Jorge Arana Varona
En este foro, que inaugura la Feria de Empleo de UNIR, expertos analizaron qué habilidades siguen siendo humanas, cómo gestionar la incertidumbre laboral y por qué la curiosidad será clave en el futuro del trabajo.

El futuro del empleo ya no se debate en términos de automatización, sino de adaptación. La irrupción de la inteligencia artificial ha cambiado las reglas del juego a una velocidad que ni las empresas ni los profesionales habían anticipado. El resultado es un escenario marcado por la incertidumbre, la ansiedad y la necesidad de redefinir qué significa aportar valor en el trabajo.
Ese fue el eje del Foro UNIR Superar a la IA: el valor de las emociones en el futuro del trabajo, que inauguró la Feria de Empleo de la universidad. El encuentro reunió a Javier G. Recuenco, experto en resolución de problemas complejos; Liliana Acosta, fundadora de Thinker Soul; y Marta Carrión, responsable del área de Empleo UNIR Alumni.
Desde el inicio, Recuenco dejó una idea contundente que atravesó todo el debate: “todo lo que no sea resolver problemas complejos lo terminará haciendo la inteligencia artificial”. Su afirmación no fue alarmista, sino una invitación a replantear el papel del profesional en un entorno donde muchas tareas ya no requieren intervención humana.
Cinco claves del Foro UNIR
- El futuro del empleo está en la complejidad: “todo lo que no sea resolver problemas complejos lo hará la IA”, afirmó Javier Recuenco, marcando la frontera entre lo automatizable y lo verdaderamente humano.
- Liliana Acosta puso el foco en el cambio de mentalidad: “fuimos educados para no pensar”, señalando que el sistema educativo tradicional no prepara para el nuevo contexto.
- La incertidumbre será permanente: “no estamos diseñados para gestionar la incertidumbre”, explicó Recuenco, al describir el impacto psicológico del nuevo entorno laboral.
- “La curiosidad es clave para sobrevivir profesionalmente”, defendió Acosta, al señalar que el aprendizaje continuo será imprescindible.
- La agencia personal será decisiva: “no te puedes permitir no tener agencia”, advirtió Recuenco, subrayando que esperar instrucciones ya no es una opción viable.
Un entorno dominado por la incertidumbre
Uno de los conceptos más repetidos en el foro fue la incertidumbre. Recuenco explicó que estamos en un entorno sin precedentes, donde los cambios se producen tan rápido que incluso los expertos quedan desactualizados en cuestión de días.
“nuestro cerebro odia la incertidumbre”, afirmó, al explicar por qué el momento actual genera ansiedad generalizada. El problema no es solo económico o laboral, sino psicológico. La falta de referencias claras impide a muchas personas tomar decisiones con seguridad.
Ese contexto se traduce en una sensación de inestabilidad permanente. “nadie sabe qué va a pasar”, insistió, señalando que incluso las empresas están improvisando estrategias en tiempo real.
El fin de los trabajos tradicionales
El impacto de la inteligencia artificial no está afectando solo a tareas manuales. Por primera vez en la historia, los trabajos más amenazados son los de cuello blanco: análisis de datos, redacción, programación básica o tareas administrativas.
Recuenco lo explicó con claridad: “hay trabajos que ya son hojarasca intelectual”. Es decir, tareas basadas en recopilar, procesar y presentar información que la IA ya puede hacer mejor y más rápido.
Este cambio rompe un patrón histórico. Antes, la tecnología sustituía trabajos físicos. Ahora está sustituyendo tareas cognitivas. “esto no había pasado nunca”, subrayó, destacando la magnitud del cambio.
El error de esperar instrucciones
Otro de los puntos más críticos del foro fue la falta de agencia en muchos profesionales. Recuenco insistió en que el mayor riesgo no es la tecnología, sino la actitud.
“no te puedes permitir esperar a que te digan qué hacer”, afirmó. En un entorno de cambio constante, la capacidad de iniciativa se convierte en una ventaja competitiva.
Este planteamiento rompe con décadas de cultura empresarial basada en la ejecución. Como explicó Liliana Acosta, “nos enseñaron a ejecutar, no a pensar”. Y ese modelo ya no funciona.
La curiosidad como ventaja competitiva
Frente a este escenario, los expertos coincidieron en una idea: la curiosidad es una de las habilidades más importantes del futuro.
Acosta fue especialmente clara: “si no eres curioso, conviértete en uno”. Para ella, el acceso al conocimiento nunca ha sido tan amplio, pero también nunca ha sido tan ignorado.
El problema no es la falta de información, sino la falta de interés. “todo está al alcance de la mano”, explicó, criticando la pasividad de muchos profesionales que esperan respuestas en lugar de buscarlas.
El choque generacional en el trabajo
El foro también abordó el conflicto entre generaciones. Marta Carrión señaló que existe una tensión creciente entre los modelos tradicionales de trabajo y las nuevas expectativas de los jóvenes.
“hay un choque generacional evidente”, explicó, al referirse a la preferencia por el teletrabajo, la flexibilidad y la menor ambición jerárquica.
Sin embargo, Recuenco advirtió que este enfoque puede ser peligroso si implica desconexión. “no puedes desconectarte del entorno laboral”, insistió, recordando que el mercado sigue evolucionando aunque uno decida no participar activamente.
IA: amenaza o herramienta
Uno de los debates más interesantes fue el papel de la IA. Lejos de verla solo como amenaza, los expertos la plantearon como una herramienta que amplifica capacidades.
Recuenco utilizó una metáfora clara: el futuro será de los “humanos extendidos”, profesionales capaces de combinar su pensamiento con las capacidades de la tecnología.
Pero también advirtió de los riesgos: “la IA no entiende problemas nuevos”. Puede resolver lo conocido, pero falla cuando no hay precedentes.
Ahí es donde entra el valor humano: creatividad, intuición y pensamiento lateral.
Liderazgo en tiempos de cambio
El concepto de liderazgo también fue cuestionado. Liliana Acosta afirmó que es una de las ideas más mal entendidas en el mundo empresarial.
“no sabemos realmente qué es liderazgo”, señaló, defendiendo que el nuevo liderazgo debe basarse en empatía, comprensión y capacidad de adaptación.
Para ella, el problema no es solo de las empresas, sino del modelo cultural. “hemos perdido la mirada hacia las personas”, afirmó, criticando la desconexión que genera el entorno digital.
Lo que realmente importa
El cierre del foro dejó un mensaje claro: el futuro del empleo no está escrito, pero sí tiene pistas evidentes.
Recuenco lo resumió de forma directa: “el mundo está a tus pies si tienes agencia y curiosidad”. La oportunidad existe, pero no es automática.
Acosta añadió una idea complementaria: “la creatividad se entrena”. No es un talento exclusivo, sino una habilidad que se puede desarrollar.
En conjunto, el mensaje fue claro: el cambio ya está aquí. La diferencia no la marcará la tecnología, sino la capacidad de cada persona para adaptarse a ella.
- Facultad de Economía y Empresa






