Viernes, 03 agosto 2018

¿Se trata de prohibir o educar a los niños y adolescentes en el uso del smartphone?

Nueve de cada diez adolescentes usan móvil a partir de los 14 años, según el Instituto Nacional de Estadística.

Resulta significativo el crecimiento del uso del móvil al final de la infancia y comienzo de la pubertad: a los 10 años sólo un 25% de los niños lo usa, pero a los 11 años pasan a tenerlo un 45,2%;  y a los 14, un 92,8 %.

La pregunta es si los preadolescentes están preparados para tener móvil a esas edades.

En Francia, la Asamblea Nacional ha prohibido el uso del móvil en centros escolares para el próximo curso. Sostiene que distraen en las aulas del objetivo académico. Una decisión polémica, ya que los pedagogos están divididos al respecto.

¿Es mejor la prohibición para evitar riesgos –consumo de violencia, pornografía, bajo rendimiento escolar-?  o por el contrario, ¿se trata de enseñarles a hacer un uso responsable del smartphone y las nuevas tecnologías?

Empieza en la familia, antes que en el aula

“Creo que es un asunto más de educación que de leyes, y que empieza en la familia, antes que en el aula” sostiene Marta Beranuy, profesora en el Máster en Orientación Educativa online de UNIR y miembro del Grupo de Investigación de Ciberpsicología de la misma Facultad.

El problema no es que usen smartphones sino que “les dejemos solos ante el peligro. Igual que no van solos a la piscina cuando son muy pequeños, sino que se les enseña nadar, y cuando no hay peligro se les deja solos”.

Las nuevas tecnologías forman parte de su vida, e incluso “un símbolo de afirmación social, cuando llegan a la adolescencia” subraya la experta. Pero que los niños actuales sean nativos digitales “no quiere decir que sean expertos. Los expertos somos nosotros y es responsabilidad nuestra enseñarles”.

¿Hay límite de edad para dejarlos solos ante el smartphone o la tablet?

“Depende de la madurez del niño, su grado de responsabilidad, de si hay buena comunicación o confianza con los padres” explica la profesora Beranuy. “Si no hay confianza, … es mejor recuperarla primero antes de dejarlo solo ante el móvil”.

La investigadora sostiene que los padres deben estar alerta ante el riesgo del bajo rendimiento escolar por ver videojuegos, o de amenazas como el consumo de pornografía, grooming o sexting, pero matiza que el smartphone por sí solo no genera adicción, igual que una botella por sí sola no genera adicción al alcohol”.

juegos

 

“Lo que genera adicción son algunas aplicaciones, como ciertos juegos de rol online”. Es el caso de MMORGP (sigla en inglés de Massively Multiplayer Online Role-Pplaying Game). Este juego permite a miles de jugadores introducirse en un mundo virtual de forma simultánea a través de internet e interactuar entre ellos.

Jugar simultáneamente desde muchos lugares y a todas las horas del día, supone trastornos del sueño, bajo rendimiento escolar

Juegos como ése generan adicción “porque jugar simultáneamente desde muchos lugares y a todas las horas del día , puede suponer  un escape de la realidad para los menores, trastornos del sueño, bajo rendimiento escolar”.

En 2018, la Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoció que la adicción a los videojuegos es un desorden de salud mental e incluyó esta problemática en la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE 11), que aborda los desórdenes relacionados con comportamientos adictivos.

Precisamente en el Máster en Orientación Educativa online de UNIR  se estudia la influencia que algunas situaciones nuevas generadas por el uso de la tecnología (sexting, grooming, abuso de juegos de rol online…), tienen en los niños y se revisan diferentes herramientas reflexivas para poder afrontarlas desde la Orientación Educativa Familiar.