Viernes, 19 mayo 2017

Explicación técnico-musical del sentimiento o por qué ha gustado tanto Salvador Sobral

El flamante ganador del Festival de Eurovisión de este año, el portugués Salvador Sobral, declaró en el escenario, antes de interpretar por segunda vez su canción Amar pelos dois, que la música no son fuegos artificiales, sino sentimiento. Toda una declaración de intenciones sobre un tema, en realidad, poco eurovisivo –poco bailable, poco pegadizo, poco espectacular (de espectáculo)–, que, sin embargo, conquistó tanto al público presente en Kiev, como al jurado profesional y a los espectadores (a través del sistema de tele-voto).

Pero, más allá de palabras tan subjetivas como sentimiento, emoción, sensibilidad, ¿por qué ha triunfado el tema de Sobral, escrito por su hermana Luísa, también cantante?

Una de las causas del éxito en el concurso, tal vez la más importante, es la canción en sí, la manera en que está elaborada y las reminiscencias que contiene. Como se suele decir en el mundo de la composición: la canción, juicios estéticos subjetivos aparte, funciona, y en las siguientes líneas trataremos de desentrañar el porqué, a través de una disciplina musical de carácter teórico-práctico como el Análisis –que permite extraer del lenguaje de la música distintas conclusiones compositivas, interpretativas y estilísticas–. De este podemos conocer cómo se ha compuesto la canción y cuáles son, por tanto, sus principales características expresivas y la procedencia de estas.

En primer lugar, la canción funcionó –al margen de una interpretación sensible y solvente por parte del cantante portugués– porque poseía dos elementos inusuales en el marco eurovisivo (y, por ende, en la música comercial de la actualidad), una estructura armónica compleja y bien construida, por un lado, y, por el otro, un acompañamiento instrumental de piano, en acústico –lejos del envoltorio electrónico habitual–. Acostumbrados como estamos a canciones elaboradas con cuatro o cinco acordes –entre ellas, la del representante de España–, el mundo armónico de Amar pelos dois, con giros cadenciales simples y eficaces, revestidos de toda suerte notas añadidas –tensiones, si se quiere, en un lenguaje más jazzístico–, sextas, séptimas, novenas, quintas disminuidas, etc., sumado a la pulsación de 3/4, supuso toda una novedad frente al de las otras canciones, en ritmo binario la mayoría.

A estas características podría sumarse la estructura de la canción, muy alejada de la tradicional alternancia estrofa-estribillo, con una forma quasi ternaria ABB(A+B), y una minuciosa elaboración en frases de ocho compases, con bloques temáticos sumamente simétricos y equilibrados:

1    Figura 1: Sobral, Amar pelos dois, inicio

Aparte de las influencias reconocidas –bastante evidentes, por otra parte, Joao Gilberto, uno de los padres de la bossa nova, y Chet Baker, el legendario trompetista de jazz–, la canción evoca un mundo sonoro delicado y nostálgico… que podría tener una reminiscencia también televisiva u, originariamente, cinematográfica…, dado que Amar pelos dois, curiosamente, contiene una gran cantidad de elementos comunes con Moon River, el tema de Henry Mancini, que Audrey Hepburn cantaba asomada en la ventana en el inolvidable filme Breakfast at Tiffany’s de 1961, galardonado en su día con dos premios óscar, mejor banda sonora y mejor canción.

Entre Moon River y Amar pelos dois encontramos diversas coincidencias: la velocidad, el compás de ¾, el patrón de acompañamiento (dos corcheas-dos negras/dos corcheas-blanca), incluso, la disposición del acorde sobre un intervalo de quinta justa:

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Figura 2: Mancini, Moon River, bloques de acompañamiento (guitarra)

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Figura 3: Sobral, Amar pelos dois, bloques de acompañamiento (piano)

Hay varios giros melódicos también similares, el más evidente, el que abre ambas canciones, con un inicio en la quinta del acorde de tónica (en color rojo), con una apoyatura (en color morado) que resuelve en la fundamental (fa en Sobral; do en Mancini, también en rojo).

 

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Figura 4: Sobral, Amar pelos dois, inicio; Mancini, Moon River, inicio

 

En el plano armonico, encontramos acordes propios del jazz y de la bossa nova –especialmente, el sustituto tritonal–, donde abundan las tensiones, las dominantes secundarias (sobre los grados cuarto y sexto) y algún pasaje de combinaciones armónicas similares.

 

4Figura 5: Sobral, Amar pelos dois, secuencia armónica inicial

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Figura 6: Mancini, Moon River, secuencia armónica inicial

Incluso, el texto, en portugués en el original, parece mostrar algún guiño que puede apreciarse en su traducción al inglés, para los profanos en la lengua de Camoens: someday, drifters…, solo faltaba el amigo Huckleberry.

Por tanto, en dos canciones que tienen tantos elementos de factura técnica similar, ese carácter nostálgico (sentimiento, emoción, sensibilidad, llámese como se quiera), es, lógicamente, una consecuencia de la elaboración de cada una según una serie de parámetros compartidos, y de ahí, tal vez, el éxito de una canción, en el fondo, tan poco propicia para la victoria en un certamen de estas características.

Como afirmaba Charles Rosen (2014), la gente, en general, quiere escuchar música que conoce, que ya sabe que le gusta y, probablemente, la reminiscencia de Moon River en Amar pelos dois es uno de los motivos de su apabullante victoria en Kiev, junto a las características técnicas de su composición. Por tanto, frente a la civilización del espectáculo que, desde diversos puntos de los cinco continentes, esperaba su ración de entretenimiento delante de la pantalla del televisor, triunfó la música y el funcionamiento de Amar pelos dois de los hermanos Sobral…, ah, no, perdón, el sentimiento.

 

Referencias:

ROSEN, C. (2014): El piano: notas y vivencias, Madrid, Alianza.

VARGAS LLOSA, M. (2012): La civilización del espectáculo, Madrid, Alfaguara.

 

 

Marta Vela

Grado en Música

Máster Universitario en Investigación Musical