Jueves, 22 marzo 2018

G. Estrada, guionista de El Lector de huesos y Vaya Semanita: “He llegado a subtitular a una vaca"

 El pasado 16 de marzo se celebró en Madrid el II encuentro de guionistas de programas organizado por el sindicato de guionistas ALMA. En esta jornada se reunieron profesionales de diferentes programas como Operación Triunfo, Late Motiv, Polonia, Homo Zapping o El Intermedio. Bajo el lema “Los programas no se escriben solos”, cada asistente pudo contar en qué consiste su trabajo y cómo se construye el guion en estos formatos. 

La realidad es que el guion en los programas pasa inadvertido para la audiencia, da la sensación de que no existe, pero es la base de cualquier formato de televisión y, además, da trabajo a numerosos guionistas.  

Muchos de los resortes que se usan en ficción, sirven para hacer un programa, hablamos de elementos como los que estudian los alumnos del Master de guion audiovisual de UNIR: personajes, estructura, diálogos, etc.  

Uno de los guionistas que asistió a este encuentro es Guillermo Estrada. Es el guionista de El lector de huesos, un programa de gran éxito en cadenas autonómicas como EITB o Telemadrid, aunque en su curriculum hay programas tan famosos como el recordado Vaya Semanita. Hemos charlado con él para que nos cuente en qué consiste el trabajo de un guionista de programas y más en concreto el que él realiza en el citado programa. 

Pregunta. ¿Qué hace un guionista de programas? 

Respuesta. El trabajo de guion en un programa es muy variado y comprende una lista amplia de tareas. Un guionista de programas puede elaborar diálogos para los presentadores, instrucciones para edición, rótulos en pantalla, crear pruebas y secciones, confeccionar escaletas y así un largo etcétera. Además, cada programa es distinto, el guionista trabaja en función de las necesidades que surjan.  Si queremos englobar todas estas actividades en una sola definición, cuando hablamos de programas de no ficción, estamos hablando de orden, de instrucciones para que otros compañeros del programa sepan qué deben hacer.  

Entonces, el trabajo de guionista de ficción y de no ficción es muy diferente, ¿no?  

En ficción el trabajo está más acotado, el objetivo es, sobre todo, contar una historia. Y esto es así en todas las fases: sinopsis, escaleta, diálogos. Además, la historia no cambia, es siempre la misma.  

En un programa de no ficción, no. Como ya he dicho, las funciones son muy variopintas. Por ejemplo, una vez trabajé en un programa de humor en el que tuve que subtitular a unas vacas. Es algo que jamás hubiera pensado que iba a hacer cuando empecé en este oficio. También una de las cosas más divertidas que me han tocado en suerte. Porque sí, esos rótulos tan graciosos que tienen algunos programas, los hacemos los guionistas. 

Una de las cosas más bonitas de un guionista de programas es que debe estar en contacto con todos los departamentos”

Una de las cosas más bonitas de un guionista de programas es que debe estar en contacto con todos los departamentos. En ficción, el guionista escribe su guion y puede que ni siquiera llegue a conocer a quien lo dirija o que ni siquiera pase por el set de grabación. En programas, el trabajo es más directo y puedes estar trabajando en plató, en edición, con producción, con dirección, etc. 

Pero aún así, el trabajo de guionista de programas parece apartado, desconocido, incluso algo denostado. 

Sí, cuando se menciona que un programa está guionizado, el público piensa que le estás diciendo que lo que ocurre ahí es mentira. Esto pasa mucho con los realities, pero la gente ha de saber que en estos programas no hay nadie diciendo a los concursantes lo que deben hacer. Cuando se habla de guion en un reality, estamos hablando de que los guionistas se encargan de ordenar el material para contar bien la historia que viven los concursantes. Al final se trata de algo parecido a lo que se hace en una serie, se construye una trama en la que los acontecimientos principales se distribuyen para que la historia resulte más interesante y amena, pero insisto, no se engaña, simplemente se ordena lo que ocurre.  

Hablemos del Lector de Huesos, que es un formato original que se emite con éxito en muchos canales autonómicos. ¿En qué consiste el programa? 

El Lector de Huesos cuenta un crimen famoso y su resolución, pero aporta un punto de vista novedoso, ya que explica cómo es el trabajo de un forense y cómo desde la ciencia, se pueden resolver crímenes.  Nuestro forense es Paco Etxebarria, que se hizo conocido para el público cuando resolvió el caso de José Bretón, el hombre que asesinó a sus dos hijos. A petición de la madre, Paco realizó un informe pericial en el que estableció que los huesos hallados en una hoguera eran restos humanos y no animales. En el Lector de Huesos seguimos y explicamos el trabajo de Paco en diferentes casos. 

El Lector de Huesos cuenta un crimen famoso y su resolución. Nuestro forense es Paco Etxebarria, que resolvió el caso de José Bretón. Realizó un informe pericial en el que estableció que los huesos hallados en una hoguera eran restos humanos. En el Lector de Huesos seguimos y explicamos su trabajo en diferentes casos”

Y en concreto, ¿cuál es tu trabajo en el programa? 

Hago una variedad de funciones. Una de ellas consiste en idear y preparar experimentos. En el programa tratamos cuestiones que estén relacionadas con el caso que se trata. Son materias que pueden parecer un poco macabras, pero que tratamos con rigor, como por ejemplo cómo deshacerte de un cadáver. ¿Qué es mejor, la cal viva o un enterramiento normal?  

Otra tarea consiste en la escritura de pequeñas ficciones en las que reconstruimos los hechos. También escribo la voz en off, lo que cuenta el presentador y narrador de los hechos, Dani Álvarez.  

¿Te encargas también de la escaleta, de confeccionar el orden de los diferentes elementos del programa? 

En el caso del Lector de Huesos, no. En este programa, lo hace el director, Igor Zabala, que también es guionista de formación. Igor construyó una escaleta-tipo para el primer programa de todos, pero según fue avanzando la temporada y en función del tema que tocábamos, se ha ido cambiando y reestructurando. El objetivo es siempre buscar la mejor forma de narrar y ordenar los elementos de cara a distribuir la emoción y la tensión.  

Tú también has sido guionista en Vaya Semanita, un programa de sketches y humor. ¿En qué consistía tu trabajo ahí? 

Era bien distinto. Una gran diferencia entre ambos programas estriba en el número de personas trabajando. En Lector de huesos soy el único guionista, mientras que en Vaya Semanita éramos un equipo amplio. El método para crear sketches se basaba sobre todo en el brain storming, o lluvia de ideas, es decir que la creación de esos sketches era más bien grupal. Además, la variedad de tareas no era tan amplia, la base del trabajo era la escritura de estas piezas cortas de humor.  

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El trabajo era más parecido solo en el caso en el que te tocara ser guionista de plató. En Vaya Semanita también había un presentador y algunas secciones en plató, en ese caso, sí que el trabajo solía consistir en escribir los textos que dice el presentador o las preguntas al entrevistado de turno.  

Otro de las vertientes que puede suponer el trabajo de un guionista de programa es el llamado I+D, es decir la creación de nuevos programas y formatos. 

Sí claro, son los guionistas los que los idean, incluso en los programas. Una de las cosas que tiene que hacer un guionista es la creación de nuevas secciones, pero sí, los guionistas también creamos formatos. 

¿Y qué es un formato exactamente? 

Un formato es una idea original, algo que no se le haya ocurrido antes a nadie. Aunque una variante también puede ser un programa ya conocido al que se le da una vuelta de tuerca y se convierte en otra cosa. No es un secreto que Maestros de la costura es un formato basado en Masterchef, pero la novedad estriba en que, en lugar de cocinar, se diseña y se cose ropa. Pues bien, por mucho que se parezcan, son formatos distintos.

Un formato es una idea original, algo que no se le haya ocurrido antes a nadie. Aunque una variante también puede ser un programa ya conocido al que se le da una vuelta de tuerca y se convierte en otra cosa.

 Los formatos originales suelen ir muy cerrados, con unas biblias que detallan todos los aspectos que los componen: pruebas, secciones, escaletas, decorados, grafismo, etc.  

Existe un gran mercado internacional de formatos y grandes compañías que los distribuyen a nivel mundial. Por eso, dar con una idea, que se acabe produciendo y que tenga éxito puede abrir las puertas a que se distribuya en el mundo entero.   Existen mercados como el Mipcom, que se celebra en Cannes, en el que se comercializan y donde el pitching de formatos está a la orden del día como forma de compra y venta.