Jueves, 15 marzo 2018

La mujer y la investigación de mercados: llegó el momento de romper el techo de cristal

Aunque el pasado jueves 8 de marzo, cuando se conmemoró el  Día Internacional de la Mujer, celebramos con entusiasmo los avances de las mujeres en el mercado laboral en las últimas décadas, hay que reconocer que ellas aún no ocupan en el trabajo los puestos que les corresponden. Ni progresan igual que los hombres. 

En un informe publicado en 2016 por el Fondo Monetario Internacional, poco antes de conmemorar tal día reivindicativo y referido en especial a Europa, esta institución abogaba por defender claramente la presencia femenina en el mundo de trabajo. Según este estudio, contar con más mujeres en la fuerza laboral proporciona una mayor diversidad en los niveles superiores de la escala corporativa, y contribuye positivamente al mejor desempeño de las empresas.   

Diversidad de género en la investigación de mercados

En la misma línea que la fuente citada, a finales de 2017 se presentaron en España los resultados y las principales conclusiones de la segunda edición del informe Avance de género y profesional en la industria de la investigación de mercados, a partir del primero realizado en 2012. En este documento se analizó la diversidad de género en el ámbito profesional de la investigación de mercados. Algunos de los resultados más relevantes son los siguientes: 

– Las mujeres avanzan poco a poco en el acceso a puestos ejecutivos y seniors en los que, sin embargo, siguen predominando los hombres. En particular, en las empresas con mayor número de trabajadores.  

Según un estudio del Fondo Monetario Internacional, contar con más mujeres en la fuerza laboral proporciona una mayor diversidad en los niveles superiores de la escala corporativa, y contribuye positivamente al mejor desempeño de las empresas.   

– La brecha salarial entre hombres y mujeres tiende a reducirse en el nivel superior. En especial, fuera de los EE. UU.  

– En el colectivo de las mujeres, hay más pesimismo relacionado con el salario y las oportunidades de promoción. La brecha se hace mayor.

– Frente a los hombres, las mujeres perciben barreras más elevadas para conciliar el trabajo y la vida personal.  

Los resultados del citado informe sugieren ciertas medidas a poner en práctica para superar esta situación. La primera es que las mujeres sean consideradas, especialmente, al principio de su carrera profesional, para trazar su particular hoja de ruta. La segunda, que las empresas continúen poniendo su foco en las necesidades actuales y futuras de madres y padres, con horarios flexibles y ayudas con el cuidado de niños. También, las compañías han de tener en cuenta la diversidad como una métrica especial de desempeño empresarial. Esto es un indicador de seguimiento para producir cambios significativos.  

Rompiendo el techo de cristal, como solución 

Así las cosas, parece que la equiparación de las oportunidades laborales de mayor acceso a puestos igualitarios de dirección entre hombres y mujeres, así como la reducción de la brecha salarial de género, exige una legislación más en línea con la sociedad actual y, también, un importante cambio cultural en las personas. 

 Sin embargo, como los avances sociales no llegan solos, para alcanzar este logro se requieren medidas que incidan sobre normas y hábitos sociales, como principal campo de actuación de la investigación de mercados. En este sentido, algunas ciudades europeas (como Valencia, Viena o Munich, por citar algunos ejemplos) le pusieron falda a varios semáforos ubicados en la ciudad, con la imagen de una mujer en un extremo del cruce y el hombre en el lado contrario. 

El tratamiento fiscal de la segunda persona que contribuye al ingreso familiar, o las acciones públicas que hacen posible compatibilizar el trabajo con la familia, también podrían respaldar el acceso, la incorporación o la plena equiparación de la mujer al mercado laboral. 

La decisión de trabajar no es en exclusiva un asunto de elección personal. El tratamiento fiscal de la segunda persona que contribuye al ingreso familiar, o las acciones públicas que hacen posible compatibilizar el trabajo con la familia, también podrían respaldar el acceso, la incorporación o la plena equiparación de la mujer al mercado laboral. 

Se trata de debates pendientes desde hace tiempo, como demuestra la anécdota de los semáforos con falda. Dar pasos en este sentido requiere tener en cuenta quelas políticas también importan”.