Universidad Internacional de La Rioja

Andrés Pascual lanza un thriller familiar con tragedia, investigación y un microuniverso rural lleno de secretos

Lo vemos cada mes presentando y dirigiendo el Aula de Cultura de UNIR y Diario La Rioja con la soltura de un maestro de orquesta que, velando por el éxito final de la actuación, cede protagonismo a la estrella invitada. Cercano, culto y viajero intrépido, Andrés Pascual (Logroño, 1969) se mete de nuevo en el papel del entrevistado para hablarnos del lanzamiento de su última novela ‘A merced de un dios salvaje’ (Espasa, 2018).

Un thriller psicológico que se desarrolla en el corazón de La Rioja y que un mes después de su publicación ya ha sido lanzada la tercera edición. También ha arrancado el aplauso unánime de bloggers literarios y medios de comunicación, que lo presentan como el fenómeno de la temporada, al estilo de la trilogía del Baztán de Dolores Redondo o de la trilogía de la ciudad blanca, de Eva García Sáenz de Urturi, dos superventas que nos visitaron en el Aula de Cultura.

¿Estamos todos a merced de un dios salvaje?

Sin duda, en un momento u otro. El título de la novela hace alusión a esa sensación que muchas veces tenemos de ser marionetas arrastradas de aquí para allá por las dificultades del día a día: las enfermedades, la poca fortuna en el trabajo, los disgustos de la pareja o de la familia… Todos pasamos por etapas en las que no llevamos las riendas de nuestra propia vida, lo cual nos hace tomar decisiones difíciles para sobrevivir. Mis personajes luchan para no doblegarse ante su supuesto destino. Se rebelan contra él despertando al héroe que todos llevamos dentro.

Y todo esto, contado de forma que no da respiro al lector.

Me alegro infinito de que lo veas así. La novela está concebida con ritmo de thriller cinematográfico, al estilo de otras anteriores como ‘El guardián de la flor de loto’ o ‘Edén’. Hay crímenes, misterio, relaciones amorosas intensas… Mientras redactaba, tenía siempre presente el precepto de oro narrativo: que el lector acabe cada capítulo deseando saber qué ocurre a continuación.

Una carrera contrarreloj a través de bodegas y viñedos…

Eso es lo que más me atrajo desde el principio. Quería escribir una fusión entre el thriller psicológico en un escenario idílico como son los campos de la Rioja Alta, una pequeña comarca donde están muchas de las bodegas más emblemáticas de Rioja. Ese ambiente bello y al mismo tiempo misterioso, con calados subterráneos y cementerios de botellas, es cautivador.

Sus novelas anteriores se sitúan en escenarios lejanos: Tíbet, Japón, Brasil, India… ¿Por qué se ha decidido a escribir sobre su tierra natal?

Comencé a escribir novelas sobre lugares exóticos que había conocido en mis viajes porque ello me permitía seguir viajando desde casa. Pero un buen día me di cuenta de que tenía muchísimo que contar sobre mi tierra, a la que adoro. El caos del mundo en el que vivimos nos confunde, no nos deja ver lo que tenemos delante. Y yo tenía delante un universo mágico lleno de historias que contar. La Rioja es una joya, todo autor sueña con una localización así.

Entonces los lectores no echarán de menos el exotismo de sus obras anteriores…

¡Seguro que no! La comarca de la Sonsierra riojana es una maravilla. En ella hay viñedos que parecen las olas de un mar apacible, hay románico que alberga historias del Medievo, necrópolis ancestrales en mitad de los campos… Y sobre todo unas tradiciones milenarias que impresionarán a lectores de cualquier país del mundo.

Como suele decirse: cuanto más local, más universal.

Yo también lo creo. Hace cinco años estaba en la Feria del Libro de Frankfurt con mi gran amigo Francesc Miralles, que es un escritor con una visión muy lúcida del mercado internacional, y me dijo: el día que escribas una novela sobre La Rioja será tu libro más traducido. Y estoy convencido de que va a ser así. Para llegar a cualquier persona del planeta, has de conectar con lo esencial. Al final todos tenemos los mismos miedos y anhelos. Todos lidiamos con conflictos familiares, pasados tormentosos, futuros inciertos…

Raúl, el hijo del protagonista, padece síndrome de Dravet. También ha querido dar visibilidad a esta enfermedad rara.

Espero que así sea, ya para combatir este tipo de enfermedades el primer paso es tomar conciencia de que están ahí. El síndrome de Dravet es una dolencia terrible que se manifiesta en crisis epilépticas constantes desde el primer año de vida. En algunos casos, los niños aquejados por este mal sufren varios ataques cada noche. Y frente a algo terrible hay dos opciones: hincar la rodilla y desesperarte, o bien luchar para salir adelante, sin venirte abajo pensando en lo difícil que va a ser superarla. La novela es también un homenaje a esa lucha heroica y a la inagotable esperanza de todos los padres y amigos de la Fundación Síndrome de Dravet, gracias a los que, a buen seguro, pronto se erradicará este mal.

Comparan su libro con la Trilogía del Baztán de Dolores Redondo.

Dolores es una escritora fantástica y una buena amiga a la que quiero mucho, por lo que me encantaría que los lectores encontrasen semejanzas entre nuestras novelas. Pero mientras que la ‘trilogía del Baztán’ es novela negra con protagonista policía, los personajes principales de ‘A merced de un dios salvaje’ son gente de a pie. El protagonista es un periodista, padre viudo de un hijo con una grave enfermedad, que se gana la vida como reportero gráfico. En este sentido tendría más afinidad con la trilogía Millenium de Stieg Larsson. He querido escribir un thriller familiar con tragedia, investigación y un microuniverso rural lleno de secretos.

Esto huele a trilogía…

Si los lectores están contentos con los personajes, yo estoy dispuesto a escribir no sólo una trilogía, sino una saga completa dedicada a La Rioja. Más crímenes, más intriga, más misterios por resolver en nuestros pueblos.

 

SOBRE LA NOVELA

«Entre las cepas, una figura humana. Los brazos caídos, la cabeza cubierta por la capucha de una sudadera. Quiso echar a correr, pero el miedo atroz corrió más que él y se introdujo en su mente, repleta de imágenes del abuelo ensangrentado, y fue incapaz de moverse. Los piececitos descalzos, el pantalón del pijama que apenas se mantenía en su sitio de tan flaco que estaba y aquel temblor que castañeteaba sus dientes mientras la figura se acercaba».

Hugo Betancor, un fotógrafo de prensa viudo y en horas bajas, llega al pueblo vitivinícola de San Vicente de la Sonsierra para reclamar la herencia de Raúl, su hijo de once años aquejado por una grave enfermedad. Desde que ambos ponen un pie en Finca Las Brumas, la bodega de los abuelos del niño, todo empieza a torcerse de forma descontrolada.

Veinte años atrás, un hermano pequeño de la madre de Raúl, estremecedoramente idéntico a él, desapareció sin dejar rastro durante una tormenta. Un suceso que marcó la vida de todo el pueblo, cuyos habitantes no han sido capaces de liberarse del peso de la culpa, del ahogo de la sospecha… y del temor a que aquella desgracia vuelva a repetirse.

 

SOBRE ANDRÉS PASCUAL

Andrés Pascual (Logroño –La Rioja–, 1969), director del Aula de Cultura de Unir, ha ejercido durante veinte años como abogado. Actualmente vive a caballo entre Londres y La Rioja se dedica a escribir y a impartir conferencias. Ha recorrido más de cincuenta países buscando escenarios para sus libros, que han vendido cientos de miles de ejemplares y han sido traducidos a ocho idiomas. Su anterior novela, “Taj” (Espasa, 2016) fue Premio de Novela Histórica Alfonso X el Sabio. “A merced de un dios salvaje” es la primera novela de su Saga Rioja. www.andrespascual.com

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