Dr. Martínez-González: "La salud depende del estilo de vida y eso está en nuestras manos"

Verdades frente a mitos. Hechos contrastados en lugar de mentiras interesadas. El doctor Miguel Ángel Martínez-González presentó en el Aula de Cultura de UNIR y Diario La Rioja su libro ‘Salud a ciencia cierta’. Algo más de 300 páginas en las que aporta consejos para llevar una vida sana sin caer en las “trampas” de la industria.

Con el mismo tono ameno y claro del volumen, este médico, investigador, director del departamento de Medicina Preventiva de la Universidad de Navarra y catedrático visitante en la Universidad de Harvard se dirigió a un auditorio lleno hasta la bandera para explicar lo que la medicina sabe hoy en día acerca de algunos de los problemas que más preocupan a los ciudadanos. ¿Qué comemos que deberíamos eliminar de nuestra nevera? ¿Cómo influye la industria en nuestra dieta? ¿Qué resulta más perjudicial, el azúcar o las grasas?

“En los temas relativos a salud hay tanta desinformación y tantos intereses comerciales perversos que la población tiene derecho a estar bien informada”, comenzó su intervención este prestigioso doctor, que tiene a sus espaldas cientos de artículos científicos y numerosas investigaciones sobre nutrición. Martínez-González situó pronto la magnitud del problema: “La principal epidemia del siglo XXI es la obesidad”. Un mal, que no dudó en calificar de “pandemia”, y que responsabilizó del crecimiento desmesurado de los casos de diabetes, las enfermedades cardiovasculares y hasta de trece tipos de cáncer durante las últimas décadas en el mundo.

Pero echó mano del célebre Albert Einstein para enfatizar que “si una persona lista resuelve los problemas; una sabia, los evita”. Así remarcó que “la salud depende del estilo de vida y eso está en manos de cada uno”. Ofreció una serie de pautas para ello y, entre estas, subrayó que mantenerse en el peso ideal es la recomendación “más importante”. “Acercarse a ese parámetro previene un montón de enfermedades de las que más daño están causando”, afirmó.

Mitos e intereses comerciales

La industria alimentaria no lo pone fácil. “Hay muchos científicos que están ‘untados’ y por eso hay tantos mitos en alimentación”, aseguró. Porque abundó que “cuando un investigador está casi en nómina de una industria farmacéutica, se sabe a ciencia cierta que lo que publica va a favorecer los intereses comerciales de esa industria”. “Eso hace daño a millones de enfermos. ¿Pero qué pasa cuando tiene enlaces con la industria alimentaria? Ya no son millones de enfermos, ya somos todos nosotros”, alertó.

Frente a esa amenaza, contamos con una gran aliada como es la dieta mediterránea. Un patrón de alimentación basado en un elevado consumo de frutas, verduras, legumbres, frutos secos y aceite de oliva. Una pauta alimenticia que se ha demostrado el mejor escudo para la prevención de las patologías cardiovasculares, algunos cánceres y de la diabetes. Martínez-González expuso que, precisamente, la diabetes se ha convertido en uno de los grandes males de nuestra sociedad. “Uno de cada once habitantes del planeta padece hoy diabetes del tipo 2, un porcentaje que en España se eleva a uno de cada diez”, advirtió el reputado galeno.

Un consumo excesivo de azúcar, presente en la bollería industrial y en los postres dulces, está detrás de estas cifras disparadas. “Hay muchas industrias alimentarias que se han dado cuenta de que a los alimentos se les puede aplicar una cierta ingeniería alimentaria. Esa ingeniería consiste en ponerle la dosis necesaria de azúcar, sal y grasas saturadas para que uno se enganche”, contextualizó Martínez-González.

Frente a esta ‘bomba’, el investigador instó a tomar las riendas de la propia salud y apostar por mantener una alimentación sana. Estar delgado, realizar ejercicio físico, no fumar y beber con moderación son otras de las claves para ahuyentar las dolencias. “Los parámetros esenciales son muy pocos, por lo que la salud no debería depender de una pastilla”, insistió. Sin embargo, lamentó que “los médicos de hoy en día tienen mucho más fácil recetar que educar”.