Nuevos retos de la industria editorial española en la era digital

Al igual que otras industrias creativas como la música y el cine, la industria del libro está experimentando un cambio tecnológico, pasando de formatos analógicos a digitales. Este cambio desafía los modelos de negocio existentes e impulsa a las empresas editoriales a reexaminar sus carteras de productos y competencias.

Un trabajo publicado en Publishing Research Quarterly ha evaluado los principales retos que la industria editorial española enfrenta en este escenario. Los resultados obtenidos son importantes al identificar la estrategia actual del sector ante la digitalización operada sobre sus procesos y productos.

“Los resultados permiten que tanto las empresas existentes como las futuras puedan replantearse su gestión del cambio y su modelo de negocio, para adaptarse mejor a tales transformaciones, e incluso formar alianzas estratégicas para liderar dichos cambios”, afirma Marta Magadán-Díaz, primera firmante del trabajo y profesora del Máster Universitario en Dirección de Operaciones y Calidad de UNIR.

El estudio se basó en la recopilación de datos a través de una serie de entrevistas semiestructuradas con encuestados de la industria editorial española. Así, los autores lograron determinar que las editoriales no lideran la dinámica actual del proceso evolutivo de la innovación tecnológica.

“De hecho, los formatos ePub y PDF para el libro electrónico no han sido una elección, sino una imposición a nivel internacional de empresas tecnológicas”, asegura Magadán-Díaz.

Los resultados permiten que empresas existentes y futuras puedan replantearse su gestión del cambio y su modelo de negocio


La edición digital, en segundo plano

De acuerdo con este trabajo, las editoriales se han limitado a realizar un simple cambio de formato de libro: del papel al electrónico, y no han avanzado ni impulsado el desarrollo de todas aquellas posibilidades que las tecnologías pueden ofrecer.

“Aunque las editoriales analizadas han ido adquiriendo conocimientos digitales y han intentado posicionarse para poder responder a los cambios del mercado y las tecnologías cambiantes, los productos y servicios digitales aún se consideran secundarios al libro en papel”, detalla Jesús Rivas-García, coautor del trabajo y docente de la misma titulación en UNIR.

Por otro lado, también se advierte de la proporción de títulos disponibles en formatos digitales, la cual sigue siendo reducida, lo que se explica más por la oferta que por la demanda.

Los productos y servicios digitales aún se consideran secundarios al libro en papel

“En este sentido —detallan los autores— las editoriales estudiadas argumenten la falta de recursos que limita la edición digital, una cierta aversión al riesgo que las apuntala en el modelo de negocio tradicional predominante del papel, la elevada incertidumbre asociada a los aspectos técnicos, como formatos y procesos dominantes, y la falta de apoyo institucional que estimule su transición digital y la redefinición de sus respectivos modelos de negocio”.


Falta de iniciativas digitales

Otro punto importante que se destaca hace referencia a la falta de iniciativas digitales conjuntas, la cual está provocando que nuevos actores ajenos al sector hayan entrado en la industria del libro y puedan superar a los actores tradicionales de la industria (editoriales, distribuidores y librerías) en la creación de nuevos modelos de negocio para el contenido digital.

“Las editoriales consideran que han asumido ya tantos riesgos comerciales y estéticos al crear nuevos contenidos que no pueden afrontar riesgos técnicos adicionales”, apuntas los autores en su trabajo.

“Como consecuencia —agregan— las editoriales son reacias a invertir directamente en proyectos de I+D y prefieren adoptar soluciones técnicas contrastadas. Este proceso está dando lugar a una dependencia involuntaria de las innovaciones externas que están condicionando la evolución real del sector”.

Finalmente, los autores argumentan que el desarrollo de la edición digital va a exigir a las empresas adaptarse a un nuevo entorno comercial virtual y global. “El libro electrónico requiere un nuevo tratamiento del contenido que en la era digital pasa obligadamente por las tecnologías y relaciones comerciales, marcadas a su vez por las plataformas de venta virtuales y globales”, concluyen.