Lunes, 04 septiembre 2017

Intervención precoz y neurodesarrollo: combatiendo los trastornos del espectro autista

Miguel Moreno es psiquiatra especializado en trastornos del espectro autista. Recuerda que nacemos sin capacidad reflexiva y la logramos si nos desarrollamos de manera adaptativa y aprendemos a relacionarnos con los demás. Durante los cinco primeros años somos muy vulnerables a los cambios, venimos al mundo con un funcionamiento muy reactivo y vamos desarrollando el funcionamiento reflexivo.

El apego juega un papel fundamental en este desarrollo. Es la primera experiencia relacional que vamos a tener en nuestra vida. Necesitamos que sea un apego seguro, desde la primera identidad, como la primera imagen que los padres tienen de su hijo, incluso en el desarrollo intrauterino existe una comunicación muy intensa a través de las hormonas. Cuando el bebé ya ha nacido es necesario que tenga una percepción del mundo exterior regulada, ni excesiva, ni ausente. Esta relación viene muy determinada por sus necesidades. Cuando hay una relación adecuada, se establece una regulación adecuada de las emociones, que incluye el desarrollo cognitivo, sentido positivo de la identidad y el desarrollo de la identidad.

Una de las marcas de identidad del espectro autista son las dificultades en la comunicación. Debemos esforzarnos porque el pequeño nos atienda, mediante afecto y caricias, enviando señales que esperamos que tengan reciprocidad. El apego es fundamental para el desarrollo de las personas en general y sobre todo en el mundo relacional y en el ámbito cognitivo.

 

 

Sobre el neurodesarrollo: el sistema nervioso nace ya con toda su dotación celular. Su desarrollo consiste en que las distintas regiones se especialicen y se conecten: para ello el sistema nervioso tiene que estar estimulado, si no se atrofia. Un cerebro integrado es mucho más sano. En el neurodesarrollo se compara al niño con los de la media de su edad. Si se aleja, hay que estimular las áreas deficitarias para evitar problemas.

La ciencia hoy día habla de los siguientes marcadores biológicos de riesgo: hormonas (relación entre el sistema hormonal, capacidad relacional y nivel de desarrollo, cambios en el cerebro de las embarazadas), epigenética (expresión de genes que anuncian un perfil especial de riesgo. Por ejemplo, madres con ansiedad crónica preparto facilitarían que el niño estuviese más expuesto a hormonas de estrés, con su consecuente influencia en desarrollo del sistema nervioso) y estudios cerebrales (estructurales y funcionales: estudios relacionados con los hemisferios y diferentes regiones cerebrales).

El diagnóstico precoz es muy importante para trabajar con los padres. El trastorno del especto autista es uno de los que más impacto supone en los progenitores. Construir la relación terapéutica cuesta mucho. Se produce una reacción de duelo en los padres, incluso con enfado hacia el terapeuta. También suele conllevar sobreprotección y cambios en la relación de apego con el niño. La intervención temprana presupone que los agentes fundamentales sean los padres. Tienen que liderar la estimulación adecuada, en las áreas que se necesite. Deben estar motivados. Se realiza en el entorno más ecológico: el ideal es la casa del niño y la escuela, incluso el parque donde juegue el niño. No deben evitar a los otros niños, pues así no estimulamos.

Otras posibilidades de apoyo son la terapia asistida por animales, la musicoterapia, los perros guía o cursos de liderazgo para padres de niños autistas, entre otros.

Sobre la relación entre vacunas y autismo, el ponente responde que ningún estudio haya demostrado relación de causalidad.

 

La sesión online completa se puede ver pinchando en el enlace arriba o en el vídeo incrustado dentro del cuerpo del este artículo.