Martes, 14 enero 2020

Bienvenido 2020: reflexiones para vivirlo con más bienestar

El día de Nochevieja, un amigo muy sabio me dijo cuando le felicité de forma tradicional: “el 2020 va a ser igual que el 2019, lo único que puede variar es cómo cada uno lo enfoca”.  Mi amigo no es experto por carrera, sino por vida (cuenta con 82 años). Siempre fue un activista de ciertas ONG, con una mente certera y que me ha inspirado para plantearme ¿qué vamos a hacer diferente en relación al año pasado?

Plantéate cómo vivirás el año

Lo primero que quiero es proponer una vez pasadas las navidades, el papel del consumismo.

Como bien recoge Rodríguez (2008)[1] la publicidad debe revisarse para que no nos aliene tanto, haciendo alusión a la mítica idea de Guerín sobre la invasión de la publicidad en nuestras vidas, tanto, que puede llegar a percibirse imprescindible.

Parémonos un momento y pensemos: ¿realmente necesitamos tantos regalos? ¿Cuánto tiempo hemos dedicado a sentarnos sin más para mirarnos a los ojos y decirnos que nos queremos? ¿Cuántos abrazos auténticos nos hemos dado?  ¿Qué diferencia hay entre comprar un regalo por obligación a concentrarse en la persona a la que quieres agasajar y disfrutar eligiendo ese obsequio?

Si los niños reciben muchos regalos, se dispersarán con más facilidad y se sentirán saciados, cuya consecuencia posterior será la no valoración de los mismos, dejarlos en un rincón o romperlos pronto. Porque no olvidemos, las cosas materiales sacian. Y los adultos funcionamos, más o menos igual.

¿Cuánto tiempo de calidad hemos regalado estas navidades? Y ya pasadas, ¿cuánto queremos tener en este 2020 para disfrutar compartiendo con las personas importantes? Ya Myers (2000)[2] demostró cómo las buenas relaciones interpersonales aumentan la percepción de la felicidad. El tiempo en una sociedad donde impera el estrés en gran medida propiciado por un estilo de vida abocado “al tener” en vez de “al ser” se convierte en el mayor tesoro.

Vivir con consciencia

El tiempo se nos escurre entre los dedos. Este 2020 vamos a plantearnos vivirlo desde lo eudaimónico (Ryan y Deci, 2001)[3] y por tanto, aumentar consciencia. Por ejemplo, si pensamos que durante  la navidad existía una avalancha de “productos estrella”, alimentación incluida, que nos inducían al exceso material; una vez que se concluye, nos incitan al consumo de eliminar los efectos de dichos excesos.  Está todo pensado: nos mueven los hilos tal cual marionetas. Es un ciclo que se pasa muy rápido y que se repite cada vez con más intensidad porque cada vez se asume de manera más inconsciente que las cosas son así.

Pero, en todo este proceso no se tiene  en cuenta el bienestar psicológico, ya que se está pasando por alto que  cuanto más consumamos, menos tiempo vamos a tener porque  el consumo necesita de recursos y para el groso de la población, esto se consigue trabajando mucho: una gran trampa, en realidad. Cuanto menos tiempo tenemos, menos pensamos porque estamos cansados. Si no analizamos aspectos básicos se puede caer con más facilidad en el egoísmo y egocentrismo sin pasar a ver las necesidades de los otros, algunas de las cuales se palían con muy poquito.

Algunas ideas para vivir mejor

Así que, en mi balance tras toda la observación que  he hecho, voy a sintetizar algunas ideas para afrontar este maravilloso año, que están al alcance de cualquier persona, teniendo en cuenta el ámbito de mi conocimiento, mi experiencia clínica y de la salud tras 29 años de ejercicio, con el que me identifico plenamente por la evidencia empírica que hay al respecto y lo que aporta:

  • – Dedicar un poco de tiempo a diario para meditar y estar en la atención plena (lo que en Occidente se llama mindfulness) te hará tener un hábito sano. Esto, por supuesto, vale para todo el año. Si no lo hacías en el 2019, comienza ahora. 15 minutos pueden ser un buen inicio. Si no sabes, acude a que te enseñen. Kabat-Zinn (2009)[4] que es el padre de este término una vez que se formó en meditación zen, tiene una amplia bibliografía al respecto.
  • – Abre los ojos: SER Y ESTAR no es lo mismo. Comenzar el año con una rutina de estar paseando sin consumir, de ver a una persona porque sabes que está sola, de mandar un WhatsApp a alguien que sabes que le alegrará recibirlo, de pensar en los más desprotegidos (niños, ancianos, enfermos), te va a satisfacer. Puede que si lees esto digas “me encantaría, pero no tengo tiempo”. Pero ¿crees que te propongo algo fuera de tu alcance? Mira hacia tu intimidad: tus padres, tus hijos, tus primos, tus tíos y luego amigos íntimos… Comienza a soltar generosidad con los que tienes más cercanos. La vida es como una cadena llena de eslabones. Deja tu sello al menos con los que tienes intimidad y destierra en este 2020 que “la confianza da asco”.
  • – Trata a los más importantes como se merecen, con la deferencia de tenerles cerca. No dejes que tu mente se acostumbre a que como están, ya no importan tanto. No dejes que tu mente caiga en la disonancia cognitiva (tan estudiada en psicología) de tratar mejor a los que excepcionalmente te dedican un poco de su tiempo. Haz que tu mente valore a los que deciden voluntariamente estar y ser lo que son contigo, en la distancia y en la presencia. En ese hilo conductor que identifica a una realidad auténtica.
  • – Así que regálate relaciones sanas y echa fuera a las relaciones tóxicas. Pon un eslogan en tu casa: “tóxicos no, gracias” y no hagas excepciones. Que, ¿cómo identificarlos? Muy fácil: cuando tienes personas sanas a tu lado son sinceras, no manipulan, generan bienestar, sonrisas, amabilidad, buenos entendidos, son coherentes entre lo que dicen que hacen y lo que hacen, su sola presencia es grata, te escuchan y te abrazan. No te pedirán nada a cambio por estar, estarán, sin más y serán sin más. No te verás obligado/a deberles nada.
  • – Porque en este 2020 sé respetuoso con tu SER. No lo vendas, no lo distraigas de un camino de bienestar. Nada merece más la pena que acostarse con la tranquilidad de haberse cuidado por dentro. ¿Significa eso que no tienes que hacer nada divertido o hedonista? En absoluto.
  • – De lo que se trata es de tener consciencia de dónde partes y equilibrio para no descuidar lo inmaterial.

El bienestar psicológico te ayudará a percibir momentos de felicidad. No tengas la obligación de hacer un cambio radical, que en general es muy complejo de cumplir,  pero sí de tener una mirada distinta ante los días.

Pues sí, tienes un año para procurarte bienestar psicológico y que los demás disfruten de él. Concéntrate en esto e incluye, por supuesto, un buen plan de salud física si lo necesitas. Quizá lo mejor que podrías hacer si lees este post es probar algo del estilo de lo que aquí te expongo y comprobar si esto tiene alguna repercusión en tu vida. Da igual si eres profesional de la materia o no, porque antes que nada no lo olvides, tú y yo somos personas.

 

 

[1] Rodriguez, S. (2008). Connotación y persuasión en la imagen publicitaria. Gazeta de Antropología, 24 (2)

[2] Myers, D. (2000). The funds, friends and faith of happy people. American Psychologist, (55) 56-76.

[3] Ryan, R. & Deci, E. L (2001). On Happiness and Human Potentials: A Review of Research on Hedonic and Eudaimonic Well-Being.  Annual Review of Psychology  (52) 141-166

[4] Kabat-Zinn, J. (2010). Vivir con plenitud las crisis. Ed. Kairós, Barcelona.