Francisco Oleo
Especialista en redes, sistemas y datos, gestor de proyectos internacionales y, ahora, con su EMBA de UNIR, dispuesto a dar el salto definitivo en su carrera. Luis Parro encarna ese perfil híbrido y en continua evolución que demandan las empresas del siglo XXI.

“Mi padre siempre ha estado en el pueblo entre vacas y el campo”, comenta nada más empezar la entrevista cuando le pregunto por su trayectoria vital. Él, sin embargo, aunque se siente muy orgulloso de su terruño toledano, se fue a Madrid a estudiar y ya se quedó para iniciar un camino de superación que le ha llevado a recorrer medio mundo y cambiar de rumbo en varias ocasiones.
Luis Parro Lezamit, motero militante (tiene tres), pertenece a esa generación de profesionales que ha vivido en primera línea la globalización y la gran transformación digital que atraviesa el mundo en las últimas décadas.
Ingeniero técnico de Telecomunicaciones de formación con la especialidad en Sistemas Electrónicos, comenzó su carrera en el ámbito técnico, pero pronto se vio inmerso en responsabilidades de gestión que terminarían redefiniendo su perfil profesional.
Su trayectoria, marcada por la tecnología, la movilidad global y la formación constante, es un ejemplo perfecto de las posibilidades que ofrece hoy el mercado laboral, especialmente en los puestos con responsabilidad ejecutiva, si la formación acompaña.
Parro empezó a trabajar antes de finalizar sus estudios, encadenando experiencias en compañías como Telefónica Soluciones y Vodafone España. Aquellos primeros años estuvieron marcados por el análisis de infraestructuras de red, la elaboración de indicadores de calidad y el contacto directo con la operativa de grandes operadores. Sin embargo, el verdadero salto llegaría poco después, cuando comenzó a trabajar en proyectos internacionales vinculados al despliegue de telefonía móvil.
De España a Latam, y de Latam a España y Europa
Durante casi una década, su vida profesional estuvo ligada a viajes constantes por Latinoamérica y Europa. Países como Argentina, Venezuela o México se convirtieron en escenarios habituales de su día a día, en proyectos de expansión tecnológica donde la presión, la incertidumbre y la capacidad de reacción eran constantes. Aquella etapa no solo consolidó sus conocimientos técnicos, sino que le obligó a desarrollar competencias que iban mucho más allá de la propia ingeniería.
Un cambio geográfico y cultural marcado, en un primer momento, por los estereotipos. Parro reconoce con sinceridad que cuando llegó a Latinoamérica, “tenía ciertos prejuicios sobre la formación que podrían tener allí, diferente a la europea, que solemos considerar más avanzada y de mayor calidad. Pero, sin embargo, en Latinoamérica pronto aprendí dos lecciones de vida: una, que son bastante más trabajadores y productivos que nosotros; y dos, que están muy bien formados”, confiesa.
“En Latinoamérica pronto aprendí dos lecciones de vida: una, que son bastante más trabajadores y productivos que nosotros; y dos, que están muy bien formados”.
Según su experiencia de trabajo, revela que en muchos países de Iberoamérica “la formación universitaria es más práctica, les lleva menos tiempo y les permite convalidar y compaginar más fácilmente distintos estudios. He estado con mucha gente que tiene varias titulaciones”.
El principal problema que ve allí este experto en tecnología y gestión es que, “por muy inteligentes, por muy bien formadas que puedan estar las personas, el ámbito laboral depende en gran parte de la situación económica y del propio funcionamiento del país. Personal, capacidad y recursos creo que tienen de sobra”, dice.
Y sobre España respecto a los principales países de Europa (volvemos a romper estereotipos), piensa algo parecido: “No estamos tan mal como podemos pensar. He estado trabajando en Alemania y también en Reino Unido y, aunque son muy prácticos y productivos en el trabajo, a los trabajadores no les interesa tanto el día a día de la empresa como nos puede interesar a nosotros”, señala.
Pero reconoce que quizás aquí no nos gusta llevar la gorra de nuestra empresa: “Creo que nos falta compromiso”, afirma, apuntando tanto a factores culturales como a cuestiones relacionadas con el marco regulatorio. Según su experiencia, ese déficit de engagement no es exclusivo de España, pero sí tiene particularidades que afectan aquí al rendimiento global y la productividad de las organizaciones.
Cambio de rumbo de lo técnico a lo estratégico
Con el tiempo, y ya dentro de Ericsson (hoy es service delivery manager del Hub Latam South del gigante sueco), su carrera evolucionó hacia la gestión de proyectos. Fue entonces cuando tomó conciencia de una realidad que marcaría el resto de su trayectoria: “Necesitaba formarme más en lo que era la administración y dirección de empresas”. Y cuando pudo, 12 años después de estudiar telecos, se puso con un grado de ADE.
Ese tránsito desde lo técnico hacia lo estratégico no fue inmediato ni sencillo, pero sí inevitable en un entorno donde la tecnología y la gestión están cada vez más entrelazadas. “Fue un proceso largo y lento, porque siempre he tenido bastante carga de trabajo y, además, las telecomunicaciones y la informática son mundos sin horarios, por así decirlo, en parte porque los clientes y las operaciones que llevábamos a cabo eran en su mayor parte en Latinoamérica, con la que tenemos un importante desfase horario y una importante carga de trabajo por las tardes. Esto y los continuos viajes al extranjero me impedían focalizarme en tener una línea de estudio continua”, reconoce.
Su trabajo en ese momento se basaba en dar soporte y servicios a un sistema de tarificación en tiempo real, con lo cual “la atención era 24×7, teniendo en cuenta que a diario siempre ocurren incidentes o surgen nuevas cuestiones y necesidades”, comenta.
“Las telecomunicaciones y la informática son hoy mundos sin horarios. La atención es 24×7, porque a diario siempre ocurren incidentes o surgen nuevas cuestiones y necesidades”.
Pero los viajes empezaron a ser menos frecuentes y, entonces, se puso manos a la obra para dar el salto. Su punto fuerte era la flexibilidad, acostumbrado como estaba a moverse entre dos o tres aguas y adaptarse con lo que podía a todo tipo de situaciones inesperadas.
Dos historias para no dormir, literalmente
Todavía recuerda cómo un día su jefe en Telefónica lo llamó un sábado en medio de sus vacaciones y tuvo que cogerse un avión para viajar con urgencia a Venezuela, dónde no había estado nunca, con la misión (cumplida) de solucionar un problema técnico ante la amenaza del cliente de cancelar el contrato para el siguiente año. Fueron varios días sin dormir, pero los 27 años que tenía jugaban a su favor.
Tampoco ha podido olvidar el episodio de serie policiaca que vivió tiempo después, ya en Ericsson y dedicado a implantar nuevas funcionalidades en México y Centroamérica. Un día, al salir de un hotel de Guatemala con sus equipos y ordenadores para realizar unas actualizaciones de sistemas en plena noche (lo habitual en ese tipo de operaciones), se vieron perseguidos por varias personas que no daban la impresión de que tuvieran buenas intenciones. Consiguieron llegar en taxi a su destino, eso sí, escoltados por la policía. “Afortunadamente, eran otros tiempos”, comenta.
Historias para no dormir, que ahora quedan en el recuerdo y que ya forman parte de su experiencia vital, cuando ya no le queda tanto para terminar con éxito su Máster Executive MBA en UNIR y se prepara para seguir escalando en su carrera profesional.
Executive MBA, el gran paso para llegar a la cima
¿Por qué hacer un Executive MBA? Su objetivo es acceder a posiciones de mayor responsabilidad y ampliar sus opciones profesionales en un entorno cada vez más competitivo.
“Formarse continuamente es la mejor forma de mejorar profesionalmente y de estar preparado para lo que pueda ocurrir en el mundo laboral el día de mañana”.
Luis Parro es muy consciente de que la realidad y el mercado laboral han cambiado enormemente en unos pocos años, y tiene muy claro que hoy ya no tenemos el puesto asegurado. “¿Cómo te preparas ante eso?”, se pregunta y responde a continuación: “Formarse continuamente es la mejor forma de mejorar profesionalmente y de estar preparado para lo que pueda ocurrir en el mundo laboral el día de mañana”.
Por eso decidió estudiar el máster, “porque siempre es bueno contar con una o varias salidas en un mundo laboral tan complejo como el actual. Y eso es algo que me lo proporciona el máster de UNIR. Tener conocimientos de gestión ejecutiva, dotes de comunicación, ser empático y saber gestionar equipos, entre otras cosas, es tan importante como ser un fuera de serie en conocimientos de ingeniería”, asegura. La toma de decisiones rápidas, la comunicación efectiva y la capacidad de adaptación son también, en su opinión, competencias esenciales en las que el máster tiene un papel determinante.
“El Executive MBA de UNIR me aporta competencias esenciales en un mundo tan complejo como el actual, donde tener conocimientos de gestión ejecutiva, dotes de comunicación, ser empático y saber gestionar equipos, entre otras cosas, es tan importante como ser un fuera de serie en ingeniería”.
En España, explica, es habitual encontrar perfiles técnicos en puestos de gestión, algo que atribuye, en parte, a la forma de pensar que se desarrolla durante esta formación top: “Los ingenieros somos muy cuadriculados, muy organizados”. Sin embargo, matiza que esa capacidad analítica no es suficiente por sí sola.
En busca del liderazgo
Para alcanzar posiciones de liderazgo, insiste, es imprescindible desarrollar habilidades sociales. “Uno puede ser muy inteligente, pero si no se sabe transmitir y cohesionar a la gente, no se va a conseguir el objetivo”. En su opinión, el verdadero valor diferencial está en la combinación entre conocimiento técnico y capacidad para trabajar en equipo.
Uno de los aspectos más llamativos de su discurso es la naturalidad con la que asume la necesidad de reinventarse. Para Parro, la formación continua no es una opción, sino una obligación, y más si hablamos de tecnología: “Si hoy no te actualizas en el ámbito tecnológico estás muerto, porque directamente es imposible progresar. El problema es que esto que digo muchos no lo ven”, avisa.
Uno de los grandes retos que identifica en nuestro país es el desajuste entre formación y mercado laboral. “Hay numerosas titulaciones que no están aportando ninguna particularidad”, advierte. Para él, el sistema educativo sigue, en general, demasiado centrado en la teoría y poco conectado con las necesidades reales de las empresas.
“Si hoy no te actualizas en el ámbito tecnológico estás muerto, porque directamente es imposible progresar. El problema es que esto que digo muchos no lo ven”.
El éxito de la educación ‘online’ de calidad
En este sentido, defiende modelos más prácticos, colaborativos y orientados a la realidad profesional. Metodologías como Agile o Lean, cada vez más presentes en las empresas, deberían, según él, formar parte del aprendizaje desde etapas tempranas. “En el mercado nunca vas a trabajar solo», recuerda.
Su crítica al modelo educativo tradicional es especialmente contundente en lo que respecta a la enseñanza presencial. Desde su experiencia, considera que el formato online ofrece mayores oportunidades de aprendizaje y aprovechamiento del tiempo. “Si tuviera que volver a estudiar, no lo haría presencialmente”, afirma.
Luis Parro es ingeniero técnico de Telecomunicaciones, especialista en redes, sistemas informáticos y datos; tiene también el grado de ADE y ahora está cursando el Executive Máster en UNIR.
“Desde mi experiencia, el formato online ofrece mayores oportunidades de aprendizaje y aprovechamiento del tiempo. Si tuviera que volver a estudiar, no lo haría presencialmente”.
Para él, esa apuesta por la formación online no es solo una cuestión de comodidad, sino de eficiencia. La posibilidad de acceder a contenidos de calidad, gestionar el tiempo de forma flexible y ampliar conocimientos más allá del aula son, en su opinión, ventajas decisivas.
El Executive MBA que cursa actualmente en UNIR ha reforzado esa visión, aportándole no solo conocimientos, sino también una red de contactos y una diversidad de perspectivas que considera fundamentales. “Me da puntos de vista muy diversos que puedo aplicar en mi día a día”, dice.
Parro eligió UNIR para estudiar el Executive MBA después de un exhaustivo análisis que hizo el verano pasado. “Me convenció su metodología de estudio, la flexibilidad horaria y luego también el tema de la diversidad o la heterogeneidad de perfiles que podían participar en un máster como este. Luego he comprobado que es un máster muy bien dirigido donde estás acompañado por profesores expertos en sus materias y siempre abiertos a todo tipo de consultas y dudas”.
Este ejecutivo destaca especialmente dos cuestiones. La primera, la flexibilidad de una formación que se adapta a cualquier tipo de persona, ya esté trabajando a jornada completa o parcial, o tenga más o menos tiempo a lo largo del día para estudiar. Como segundo aspecto fundamental se refiere a la calidad de la formación online. “Me ha llamado la atención que todos los profesores conocen muy bien el ámbito laboral, y no solo su empresa o el sector en el que ellos trabajan. Tienen un gran conocimiento de lo que es el mundo empresarial en general”, subraya.
“Del EMBA de UNIR me ha llamado la atención que todos los profesores conocen muy bien el ámbito laboral, y no solo su empresa o el sector en el que ellos trabajan. Tienen un gran conocimiento de lo que es el mundo empresarial en general”.
Qué hacer en la revolución IA
En este contexto laboral, la irrupción de la inteligencia artificial supone un cambio de paradigma que ya está afectando a su trabajo. Según explica, la automatización de tareas ha permitido reducir significativamente el tiempo dedicado a procesos rutinarios. “La IA ha optimizado entre un 40% y un 50% de las tareas”, revela. Una mejora que, sin embargo, tiene implicaciones directas sobre el empleo. Parro no duda en afirmar que “se van a perder bastantes trabajos” en aquellos ámbitos donde la automatización sea más viable.
No obstante, también identifica oportunidades en la creación de nuevos perfiles profesionales, especialmente en áreas relacionadas con el diseño de software con IA o, por ejemplo, en la arquitectura y gestión de inversiones mediante inteligencia artificial. La clave, insiste, está en adaptarse.
En este escenario, el Executive MBA se convierte en una herramienta para ampliar opciones y reducir incertidumbre. “Me está dando bastantes posibilidades”, explica, subrayando el valor de esta formación como mecanismo de seguridad, crecimiento e impulsor del liderazgo.
Su concepción del liderazgo también ha evolucionado a lo largo del tiempo. Frente a modelos jerárquicos tradicionales, defiende una visión más horizontal basada en el consenso y el respeto a las opiniones del equipo. “El liderazgo no implica estar por encima del resto”, afirma y destaca la importancia de compartir conocimiento y construir decisiones de forma colectiva. Una idea que refleja el cambio cultural que están experimentando muchas organizaciones.
Así que pasen 10 años
Llegamos al final de la entrevista, Luis Parro se enfrenta a la que considera la pregunta más complicada, la que para él tiene más difícil respuesta: ¿Cómo te ves desde el punto de vista profesional dentro de 10 años?
“Veo bastantes opciones teniendo en cuenta lo rápido que cambia el mundo como consecuencia de la digitalización. Cambia en geopolítica, en economía, en el ámbito empresarial… lo que hace que no seamos capaces de asimilar incluso las noticias diarias”, asegura.
Pero ahora va a contar con un elemento diferenciador, el Executive MBA que está a punto de finalizar. “Mis opciones ahora, con el máster, pasan por seguir progresando en mi empresa, pero no descarto tampoco explorar otras opciones, incluso en ámbitos diferentes a la ingeniería y las telecomunicaciones. Y aunque tampoco me importaría fundar mi propio negocio, todavía es algo que no me he parado a pensar a fondo. Ya veremos”, concluye.
- Facultad de Economía y Empresa






