Jorge Arana Varona
El Foro UNIR reunió a referentes internacionales del diseño y la arquitectura para analizar cómo la sostenibilidad, la tecnología, la inteligencia artificial y la creatividad están redefiniendo una profesión que amplía cada vez más sus ámbitos de actuación.

El diseño de interiores ha dejado de centrarse únicamente en la estética para convertirse en una disciplina capaz de transformar la manera en que vivimos, trabajamos y nos relacionamos con los espacios. Hoy, además de funcionalidad y belleza, incorpora conceptos como bienestar, sostenibilidad, salud, productividad y experiencia de usuario. Esa fue una de las principales conclusiones del Foro UNIR dedicado a las nuevas tendencias del sector.
Durante el encuentro se analizó cómo la profesión está evolucionando impulsada por la innovación tecnológica, la inteligencia artificial y una nueva sensibilidad hacia los materiales, la rehabilitación y la relación entre las personas y el entorno construido.
El foro contó con la participación de Marisa Santamaría, directora ejecutiva del Máster en Diseño de Interiores de UNIR; Camilo Restrepo Ochoa, arquitecto y fundador de Agencia de Diseño; y Elisa Fernández Ramos, doctora arquitecta e investigadora especializada en arquitectura y urbanismo marino regenerativo.
“El diseño ya no consiste solo en crear espacios atractivos, sino en resolver problemas y mejorar la vida de las personas”, explicó Marisa Santamaría. Una reflexión que resume el nuevo papel del diseño de interiores como disciplina estratégica en un mundo en constante transformación.
Cinco claves del Foro UNIR
- Diseño centrado en las personas: Los espacios deben responder al bienestar físico, emocional y funcional de quienes los habitan.
- Rehabilitar antes que construir: La reutilización de edificios y espacios existentes se consolida como uno de los grandes retos del sector.
- Tecnología con criterio: La inteligencia artificial amplía las posibilidades creativas, pero nunca sustituye la capacidad de decisión del diseñador.
- Artesanía y sostenibilidad: Los materiales naturales, el diseño responsable y la economía circular ganan protagonismo en los proyectos contemporáneos.
- Nuevas oportunidades profesionales: El diseño de interiores amplía su campo de actuación hacia ámbitos como la salud, la educación, el turismo, el trabajo híbrido o la regeneración urbana.
Del espacio bonito al espacio que mejora la vida
Marisa Santamaría comenzó su intervención recordando que el diseño de interiores ha cambiado profundamente durante las últimas décadas. Si antes la atención se centraba principalmente en la estética o la funcionalidad, hoy los proyectos incorporan variables mucho más complejas relacionadas con el bienestar, la salud, la productividad o las emociones de quienes utilizan esos espacios.
“El diseño es un proceso para resolver problemas”, explicó. Desde esta perspectiva, la creatividad deja de entenderse únicamente como una cuestión artística para convertirse en una herramienta capaz de encontrar soluciones adaptadas a nuevas formas de vivir, trabajar o aprender.
Esta evolución también modifica el papel del profesional. El diseñador ya no se limita a seleccionar materiales, colores o mobiliario. Debe comprender cómo cambian las personas para diseñar espacios capaces de responder a esas nuevas necesidades. No es poca responsabilidad para alguien a quien todavía muchos siguen preguntándole únicamente de qué color pintar el salón.
La sostenibilidad ya no es una tendencia
Otro de los grandes temas del foro fue la incorporación de criterios de sostenibilidad en el diseño contemporáneo. Marisa Santamaría defendió que el equilibrio ambiental ya no puede considerarse una moda, sino una condición inherente a cualquier proyecto de calidad. Los materiales, los procesos constructivos, la iluminación, la ventilación natural o la reutilización de recursos forman parte del trabajo cotidiano del diseñador.
Esta idea fue desarrollada también por Elisa Fernández, quien destacó la creciente importancia de rehabilitar edificios existentes antes que promover nuevas construcciones siempre que resulte posible.
Según explicó, la arquitectura y el diseño de interiores están cada vez más integrados en estrategias de regeneración urbana y economía circular, donde el objetivo consiste en prolongar la vida útil de los espacios y reducir el impacto ambiental asociado a nuevas edificaciones.
Arquitectura sin interior: otra forma de habitar
Uno de los momentos más inspiradores del encuentro llegó con la intervención del arquitecto colombiano Camilo Restrepo. El profesional presentó varios de sus proyectos internacionales para explicar una idea que atraviesa buena parte de su obra: la creación de espacios donde desaparecen las fronteras tradicionales entre interior y exterior.
Entre ellos destacó el Orquideorama del Jardín Botánico de Medellín, concebido como una arquitectura abierta capaz de albergar actividades culturales, sociales y ambientales sin perder su relación permanente con la naturaleza.
También explicó el diseño interior de los barcos hotel que actualmente recorren el río Magdalena. En este caso, el objetivo no consistía en competir con el paisaje exterior, sino en construir una experiencia espacial que acompañara el viaje mediante materiales naturales, artesanía local y una atmósfera serena que permitiera al visitante conectar con el territorio.
“El verdadero lujo está en aquello que puede trazarse desde su origen”, defendió el arquitecto al referirse al uso de materiales naturales, producción artesanal y procesos responsables.
Inteligencia artificial: una herramienta, no un sustituto
La irrupción de la inteligencia artificial ocupó también una parte importante del debate. Elisa Fernández comparó el momento actual con la aparición de herramientas como Photoshop hace décadas. La IA permite ampliar enormemente la capacidad de producción y acelerar determinados procesos, pero sigue necesitando criterio humano para generar proyectos de calidad.
Según explicó, la creatividad continúa siendo una competencia exclusivamente humana. La inteligencia artificial puede facilitar tareas, proponer alternativas o acelerar el desarrollo de ideas, pero no sustituye la capacidad de interpretar contextos, comprender necesidades o construir propuestas coherentes.
Marisa Santamaría reforzó esta idea al recordar que el diseñador debe utilizar la tecnología como una aliada, nunca como un reemplazo de su capacidad crítica. Las herramientas evolucionan muy deprisa; el criterio profesional tarda mucho más en construirse. Y, de momento, sigue sin existir un botón capaz de generar buen gusto con un solo clic.
Una profesión con nuevas oportunidades
Hoy los proyectos abarcan viviendas, oficinas, hospitales, hoteles, centros educativos, espacios culturales, comercios, edificios públicos o intervenciones de regeneración urbana. Cada uno de ellos plantea desafíos específicos donde confluyen creatividad, tecnología, sostenibilidad y conocimiento técnico.
Además, la digitalización permite trabajar desde cualquier lugar del mundo en proyectos internacionales, colaborando con equipos multidisciplinares y desarrollando propuestas para clientes situados en otros continentes.
Como resumió Marisa Santamaría, el mayor valor diferencial seguirá siendo la actitud creativa, la capacidad de aprender continuamente y la disposición para transformar los espacios desde una mirada humana.
Diseñar el futuro desde la creatividad
El encuentro concluyó con un mensaje optimista sobre el futuro de la profesión. Los expertos coincidieron en que el diseño de interiores vive uno de los momentos más estimulantes de su historia, impulsado por la aparición de nuevas tecnologías, nuevos materiales y una creciente preocupación por el bienestar y la sostenibilidad.
En este contexto, programas como el Máster en Diseño de Interiores de UNIR ofrecen una formación orientada a preparar profesionales capaces de responder a estos nuevos retos desde una visión multidisciplinar, internacional y conectada con las necesidades reales del mercado.
Porque los espacios seguirán cambiando. Lo verdaderamente importante será contar con profesionales capaces de imaginar cómo deberían ser antes de que existan.
- Escuela Superior de Ingeniería y Tecnología






