UNIR Revista
¿Cómo vencer el miedo a hablar en público? La campeona mundial de oratoria, acompañada por la experiencia académica y profesional de Juan Santamaría y Pablo Ancos, dieron en Foro UNIR las claves para superarlo y comunicar con autenticidad.

Los 7 puntos claves del Foro UNIR
- La confianza se entrena: hablar en público no es un talento innato reservado a unos pocos. Es una habilidad que se desarrolla con práctica, exposición progresiva y trabajo constante.
- El miedo principal es al juicio: muchas personas no temen hablar, sino equivocarse, quedarse en blanco o ser criticadas. Superarlo exige centrarse menos en la mirada ajena y más en el mensaje que se quiere transmitir.
- La autenticidad conecta más que la perfección: intentar sonar perfecto puede volver rígido al orador. Encontrar una voz propia permite generar cercanía, naturalidad y credibilidad ante la audiencia.
- La respiración calma la voz: controlar el aire ayuda a gestionar los nervios, evitar cortes de voz y ganar presencia. La respiración en cuatro tiempos fue una de las técnicas prácticas destacadas por Sarah Macías.
- Las pausas dan fuerza al mensaje: hablar más despacio y usar silencios permite ordenar ideas, respirar mejor y enfatizar lo importante. Una pausa bien colocada puede sustituir muletillas y reforzar la seguridad.
- El cuerpo también comunica: la postura, las manos, la mirada y el movimiento influyen en cómo se recibe el discurso. Mirar a la audiencia no debe intimidar, sino ayudar a construir conexión.
- Comunicar bien sirve en cualquier profesión: la oratoria y la retórica son herramientas transversales. Profesores, médicos, abogados, ingenieros, empresarios o profesionales de la seguridad necesitan adaptar sus mensajes y hacerse entender.
Hablar en público sigue siendo uno de los grandes retos personales y profesionales de nuestro tiempo. La inseguridad, el miedo al juicio, la presión por sonar perfecto o la falta de práctica aparecen con frecuencia cuando alguien debe intervenir en una reunión, defender una idea, afrontar una entrevista o dirigirse a una audiencia.
El Foro UNIR: “Cómo hablar y expresarte con confianza” abordó precisamente esa dificultad desde una idea central: la comunicación eficaz no depende de un don reservado a unos pocos, sino de una habilidad que puede entrenarse con método, exposición y autenticidad.
El encuentro, moderado por el director de Foro UNIR, Jorge Heili, contó con la participación de Sarah Macías, ganadora del Campeonato Mundial de Oratoria en Español LEDU 2025, primera mujer latinoamericana en ser campeona mundial de oratoria, estudiante de Comunicación Social y Periodismo en la Universidad Autónoma de Occidente y coach de oratoria para profesionales, adolescentes y niños. También participó Juan Santamaría, juez de la Liga Española de Debate Universitario, economista, Máster en Retórica y Oratoria, secretario general del Colegio de Economistas de Ourense, conferenciante, formador en comunicación y jurado en competiciones de oratoria; y además, Pablo Ancos, director del Máster en Retórica y Oratoria de UNIR, doctor en Filología Hispánica por la Universidad de Wisconsin-Madison y profesor en esa institución entre 1998 y 2023.
Hablar en público se entrena, no se improvisa
Macías abrió el foro con una afirmación que atravesó toda la sesión del foro: “La confianza al hablar no es un talento; es una habilidad que se puede entrenar”. A partir de ahí, identificó tres obstáculos habituales: el miedo al juicio, la obsesión por sonar perfecto y la falta de práctica. Según explicó, muchas personas no temen realmente hablar, sino equivocarse, ser criticadas o quedarse en blanco delante de los demás.
La campeona mundial recordó que ella misma tuvo que enfrentarse a esos temores antes de competir. En su caso, el juicio ajeno apareció incluso antes de llegar al Mundial, cuando algunas personas pusieron en duda si tenía experiencia suficiente para ocupar ese lugar. Frente a esa presión, optó por asumir el riesgo y defender una idea que sentía profundamente: hablar de Colombia, de las mujeres y de la violencia que sufren. “Yo no tenía miedo a hablar; tenía miedo a ser juzgada”, resumió.
La autenticidad fue otro de los ejes de su intervención. Para Macías, intentar ser perfecto suele volver rígido al orador, mientras que mostrarse auténtico permite generar conexión, naturalidad y cercanía. Cada persona, añadió, debe encontrar su propio sello: unos hablarán desde la emoción, otros desde la sobriedad o la fuerza argumental, pero todos necesitan una voz propia. “No podemos ser copias de otros oradores; tenemos que ser un orador auténtico para conectar con nuestra audiencia”, señaló.
Respirar, pausar y mirar: tres claves para ganar seguridad
Entre los recursos prácticos, Macías destacó la respiración como una herramienta esencial. Propuso el ejercicio de respiración en cuatro tiempos: inhalar durante cuatro segundos, sostener el aire otros cuatro y exhalar en cuatro segundos. Su valor, explicó, está en que permite calmar el cuerpo y, con él, la voz. “Cuando el cuerpo se calma, la voz también”, afirmó al explicar cómo esta técnica le ayudó a controlar el temblor y los cortes de voz antes de competir.
También insistió en hablar más despacio. No se trata de perder energía, sino de ganar claridad. Cuando una persona se acelera, respira peor, pierde precisión y dificulta que la audiencia retenga las ideas importantes. Por eso, recomendó leer en voz alta, respetar puntos y comas, practicar delante del espejo y aprender a usar las pausas como parte del discurso. “Las pausas no son un signo de inseguridad, sino poder”, destacó.
El lenguaje corporal completó ese bloque de consejos. La postura, las manos, la mirada y la forma de ocupar el espacio también comunican. Macías recomendó evitar mirar al suelo, esconder las manos o cerrar los hombros, y propuso dividir mentalmente la sala en tres zonas para repartir la mirada. “Mirar no es intimidar, es conectar”, defendió. Esa conexión visual, añadió, ayuda a que toda la audiencia sienta que forma parte del mensaje.
Autenticidad frente al miedo al juicio
En la mesa redonda posterior, Jorge Heili planteó una de las preguntas más frecuentes entre los asistentes a este evento, al que se apuntaron casi 4.000 personas: cómo superar el bloqueo que produce sentirse observado. Macías respondió desde su propia experiencia: centrarse en lo que se quiere transmitir y disfrutar el momento. Al recordar su participación en el Mundial, explicó que decidió olvidarse de los jueces, de la audiencia y de las posibles críticas para concentrarse en el mensaje que quería compartir.
Jorge Heili, Sarah Macías, Juan Santamaría y Pablo Ancos.
Juan Santamaría coincidió en que la base está en el trabajo previo. Para el juez de la Liga Española de Debate Universitario, la seguridad nace de dominar el tema, saber que se tiene algo que aportar y dejar de buscar validación externa. “Nadie te está validando; te validas tú a ti mismo”, aseguró. A su juicio, un buen orador necesita leer mucho, escuchar de manera activa para adaptar el mensaje y transmitir honestidad.
Santamaría añadió que un discurso eficaz exige coherencia entre fondo y forma. No basta con decir algo relevante: debe encajar lo que se dice, cómo se dice y desde qué emoción se transmite. Al hablar de los campeonatos de oratoria, recordó que los jueces valoran la estructura, los argumentos, la emoción y la capacidad de llevar al público hacia una reflexión o una llamada a la acción. En sus palabras, “todo acto comunicativo busca provocar algún tipo de cambio”.
Comunicar mejor para crecer profesionalmente
Pablo Ancos amplió la mirada hacia el ámbito académico y profesional. El director del Máster en Retórica y Oratoria de UNIR explicó que comunicarse bien no es una competencia exclusiva de políticos, periodistas o profesores. En el máster, afirmó, conviven estudiantes de procedencias muy distintas: educación, ingeniería, medicina, derecho, seguridad, empresa, hostelería o comunicación. Esa diversidad muestra hasta qué punto la oratoria es una herramienta transversal.
Ancos diferenció además entre oratoria y retórica. La primera está más vinculada a la elocuencia; la segunda implica también la construcción del discurso, su estructura, su argumentación y su puesta en escena. “La oratoria es el arte de hablar con elocuencia”, explicó, mientras que la retórica añade la creación del mensaje y el modo de ejecutarlo. Ambas, insistió, se aprenden y pueden mejorar cualquier ámbito de la vida.
El experto también advirtió contra la idea de que se puede aprender a comunicar de forma sólida en un curso rápido. “La formación requiere tiempo, práctica y fundamentos”, afirmó. En esa línea, Macías recordó que una persona no aprende a hablar con confianza en 20 minutos ni en dos horas, sino mediante un trabajo constante de meses, repetición, corrección y exposición progresiva.
Santamaría llevó esa reflexión al terreno profesional. Ante una pregunta sobre cómo vender ideas, pensamientos o proyectos, respondió que la primera regla es adaptar el mensaje a quien escucha. No se comunica igual con estudiantes, empresarios, Administraciones, clientes o niños. La clave está en entender qué necesita la otra persona, qué problema se puede resolver y cómo presentar una idea de forma honesta y útil.
El foro dejó una conclusión importante: hablar bien no significa impresionar, sino conectar, aportar y hacerse entender. La confianza aparece después de exponerse muchas veces, no antes; la técnica ayuda a gestionar los nervios, pero la autenticidad sostiene el mensaje. Respirar, practicar, leer, escuchar, mirar a la audiencia y adaptar el discurso son pasos concretos para convertir la voz en una herramienta de crecimiento personal y profesional.
Los mensajes principales de los ponentes
Sarah Macías:
- “Muchas veces no tenemos miedo a hablar en público, sino miedo a ser juzgados. La confianza no aparece antes de hablar, sino después de exponernos una y otra vez a situaciones que nos obligan a salir de nuestra zona de confort”.
- “La confianza en hablar no es un talento, es una habilidad que se puede entrenar. Nadie nace preparado para dirigirse a una audiencia, pero cualquiera puede desarrollar esa capacidad con práctica, autenticidad y perseverancia”.
Juan Santamaría:
- “Nadie te está validando; te validas tú a ti mismo. La seguridad nace de dominar el tema, confiar en que tienes algo que aportar y transmitir tu mensaje con honestidad y autenticidad”.
- “La primera regla de la comunicación es adaptar el mensaje a quien te escucha. Solo cuando entendemos las necesidades, intereses y expectativas de nuestra audiencia conseguimos que nuestras ideas realmente conecten”.
Pablo Ancos:
- “Comunicarse mejor supone una mejora en cómo realizamos nuestro trabajo, pero también una mejora muy importante en nuestra vida personal. La capacidad de expresarse con eficacia es una herramienta útil para cualquier profesión”.
- “La oratoria y la retórica son técnicas que se aprenden y perfeccionan con el tiempo. No sirven únicamente para hablar mejor en público, sino también para construir mensajes sólidos y relacionarnos de forma más efectiva con los demás”.
- Facultad de Ciencias de la Educación y Humanidades






