UNIR Revista
Un expediente de regulación de empleo es un procedimiento legal que permite a una empresa suspender o extinguir contratos de forma colectiva por causas económicas, técnicas, organizativas o de producción.

Hay conceptos del mundo laboral que casi todo el mundo reconoce, pero que muy pocos sabrían explicar con calma. El ERE es uno de ellos. Se menciona en titulares, aparece en conversaciones informales y suele ir ligado a momentos delicados dentro de una empresa. Aun así, cuando alguien se pregunta qué es un ERE, las respuestas no siempre son claras.
Entender cómo funciona un ERE va más allá de conocer la norma. En el día a día, un ERE no se queda en los papeles. Atraviesa equipos, cambia dinámicas internas y obliga a tomar decisiones complicadas, a menudo con poco margen de maniobra. Surgen conversaciones difíciles, negociaciones con la plantilla, tensiones, nerviosismo y rumorología. Es el tipo de situaciones con las que trabajan habitualmente los profesionales de las relaciones laborales y los recursos humanos, un ámbito muy ligado a la gestión real de empresas y que se estudia de forma práctica en el Grado en Relaciones Laborales y Recursos Humanos online de UNIR.
¿Qué es el ERE?
Un ERE (Expediente de Regulación de Empleo) es un procedimiento del que disponen las empresas para poder suspender contratos, reducir jornadas o extinguir relaciones laborales de forma colectiva cuando concurren causas económicas, técnicas, organizativas o de producción.
Se trata de una medida regulada que debe garantizar los derechos de los empleados, está sujeta a negociación y control, y que no puede aplicarse de manera automática ni unilateral.
Diferencia entre ERE y despido colectivo
En el día a día laboral, ambos términos suelen mezclarse. Se habla de ERE, se habla de despido colectivo y, en muchos casos, nadie se detiene a matizar. No es algo extraño, porque en la práctica suelen aparecer juntos. Aun así, no significan exactamente lo mismo y esa diferencia conviene tenerla clara.
Cuando una empresa decide extinguir varios contratos de trabajo de forma conjunta, lo que se produce es un despido colectivo. Es el resultado final, lo que acaba afectando directamente a las personas trabajadoras. El ERE entra antes en escena y marca el recorrido. Ahí aparecen las reuniones, los plazos y las conversaciones que hay que mantener. Es, en definitiva, la forma en que se gestiona todo lo que viene después.
Por eso, cuando se escucha la expresión ERE, en realidad se está usando un lenguaje más coloquial que técnico. No es una forma incorrecta de expresarlo, pero sí poco precisa. En la mayoría de los conflictos laborales, el foco no suele ponerse tanto en cuántas personas resultan afectadas, sino en si el procedimiento se ha seguido correctamente. Y ahí es donde aparecen muchos de los problemas.
¿Cuándo puede aplicarse un ERE?
Un ERE no suele aparecer de un día para otro. Normalmente llega después de un tiempo en el que algo no termina de funcionar dentro de la empresa. Puede haber problemas económicos que se arrastran, cambios en la organización que obligan a replantear puestos o transformaciones técnicas que dejan obsoletas determinadas funciones.
En ese contexto, la empresa plantea que no puede mantener parte de su plantilla en las condiciones actuales, lo que abre un proceso que debe justificarse y negociarse con la representación de los trabajadores.
No es una decisión inmediata ni sencilla. Hay números que revisar, argumentos que sostener y, sobre todo, conversaciones que mantener. El procedimiento obliga a abrir un periodo de consultas y explicar por qué se ha llegado hasta ese punto. Ahí es donde el proceso se vuelve más visible, y también más delicado.
Por eso, un ERE no funciona como un despido individual ni como una decisión aislada. Afecta a un grupo concreto de personas y sigue un camino distinto, con tiempos y garantías propias.
En estos procesos suelen intervenir inspectores de trabajo y mecanismos de control que resultan imprescindibles para garantizar que todo se ejecute conforme a la normativa. Entender esa diferencia ayuda a situar mejor el proceso y a saber qué puede esperarse en cada fase, tanto desde el lado de la empresa como desde el de quienes se ven directamente afectados.
¿Qué puede causar un ERE?
Cuando una empresa inicia un ERE, la causa que lo motiva no es un detalle menor. Es, de hecho, el punto de partida de todo el proceso.
- Los números no salen y la situación económica se deteriora con el tiempo.
- Cambios técnicos que alteran la forma de producir.
- La organización interna no encaja con la realidad del negocio.
- La demanda de productos o servicios ha variado de manera significativa.
- Etc.
En función de ese origen, el ERE se apoya en causas económicas, técnicas, organizativas o productivas. No se trata de etiquetas intercambiables: cada una responde a una situación distinta y debe explicarse con claridad.
Sea cual sea el motivo, la empresa está obligada a demostrar que existe una causa real y que la medida adoptada guarda relación con ella. Sin esa justificación, el proceso pierde su base.

¿En un ERE, a quién se despide primero?
Cuando se anuncia un ERE, una de las dudas más habituales es: en un ERE, ¿a quién se despide primero? No existe un orden automático ni una lista cerrada: la empresa debe fijar criterios objetivos, negociarlos durante el periodo de consultas y aplicarlos de forma coherente.
La normativa, además, protege especialmente a determinados colectivos, lo que lleva a otra pregunta frecuente: ¿Se puede despedir a un delegado sindical en un ERE? Puede ocurrir, pero solo si existe una justificación sólida y se respetan las garantías legales reforzadas. En la práctica, los conflictos suelen surgir por cómo se han definido y aplicado los criterios, más que por el orden en sí.
¿Qué indemnización corresponde en un ERE?
Cuando un ERE termina con la salida definitiva de personas de la empresa, la pregunta sobre la indemnización aparece casi de inmediato. No siempre hay una única respuesta, porque influyen varios factores. Como referencia general, la ley fija una compensación mínima, pero esa cifra no es un techo inamovible. En muchos casos, el resultado final depende de lo que se negocie durante el periodo de consultas.
Ahí es donde entran en juego los acuerdos colectivos. Según cómo se desarrolle la negociación, las condiciones económicas pueden mejorar respecto al mínimo legal. Por eso, dos ERE aparentemente similares pueden acabar con indemnizaciones distintas. Más que el número exacto, lo determinante suele ser cómo se ha planteado y cerrado el proceso.
Bibliografía
- España. (2015). Real Decreto Legislativo 2/2015, de 23 de octubre, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley del Estatuto de los Trabajadores (art. 51, despido colectivo). Boletín Oficial del Estado.
https://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-2015-11430#a51 - Ministerio de Trabajo y Economía Social. (s. f.). Guía laboral: 18.2. El procedimiento de despido colectivo.
https://www.mites.gob.es/es/Guia/texto/guia_7/contenidos_OCULTADOS/guia_7_18_2.htm - Ministerio de Trabajo y Economía Social. (s. f.). Procedimientos de regulación de empleo y mecanismos asociados (sede electrónica).
https://sede.mites.gob.es/inicio/detalleProcedimiento/7






