Viernes, 23 marzo 2018

Herramientas visuales, auditivas y motoras para llegar al cerebro del niño y mejorar su aprendizaje

El desarrollo neurológico de los niños en sus primeros años de vida va estrechamente ligado a un correcto aprendizaje escolar y a su comportamiento en el aula. La doctora en Biología y experta en Neuropsicología, María Jesús López Juez, aporta las herramientas básicas que los especialistas en el desarrollo cerebral infantil deben manejar para detectar los problemas visuales, auditivos o motores que lastran el desarrollo del alumno.

Con la ayuda de un niño llamado Hugo, la docente respasa los tres pilares básicos necesarios para el correcto desarrollo de la lectoescritura infantil: herramientas visuales, auditivas y motoras. Una Openclass organizada por el Máster Universitario en Neuropsicología y Educación de UNIR que se celebró en el centro de la Organización Neurológica Neocórtex y que se puede ver completa en el vídeo superior.

Para aportar un dato objetivo sobre la importancia de trabajar de forma correcta con niños en el campo de la neuropsicología y la educación, la profesora muestra un reciente estudio de Harvard. Se observa como “durante los 12 primeros meses de vida, el niño tiene un desarrollo sensorial y motor muy importante. Hacia los 3 años tiene un pico de desarrollo del lenguaje, y entre los 4, 5 o 6 años estará preparado para el proceso de la lectoescritura”. La experta señala que “si los niños no adquieren solos las herramientas en los primeros 6 años de vida, las probabilidades de hacerlo sin ayuda en los siguientes años es muy escasa”.

Si alguna pieza del desarrollo visual, auditivo o motor “se desplaza, existe un problema para la integración de todos los sistemas”. Estos pilares están “en la base” del aprendizaje y presentes en el desarrollo de la escritura y del lenguaje oral. La profesora destaca que “cuando tenemos un niño con un retraso en el habla, hay pistas de que podría tener dificultades para escribir y leer en el futuro”.

Neuropsicología

El cerebro debe lograr que los dos ojos trabajen juntos

En primer lugar, lugar María Jesús López Juez examina el desarrollo visual del alumno y recuerda que no evalúa los ojos de Hugo, sino que observa “qué hace el cerebro con la información que le mandan los ojos”, los “rangos de los músculos oculomotores y cómo el cerebro manda la orden a los ojos para que trabajen juntos”. Ejercicios con los que el experto puede conocer si hay fluctuaciones en los ojos de un niño que le harían ver doble y lo impedirían enfocar.

Lo recomendable, aunque no siempre es así, es que el “ojo sensorial, el ojo motor y la mano coincidan” en la lectroescritura. “Una variación (derecha-izquierda) supondrá un gran esfuerzo de visión y motor” para el niño. Un problema de convergencia visual, que acarrea dificultades para pintar o leer. “Los niños se salen de los dibujos o no son capaces de concentrarse porque sienten que las palabras vibran”, explica.

Son problemas que los niños no saben expresar. Pero sí dan síntomas comportamentales cuando dicen ‘no quiero leer o me escuecen los ojos’. Ahí radica la importancia de un seguimiento de los padres y de la puesta en conocimiento de profesionales”

Son problemas que los niños no saben expresar, ya que “no son conscientes de que tienen problemas visuales. Dan síntomas comportamentales cuando dicen ‘no quiero leer o me escuecen los ojos’”. Ahí radica la importancia de un seguimiento de los padres y de la puesta en conocimiento de profesionales como los que se forman en el Máster en Neuropsicología y Educación online.

La importancia de escuchar bien

Los expertos en desarrollo cerebral infantil también deben contar con herramientas para detectar problemas auditivos en los niños, que también son culpables de ralentizar el aprendizaje. Los niños hiposensibles auditivos no oyen sonidos por debajo de 10 decibelios, por lo que no procesarán ni decodificarán adecuadamente los sonidos en el aula. Esto les llevará, por ejemplo, a confundir la letra ‘b’ con la ‘p’.

Los niños que no oyen bien confunden las letras. Los que oyen por encima de la media fluctúan y pierden la atención, ya que necesitan ‘desconectar’ en determinados momentos para relajarse.

En el polo opuesto, los niños hipersensibles son los que oyen por encima del umbral medio. Esto le llevará a taparse los oídos en sitios con bullicio o a asustarse cuando los compañeros gritan por sentir demasiado ruido. Son niños que “fluctúan” y pierden la atención, ya que necesitan ‘desconectar’ en determinados momentos para relajarse.

Y un tercer problema auditivo es el tiempo que tarda un menor en procesar los fonemas. Habitualmente, los humanos lo hacemos en 40 milisegundos. “Si un niño tarda el doble o el triple que los compañeros, tiene un problema de velocidad lectora y tampoco será capaz de seguir un dictado”.

Las coordenadas son necesarias la comprensión lectora

En tercer lugar, María Jesús López Juez y Hugo realizan ejercicios para desenmascarar dificultades en el mantenimiento del control postural. Lo que la experta define como “reflejos primitivos”. Su correcto funcionamiento es imprescindible para que el niño pueda estar cómodo en el aula. Si al girar el cuello hacia un lado se le mueva el brazo o la pierna, existe un problema. “Los profesores piden a este tipo de alumnos que se estén quietos” pero los niños no pueden porque “el lóbulo frontal no controla la pelvis”.

También es muy importante el control del patrón cruzado (brazo izquierdo y pierna derecha o viceversa) para observar si “hay una buena comunicación entre los dos hemisferios cerebrales”. La experta repasa el control del eje con un ejercicio básico como es llevar el dedo a la nariz con los ojos cerrados, para “observar si hay alguna dismetría”. Las coordenadas espaciales (abajo, arriba, derecha, izquierda) tienen que estar claras, de lo contrario, los niños confundirán las letras ‘p’, ‘q’, ‘b’ y ‘d’ porque “son cuatro palotes con cuatro círculos”, como explica con la siguiente imagen.

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La falta de conocimiento de las coordenadas también lleva a los niños a perder la orientación de la lectura y los hace sufrir cambios de líneas involuntarios, por lo que no entenderán nada del texto. Como en el caso de las matemáticas, la experta explica que “el problema no se resuelve leyendo. Es una función cerebral que requiere que las herramientas visuales, motoras y auditivas estén perfectamente organizadas”.