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El aprendizaje experiencial se basa en la idea de que el conocimiento se construye a través de la experiencia directa y la reflexión. Maximiza el potencial del alumno al adaptarse a su forma de aprender.

El aprendizaje experiencial es un proceso pedagógico basado en la idea de que el conocimiento se genera mediante la experiencia directa y la reflexión crítica. Esta forma de enseñar logra que conceptos complejos sean fáciles de asimilar y, sobre todo, que lo aprendido perdure en el tiempo al haber sido parte de una experiencia propia.
Para profundizar en la aplicación de estas metodologías en el ámbito educativo resulta imprescindible contar con una formación especializada como la brinda el Grado en Pedagogía online de UNIR. Esta titulación ofrece las herramientas necesarias para saber adaptarse a las necesidades reales del alumnado en el aula, garantizando una enseñanza mucho más cercana y práctica.
Origen del aprendizaje experiencial
El estudio sobre cómo se adquiere el conocimiento se inició a mediados del siglo XX, con las investigaciones sobre estilos cognitivos. En ese momento, autores como el psicólogo estadounidense Gordon Allport fueron pioneros en analizar las diferencias individuales en el pensamiento.
Más tarde, este enfoque evolucionó hacia el concepto de estilos de aprendizaje, y se consolidó en los años 70 gracias a investigadores como Rita y Kenneth Dunn. Con su aportación, se comprendió que el aprendizaje es un proceso complejo que trasciende el aula y varía profundamente según cada persona, ya que se entiende como una experiencia completa en la que influyen factores externos como el entorno o la propia personalidad del estudiante.
En este marco de evolución pedagógica, en 1984, David Kolb propuso el aprendizaje experiencial, que es un modelo fundamentado en la premisa de que el individuo “construye su propio entendimiento a partir de sus vivencias”. Es decir, el modelo de Kolb sostiene que aprender no es un acto pasivo de recepción de información, sino un proceso dinámico, donde la experiencia directa se transforma en conocimiento.
Aprendizaje experiencial: el ciclo de Kolb
Para comprender cómo se asimilan los conocimientos según la teoría del aprendizaje experiencial, es fundamental detallar el denominado Ciclo de Kolb. Con él se identifican distintos tipos de aprendizaje, dividiéndose en cuatro fases:
- Experiencia concreta: todo comienza con una vivencia específica. Esta fase aporta la información básica que sirve como punto de partida para el aprendizaje.
- Observación reflexiva: a partir de la experiencia, se realiza un análisis de lo sucedido. Es el momento en el que el estudiante se detiene, piensa y entiende el significado de la experiencia sin sacar conclusiones precipitadas.
- Conceptualización abstracta: con la información analizada, se elaboran teorías y modelos generales. Aquí es donde se organizan las ideas y se generan esquemas mentales que explican los fenómenos observados.
- Experimentación activa: corresponde a la última fase, donde se ponen a prueba las hipótesis y teorías en nuevas situaciones. Este paso valida el conocimiento adquirido y permite interiorizar el conocimiento adquirido antes de reiniciar el ciclo.
De esta forma, según el aprendizaje experiencial de Kolb, el punto de partida para procesar la información viene o de la experiencia directa o de la abstracta y, después, estas vivencias se transforman en conocimiento mediante la reflexión y la experimentación activa.
En definitiva, el aprendizaje bajo el modelo de Kolb deja de ser lineal para convertirse en un proceso continuo. Cada experiencia vivida alimenta la siguiente, permitiendo que el estudiante perfeccione su capacidad de adquirir nuevos conocimientos cada vez que afronta el reto de aprender.

Estilos de aprendizaje de Kolb
En la teoría de aprendizaje experiencial, David Kolb diferencia cuatro tipos de estilos de aprendizaje:
- Convergente. Las personas con este perfil son prácticas y están enfocadas a resultados. Prefieren situaciones en las que exista una respuesta clara o una solución técnica a un problema. Un alumno convergente aplica los conceptos de inmediato, con el fin de resolver cualquier cuestión, siendo muy comunes en áreas técnicas o de ingeniería.
- Divergente. Quienes se identifican con este estilo destacan por su creatividad y capacidad de observación. Son individuos que prefieren trabajar en equipo y se sienten cómodos analizando diferentes puntos de vista. Asimismo, su punto fuerte es conectar ideas para hacerse una idea completa de lo que ocurre a su alrededor, por lo que suelen disfrutar de actividades como la lluvia de ideas. Es un perfil muy habitual en sectores relacionados con las artes y las humanidades.
- Asimilador. A diferencia del anterior, en este perfil destaca la lógica y la teoría. El asimilador disfruta analizando modelos, investigando y organizando conceptos complejos. Se interesa por comprender el porqué de las cosas, mediante una base teórica sólida. Es un estilo muy presente en ámbitos como las ciencias básicas, las matemáticas o la investigación.
- Acomodador. Finalmente, los acomodadores son quienes aprenden haciendo. Son personas de acción que no temen experimentar o asumir riesgos. Se adaptan rápidamente a los cambios y, ante un problema, prefieren la práctica y el método de ensayo y error antes que la planificación teórica pura. Por ello, suelen destacar en áreas como las ventas o el marketing.
En general, la mayoría de las personas suelen sentirse más cómodas utilizando uno o dos estilos, dependiendo de cómo procesan, asimilan y aplican la información.
Al aplicar el aprendizaje experiencial en el aula, es esencial que el docente o pedagogo sepa identificar qué necesidades de aprendizaje existen en el grupo. De esta manera, puede adaptar su metodología a las necesidades reales de los estudiantes, logrando potenciar sus capacidades individuales de forma más efectiva.
Ejemplos de aprendizaje experiencial en el aula
Para que el aprendizaje experiencial sea realmente efectivo en el aula es necesario diseñar dinámicas que conecten con los distintos perfiles de aprendizaje que diferencia Kolb. A continuación, se presentan ejemplos prácticos adaptados a cada uno de los cuatro estilos de David Kolb del aprendizaje experiencial:
- Para alumnos convergentes. Se orientan en la resolución de problemas y la aplicación práctica de los conocimientos; por eso, una actividad adecuada es plantearles un caso práctico en el que diseñen una solución para reducir el consumo energético de un edificio. A partir de unos datos concretos, deberán analizar la información, seleccionar la alternativa más eficaz y justificar su propuesta. El objetivo es aplicar los conceptos aprendidos para resolver un problema de forma técnica y fundamentada.
- Para alumnos divergentes. Dado que este perfil destaca por su creatividad y capacidad de analizar una situación desde diferentes perspectivas, se les puede proponer que diseñen una campaña de sensibilización sobre el reciclaje dirigida a distintos públicos. Posteriormente, cada grupo expone sus propuestas y reflexiona sobre las soluciones planteadas. Esta actividad favorece la generación de ideas, el intercambio de opiniones y la comprensión de una misma realidad desde múltiples enfoques.
- Para los alumnos asimiladores. Como estos estudiantes prefieren los marcos lógicos y la teoría bien organizada, se les puede proponer analizar un informe de sostenibilidad de una empresa real y extraer de él los insights o puntos clave. Al trabajar con datos complejos que deben sintetizar, se satisface su necesidad de comprender la lógica detrás de los conceptos antes de pasar a la acción.
- Para los alumnos acomodadores. Como son estudiantes que aprenden haciendo y probando cosas sobre la marcha, les motiva realizar una tarea en la que se les pida diseñar un soporte para el teléfono móvil, usando solo materiales básicos como cartón, cinta adhesiva y clips. El foco ha de estar en aprender mediante el ensayo y error. Así, aprenden directamente de la experiencia y de los errores que encuentran en el momento.
En definitiva, la clave del aprendizaje experiencial radica en combinar diferentes dinámicas para que cada alumno encuentre la forma más eficaz para adquirir conocimientos. Al integrar estas actividades, el docente logra que el ciclo de David Kolb se complete de forma natural, permitiendo que el estudiante avance desde la experiencia pura hasta la puesta en práctica. De este modo, la teoría deja de ser un concepto abstracto para convertirse en una herramienta útil.
Bibliografía
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