Martes, 08 mayo 2018

Jaime de Jaraíz, presidente de LG-España: "El mayor error que puede cometer un directivo es no escuchar a las bases"

¿Qué necesidad tiene un CEO español de una multinacional gigantesca como LG de federarse a sus 51 años en un deporte tan competitivo como el tenis? Y más aún: ¿qué necesidad tiene de enfrentarse a fornidos jugadores de 17 a 19 años, de esos que meten unas “palizas impresionantes”, según confesión propia?

Jaime de Jaraíz, presidente de LG España, tiene muy clara la respuesta: “Necesito un reto permanente; eso es lo que me mueve en la vida”.

Para ello está dispuesto a pagar el peaje de la “humillación”, con tal de encontrar desafíos que le ayuden “a ser mejor y a desarrollarme”.

Así es este ‘ejecutivo top’, un hombre que se define como “una persona que conoce sus limitaciones”, aunque desde fuera da más bien la impresión de que no conoce límite, o al menos que no existe uno que no pueda superar si se lo propone. ¿Su arma? El sentido común, la cualidad que entiende más importante para un directivo.

He tenido momentos buenos, regulares y muy difíciles. De los que más se aprende es de estos últimos

Los alumnos del Programa de Desarrollo Directivo PDD onlineUNIR tienen la suerte de beber de su experiencia, aunque es el propio De Jaraíz quien se considera afortunado de compartir vivencias con profesionales de carreras brillantes, que sacan horas que no tienen para formarse como directivos.

Con esta admiración mutua no extraña que le hayan elegido padrino del PDD-UNIR.

¿Cuál es el error más grave que puede cometer un comité de dirección?

Desde el punto de vista interno, no escuchar a las bases. Los que realmente saben del negocio son los que están abajo, la gente del día a día. El mayor error que puede cometer un comité directivo es centrarse solamente en el ‘group thinking’, esto es: ponerse de acuerdo para una cosa y convencerse de que eso es la verdad, sin haber ni siquiera consultado a la gente que está en la calle vendiendo ese producto o idea.

¿Cuál ha sido el momento de tu vida profesional en el que más has aprendido?

He tenido momentos muy buenos, pero también regulares, difíciles y muy difíciles. De estos últimos se suele aprender más. Recuerdo dos: cuando empecé a trabajar en Philips me enfrenté a una situación muy complicada. Mi contrato me exigía dar la vuelta a una situación muy adversa en un plazo relativamente breve. Empecé un abril con datos negativos de ventas y muchas devoluciones, pero conseguimos revertir la situación. Vi claro que había que seguir intentando determinadas acciones aunque no hubieran funcionado hasta entonces.

¿Cuál fue el segundo momento complicado?

El otro fue en América. Imaginaos: yo era un español que presidía en Canadá una compañía coreana. No tenía nada a lo que aferrarme. Estaba solo, muy solo, siendo presidente de una compañía extranjera en un país que no era el mío. Mi comité de dirección no era el mejor, porque solo me decía las cosas que yo quería oír o que ellos querian decirme, y los resultados eran malos. Así que decidí acercarme a la gente de base, para escucharles mucho y tomar decisiones con la información que ellos transmitían. En un año y medio la situación cambió. Comenzamos a cosechar resultados positivos y la operación en Canadá empezó a funcionar muy bien. Puedo decir que en dos años aprendí más que en veinte.

Si un directivo quiere sacar lo mejor del empleado, lo primero que debe hacer es predicar con el ejemplo

Dado que estás cerca de la base y te gusta saber lo que hay, ¿qué es lo que más valoras de un empleado?

Su compromiso. Soy una persona básica. Del mismo modo que pienso que un directivo debe tener sobre todo sentido común, el empleado debe sentirse comprometido con la causa, con la empresa, para sacar lo mejor que lleva dentro.

¿Cómo puede un directivo sacar lo mejor de un empleado?

Predicando con el ejemplo: transmitiendo ese compromiso a tu alrededor. Como te digo, yo soy una persona muy básica. Soy muy consciente de mis limitaciones, por eso voy a tope. Si voy a medio gas, la gente me gana. Y eso no me gusta porque si bien es cierto que reconozco mis limitaciones, también soy muy competitivo. No me gusta perder…

Ni a las canicas…

Bueno, ni al tenis, que es el deporte que más me gusta actualmente. Cuando mi hijo era pequeño, yo no le dejaba ganar nunca, por supuesto. Ahora ha crecido y está entrenando para ser profesional, y claro, me mete unas palizas impresionantes, pero eso no me ha echado para atrás, sino todo lo contrario. A mis 51 años me he federado y compito con gente muy buena.

¿Y les gana?

No, ¡qué va! Me meten 6-1, 6,0… es humillante. ¡Pero eso me ayuda a esforzarme más! Además, me estimula saber que quizá algún día esos jóvenes con los que juego pueden estar disputando un Roland Garros o algún torneo importante.

Una vez que tienes el producto o servicio que quieres, el factor diferencial de una empresa son las personas. La historia está llena de ejemplos como IBM o General Electric

Nos hemos desviado y hemos pasado de los empleados al tenis…

Sí, porque hablábamos de la actitud. Cuando un empleado manifiesta en el trabajo una actitud transaccional – “tú me pagas, y yo hago lo mínimo exigible” – nadie está contento. Si por el contrario, el empleado se siente comprometido, la empresa va como un tiro.

¿Cuál es el factor más importante para que una empresa tenga éxito?

Su propuesta de valor, aquello que puedes hacer mejor que los demás. Pero, ojo, aunque hayas conseguido algo mejor que el resto, todo se puede ir a la ruina. Una vez que has logrado el producto o servicio que quieres, tu factor diferencial son las personas. La historia está llena de ejemplos de esto que explico. Basta ver los casos de IBM o General Electric.

¿Por qué cita esas empresas precisamente?

Porque han logrado mantenerse en todo lo alto a pesar de haber cambiado su modelo de negocio varias veces. ¿Cómo lo han conseguido? Entrenando a grandes equipos humanos con grandes valores que le permiten meterse en casi cualquier cosa. También podría citar como ejemplo a LG.

Pero LG es una empresa electrónica.

No exactamente. Habitualmente la gente identifica a LG con la tecnología, cuando en realidad es un conglomerado de empresas donde solo una tercera parte se dedica a la electrónica. Hacemos muchos otros productos, pero aquí lo importante no es el producto, sino las personas y las estructuras capaces de lanzar con éxito productos muy distintos entre sí. Para mí no hay duda: lo más importante de una empresa son las personas.

Lo primero que debe hacer un trabajador joven es ser un buen compañero y dar siempre antes, porque recibirá el doble

¿Qué consejo le daría a un joven que comenzara su carrera profesional en LG, y que aspirase a ser directivo?

Primero, que fuera un buen compañero. Somos una empresa muy horizontal. Odio el politiqueo. A ese joven le aconsejaría que diera siempre antes, porque recibirá el doble, y que intente aportar. Decidí quedarme en esta compañía porque llevaba a la práctica lo que yo aportaba. Si quieres aportar, aquí tendrás mucho que hacer.

Lo segundo que le recomendaría es que supiera desconectar del trabajo. Eso es fundamental no sólo para la persona, sino para el mismo trabajo.

¿Para el mismo trabajo?

Así es. Hablo por experiencia. Hubo una época en que trabajé demasiadas horas, hasta 16 al día. Por entonces mi novia estaba muy ocupada estudiando unas oposiciones. Yo tenía tiempo libre, pero acabé dedicándolo al trabajo. Y lejos de mejorar, empeoré.

¿Por qué?

Porque como no era capaz de desconectar, nunca estaba fresco. Aprendí que para hacer bien tu trabajo, debes tener la cabeza despejada y mirar las cosas con perspectiva. Eso es imposible si no desconectas.

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¿Y cómo desconecta el presidente de LG España cuando llega a casa?

En cuanto entro por la puerta, no me acuerdo de dónde trabajo ni qué tengo que hacer mañana. Desde hace años funciono así. Antes comentaba los problemas de la oficina con mis padres o mi familia, pero al final caí en la cuenta de que esos problemas no van a encontrar solución en un entorno familiar. Al contrario, volvía a revivir las dificultades y se convertían en una espiral de la que era imposible salir. Cuando estoy en casa, me dedico a descansar y a disfrutar de la familia. Es lo más útil para luego no estar fatigado en el trabajo.

¿Cuál es tu momento perfecto en LG?

La reunión semanal donde participan todos los departamentos de la empresa: ventas, marketing, logística, administración… Vamos analizando el negocio por divisiones y hacemos planes para los próximos meses. Para mí es un momento perfecto. Aunque se trata de una reunión de trabajo, con retos importantes, análisis de resultados y demás, resulta muy amena. También trato de fomentar las ganas de superar a la competencia.

Un Máster MBA o un PDD-UNIR te ayuda a confrontar ideas y a descubrir nuevos caminos y capacidades que ni tú mismo conocías

¿Por qué recomendarías a un amigo hacer un Programa de Desarrollo Directivo como el de UNIR?

Porque en la vida profesional es muy importante contrastar experiencias y aprender de otros, ya sean profesores o compañeros. A veces uno elige una carrera y se mete por un camino que no es el que te corresponde. Un PDD-UNIR te ayuda a confirmar unas ideas, a contrastar otras, a descubrir nuevos caminos… te descubre nuevas capacidades que ni tú mismo conocías. Yo he tenido mucha suerte porque no planifiqué mi carrera y me salió bien. Pero no a todo el mundo le sucede lo mismo. Un Máster MBA online o un PDD-UNIR online puede ayudarte a descubrir otros caminos.

¿Qué te llevas de ser el padrino del PDD-UNIR y del EMBA?

Muchas cosas. Me siento útil, porque me ayuda a cumplir un deseo que siempre he tenido: ayudar en lo que pueda con mi experiencia. No quiero pecar de abuelo cebolleta, pero honestamente creo que he tenido una vida profesional muy intensa, con errores y aciertos que debo compartir de algún modo con la mejor intención de ayudar a los demás en su toma de decisiones empresariales. Me resulta muy gratificante y enriquecedor.

¿Y qué experiencia te llevas de tu trato con los alumnos?

Es otro aspecto muy refrescante, porque compartes cosas con gente muy capacitada que está en otros sectores o que vive en otros países con problemas muy diversos. Me permite conocer otras industrias, mercados y personas muy interesantes. Me siento muy honrado de poder transmitir mis conocimientos a personas que probablemente llegarán mucho más lejos que yo. Si alguno de ellos se acuerda de algo que le he transmitido, mi objetivo se verá cumplido. Para mí es una experiencia personal buenísima.

Los directivos que sacan tiempo de donde no hay para formarse, acaban aprovechando al máximo esas pocas horas.

¿Qué le recomendarías a alguien que se ha matriculado o se plantea matricularse en un MBA online o PDD-UNIR, para aprovecharlo al máximo?

Lo más importante es que de verdad quiera hacerlo. Estudiar sin ganas es poco eficiente. Pasa con muchos universitarios jóvenes. Pero los directivos que sacan tiempo de donde no hay para formarse, acaban aprovechando al máximo esas pocas horas. De nada sirve estudiar nada solo con el objetivo de obtener un título. Los alumnos más brillantes son los que aprovechan de verdad lo que han invertido en formación.

Cientos de alumnos han pasado por tus clases. ¿Qué te has llevado de ellos?

He aprendido mucho. Me sorprendió un alumno muy bueno, que era el presidente de una empresa familiar, no siendo él hijo directo del dueño, sino marido de la hija. Tuvo que asumir una responsabilidad que no quería, pero lo hizo con una actitud tan ejemplar que se me quedó grabado. La sucesión de las empresas familiares es un momento muy delicado, especialmente en la segunda generación.

¿Cómo se definiría Jaime de Jaraíz a sí mismo?

Con el tiempo he aprendido a conocerme y a aceptarme. Lo que más me mueve es el reto permanente. Me gusta que me pongan retos, y si no me los ponen, me los pongo yo. Los retos son los que te hacen ser mejor y desarrollarte al máximo de tus posibilidades. Hay que intentar ser lo mejor que uno puede ser. Por eso me federé en tenis.

A pesar de las derrotas…

A pesar de las derrotas. Porque lo importante es que me retan a jugar mejor, aunque me machaque un chaval de 16 años. Lejos de quitarme energía me da mucha más.

Última pregunta. Si tuvieras que elegir una sola característica como la principal en un CEO, ¿cuál sería?

La más sencilla de todas. Sentido común. El sentido común es fundamental en todos los aspectos de la vida, y en el mundo del trabajo más. Debes tomar decisiones urgentes, complicadas y en ningún caso tienes toda la información que necesitarías para no equivocarte; por tanto el sentido común se convierte en un apoyo fundamental en la toma de cualquier decisión.

@martinalgarra

@hwilkinsonm