Jorge Arana Varona
La tolosana compagina la élite deportiva con el Grado en Maestro en Educación Infantil en UNIR, convencida de que la formación también forma parte del éxito. “El fútbol puede darte muchísimo, pero no dura para siempre”.

Nerea Eizagirre (Tolosa, 2000) pertenece a una generación que ha vivido desde dentro la transformación del fútbol femenino español. Debutó con el primer equipo de la Real Sociedad siendo adolescente y, desde entonces, ha participado en algunos de los momentos más importantes de la historia reciente del club, incluida la conquista de la histórica Copa de la Reina de 2019.
Durante estos años ha visto cómo la repercusión mediática, la asistencia a los estadios y el interés por el fútbol femenino han crecido de forma exponencial. “Hace diez años una futbolista podía ir prácticamente a cualquier sitio sin que nadie la reconociera. Hoy ya no es así”, explica. Para ella, ese cambio es una muestra evidente de que el deporte sigue avanzando y ganando el espacio que merece.
Ese crecimiento también se percibe cuando participa en actividades con escolares o visita centros educativos. Cada vez son más las niñas que encuentran referentes en futbolistas profesionales y que empiezan a imaginar un futuro ligado al deporte. “Eso tiene cosas muy bonitas y también implica perder una parte de la privacidad, pero creo que el balance es muy positivo”, reconoce.
Por qué seguir estudiando cuando ya has llegado a la élite
Compatibilizar una carrera deportiva profesional con unos estudios universitarios exige organización, disciplina y capacidad de adaptación. Sin embargo, para Nerea nunca ha existido un verdadero dilema entre una cosa y otra.
Actualmente cursa el Grado en Maestro en Educación Infantil en UNIR, una formación que eligió por vocación y que conecta con una pasión que la acompaña desde hace años: la enseñanza. “Siempre me ha gustado muchísimo trabajar con niños”, explica. Aunque reconoce que su prioridad sigue siendo el fútbol, también tiene claro que se imagina ejerciendo como profesora cuando termine su etapa deportiva.
Para Eizagirre, la formación no es un plan alternativo al deporte, sino una parte esencial del desarrollo personal. De hecho, asegura que una de las mayores lecciones que ha aprendido durante su carrera es la importancia de construir un proyecto de vida más allá de la competición.
“El deporte puede darte muchísimo, pero también es una carrera corta y llena de imprevistos”, afirma. Por eso defiende que aprovechar los años de competición para seguir formándose es una decisión que aporta tranquilidad, amplía oportunidades y permite afrontar el futuro con mayor seguridad.
La presión de competir y seguir creciendo
La imagen pública del deporte de élite suele asociarse a los partidos, los entrenamientos o los resultados. Sin embargo, Nerea recuerda que existe una parte menos visible relacionada con la gestión emocional y la presión constante que acompaña a la competición.
Cuando llegan los partidos decisivos o la lucha por los grandes objetivos deportivos, mantener el equilibrio entre el rendimiento competitivo y las responsabilidades académicas puede resultar especialmente complejo. Como ella misma explica, “la presión, los nervios o el desgaste mental terminan afectando también a tu capacidad de concentración”.
Con los años ha aprendido a conocerse mejor y a identificar cuándo puede exigir más a su mente y cuándo necesita bajar el ritmo. Esa capacidad de autoconocimiento le ayuda tanto en el deporte como en los estudios. Hay jornadas en las que puede dedicar varias horas seguidas a avanzar contenidos y otras en las que entiende que forzarse no tendría sentido.
Lejos de buscar fórmulas mágicas, considera que la clave está en escuchar el propio cuerpo y asumir que el rendimiento no siempre es lineal. Una reflexión especialmente valiosa en un entorno donde muchas veces se normaliza vivir permanentemente bajo la exigencia del resultado.
Estudiar mientras juegas en la Liga F
La decisión de estudiar mientras desarrolla una carrera en la Liga F responde a una convicción muy clara: el crecimiento profesional y personal no debe detenerse mientras dura la etapa deportiva.
Compatibilizar ambas realidades no siempre resulta sencillo. Los viajes, las concentraciones y la competición obligan a encontrar soluciones constantes para mantener el ritmo académico y cumplir con las exigencias universitarias.
La de Tolosa es un símbolo txuri-urdin.
Por eso Nerea destaca el papel del Programa de Apoyo para Deportistas de Alto Nivel (PADAN) de UNIR, una iniciativa diseñada para ayudar a quienes deben compaginar entrenamientos, competiciones y estudios. “Es un servicio que te ayuda a gestionar todas las dificultades que aparecen cuando intentas compatibilizar el deporte profesional con la universidad”, explica.
La futbolista destaca especialmente la tranquilidad que aporta saber que existe un equipo dispuesto a buscar soluciones cuando surgen imprevistos derivados de la competición o de los desplazamientos. “Lo más importante es que sabes que hay personas que van a intentar ayudarte y encontrar una solución contigo”, señala.
La docente que imagina después del fútbol
Aunque el presente de Nerea sigue estando ligado a la competición, la mirada también está puesta en el futuro. No como una preocupación, sino como una responsabilidad que ha decidido asumir desde ahora.
Su vocación por la enseñanza es una de las razones que la llevaron a matricularse en el Grado en Maestro en Educación Infantil. “Todavía no sé exactamente cuándo llegará ese momento porque ahora mismo mi prioridad sigue siendo el fútbol, pero sí me imagino ejerciendo como profesora”, reconoce.
El mensaje para las deportistas que vienen detrás
Después de una década en la élite, Nerea tiene claro qué consejo daría a las jóvenes deportistas que hoy se enfrentan a la decisión de apostar únicamente por el deporte o continuar estudiando.
“Les diría que estudien. Que aprovechen todas las oportunidades que tengan para formarse”, afirma sin dudarlo. Para ella, no se trata de elegir entre una carrera deportiva y una académica, sino de construir ambas de forma paralela siempre que sea posible.
La capitana de la Real Sociedad cree que cada vez existen más herramientas para facilitar esa compatibilidad y que las nuevas generaciones cuentan con oportunidades que hace algunos años eran mucho más difíciles de encontrar.
Su reflexión final resume la filosofía que guía tanto su carrera deportiva como su etapa universitaria. “Hay que pensar en la persona que quieres ser cuando termine tu carrera deportiva. Porque ese día llega para todo el mundo”.
Ese planteamiento resume la trayectoria de una futbolista que ha acompañado el crecimiento del fútbol femenino español desde dentro y que, al mismo tiempo, ha decidido prepararse para todo lo que vendrá después. Mientras sigue compitiendo al máximo nivel con la Real Sociedad, Nerea continúa construyendo su futuro desde las aulas de UNIR, convencida de que la formación es una de las mejores inversiones que puede hacer cualquier deportista.
- Facultad de Ciencias de la Educación y Humanidades






