Descubre las nuevas metodologías docentes que se aplicarán en las aulas

El futuro de la formación, tanto de estudiantes como de docentes, pasa de manera ineludible por las nuevas metodologías, que han llegado para quedarse. Algunas ya se están implantando, poco a poco, en las aulas. Pero muchas otras están en proceso de desarrollo o, incluso, ni siquiera se han ideado aún.

Conscientes de este futuro cada vez más presente, el departamento de Santillana Innovación se halla inmerso en esta labor. Así, han realizado un piloto donde han analizado las posibilidades de la tecnología Big Data y la personalización del aprendizaje. Y, si bien las conclusiones las desvelarán el próximo miércoles 5 de junio en la openclass “Innovación educativa: big data  y personalización del aprendizaje”, ofrecemos un pequeño avance de lo que se tratará en esa sesión.

Y es que tanto Marta Bonet, gerente de contenidos, como Manuela Lara, directora de proyectos y Fernando Herranz, jefe de producto y responsable directo del desarrollo de A20, todos ellos del departamento de Innovación Santillana, coinciden a la hora de señalar que el cambio metodológico en las aulas “es ya una realidad”. En ella, la tecnología juega un papel “importante como medio para generar experiencias de aprendizaje más adecuadas a las necesidades de los alumnos y docentes”. Porque gracias a ella se favorece el desarrollo de experiencias de aprendizaje personalizadas e individualizadas que respetan los distintos estilos y ritmos.

Pero, ¿cómo puede aplicarse esa teoría a la practicidad del aula? “Diseñando recursos educativos que pongan la tecnología al servicio de la pedagogía, nunca al revés, y que sitúen al alumno en el centro del proceso de aprendizaje”, inciden, antes de recalcar que la complejidad que pueda implicar la tecnología no tiene por qué trasladarse al usuario, sino que debe ser transparente para el alumno y su proceso de aprendizaje”.

Esa es precisamente la filosofía que adoptaron en 2016, cuando desarrollaron A20, un prototipo para la enseñanza de Álgebra en alumnos de 12 años. En él el Big Data se integra con la didáctica de la materia en cuestión, lo que genera itinerarios de aprendizaje individualizado para cada alumno.

Tras testarse en sesenta centros de nueve países con más de 1.200 alumnos y 80 docentes, se generaron millones de datos, tanto cualitativos como cuantitativos, que evidencian el impacto positivo que una experiencia de aprendizaje individualizado puede generar en el proceso formativo. “Pero también demostró que es posible generar experiencias sencillas y versátiles y utilizar los datos para anticiparse a los problemas y entender mejor cómo se aprende”, concluyen.