidad de equipo, la sepamos reconstruir”, ha subrayado.

Un mantra que tienen interiorizados los profesores que, en esta ocasión, han sido galardonados por las mejores prácticas docentes. Así, Pedro García, Mercedes Querol y Sergio Ríos han obtenido sendos accesit, mientras que Elena Santos y Eva Asensio, Zósimo López y Ana Belén Calvo han logrado el tercer, segundo y primer galardón respectivamente. Juan Martín Quevedo y Erika Fernández se han alzado con el premio a la divulgación científica y Javier Sánchez e Ignacio Betanzos han hecho lo propio en el de investigación de excelencia para investigadores noveles.

Su espíritu victorioso, satisfecho y alegre ha puesto punto final a dos intensas jornadas de encuentros, aprendizaje, formación y robots. El año que viene más.