Viernes, 18 octubre 2019

Día Mundial Contra el Cáncer de Mama: por qué es tan importante el apoyo psicológico

Las estadísticas son claras: 1 de cada 8 mujeres tendrá cáncer de mama a lo largo de su vida, según la Asociación Española Contra el Cáncer. Es el tumor más frecuente en las mujeres occidentales en nuestro país. Solo en lo que va de 2019, se han diagnosticado 33.307 nuevos casos.

El 19 de octubre se celebra el Día Mundial Contra el Cáncer de Mama, una fecha establecida para concienciar a la sociedad de la importancia que tiene investigar este tipo de tumor y hacer un diagnóstico precoz. Y del tratamiento psicológico para afrontar la enfermedad.

Se trata de una enfermedad grave sin duda. La buena noticia es que, detectada a tiempo, no tiene por qué ser mortal. Pero su diagnóstico y tratamiento siempre supone una difícil experiencia para quien la padece y su entorno.

Por qué es positivo el tratamiento psicológico en el cáncer de mama

Conocer y tener plena consciencia de sufrir una enfermedad como esta constituye un mazazo emocional. Pero luego hay que asumir la nueva situación, lo cual requiere una actitud proactiva ante el nuevo estado, junto a un tratamiento psicológico para combatir la enfermedad y sus efectos secundarios.

Y es que, según informa la American Psychologycal Association (APA), los investigadores estiman que entre el 20 y el 60 % de las pacientes con cáncer de mama experimentan síntomas de depresión.

Entre el 20 y el 60 % de las pacientes con cáncer de mama experimentan síntomas de depresión.

Aparece el distrés, un estrés negativo y crónico que paraliza a la persona frente a la situación que está viviendo. A nivel físico, está comprobado que este estrés suprime la capacidad del cuerpo de protegerse. Es decir, se producen consecuencias físicas adicionales generadas por la situación emocional. Incluso, el mismo estado de depresión hace que la paciente no quiera someterse a un tratamiento de quimioterapia u operación.

Tratamientos psicológicos y sus beneficios en el cáncer de mama

Algunos estudios realizados en pacientes con cáncer confirman que, al recibir tratamiento psicológico, pueden reforzar su sistema inmunológico.

Así, la terapia le permite ir comunicando las emociones que va sintiendo, con todos los cambios que genera la nueva situación. A través del psicólogo, conoce técnicas para enfrentar el nuevo ritmo de vida (cambios físicos, menor autonomía en la vida cotidiana, menor capacidad para realizar actividades, etcétera).

Cada paciente presenta determinadas necesidades. En ocasiones, lo mejor es combinar un tratamiento individual con terapia de grupo. En la primera, puede plantear y tratar sus estados individuales; en la segunda podrá compartir su experiencia con otras personas que están pasando por la misma situación, lo que la hará sentirse acompañada y le permitirá dar y recibir apoyo de personas que la entienden plenamente, además de aprender de las experiencias de otros enfermos.

En el caso de la terapia grupal, la APA recomienda que las mujeres estén en la misma etapa de la enfermedad, y que los psicólogos que las traten tengan experiencia sobre el tema.

Estudios realizados en pacientes con cáncer confirman que, al recibir tratamiento psicológico, pueden reforzar su sistema inmunológico.

De forma resumida, son numerosos los beneficios que el tratamiento psicológico puede aportar a las pacientes con cáncer de mama:

  • – Conoce técnicas para trabajar la ansiedad e incertidumbre que genera la enfermedad.
  • – Obtiene herramientas para trabajar los efectos secundarios de la quimioterapia o radioterapia como la fatiga, el cansancio o la tristeza.
  • – Mejora las relaciones sociales con su entorno.
  • – Reduce la fatiga.
  • Mejora el estado afectivo y emocional.
  • – En pacientes recién diagnosticadas, acelera el proceso de adaptación emocional.
  • – En pacientes en tratamiento, mejora el proceso de adaptación con los cambios físicos internos y externos que se generan.
  • – Mejora la calidad de vida de la paciente a corto y mediano plazo, durante la enfermedad y después.

Lo más importante es que la persona que vive esta etapa tenga la disposición a tratarse y sea consciente de los beneficios que puede obtener, que se apoye en su entorno (y su entorno también se adapte a la nueva situación) y aproveche las herramientas que tiene disponible para su beneficio.