Viernes, 15 junio 2018

Es un error pensar que no hay nada que hacer con los niños que tienen TDAH

Conflictivos, malos estudiantes y difíciles de cambiar. Estos son los tópicos que se suelen asociar a los niños con trastornos de atención y/o hiperactividad. Los profesores no saben qué hacer con ellos y para los padres suponen una constante inquietud…

Sin embargo, es un error pensar que no hay nada que hacer con ellos.  Es  preciso llevar a cabo una evaluación y un diagnóstico exhaustivos por profesionales competentes. 

No todos los niños que son incapaces de permanecer quietos o que se distraen en clase tienen TDAH. Y también va a influir la edad.  “A nadie se le ocurriría pensar que un niño de tres años tenga déficit de atención por no poder mantener la atención durante más de 5 minutosseñala Cristina Medina, profesora del Máster oficial en Neuropsicología y Educación  online de UNIR. “Y es que su cerebro no está aún desarrollado para ello”.

Pero para identificar si realmente las características presentadas pueden considerarse un trastorno o no, primero hay que tener claro qué es el Trastorno de Déficit de Atención.

Qué es el TDAH

El TDAH es un trastorno del neurodesarrollo (las diferencias con el resto de niños de su edad no son cualitativas, sino cuantitativas, y hay que contextualizarlas en dicha edad), que se expresa en una falta de control de la inhibición conductual, emocional o cognitiva de quien lo padece (componente hiperactivo/impulsivo) y/o dificultando sus procesos atencionales (componente inatento).

Factores socio-culturales

Entre sus causas, los factores biológicos son importantes, existiendo un alto porcentaje de transmisión genética. “Los estudios indican que entre el 3 y el 10% de la población presenta un TDAH”, explica la profesora Cristina Medina, siendo la prevalencia similar entre diferentes países, lo cual indica que estamos ante un trastorno que se da independientemente de factores culturales.

El incremento de diagnóstico de TDAH puede estar relacionado con estilo de vida y ritmo frenéticos que llevamos hoy en día 

Sin embargo, el peso de los factores socioculturales está muy en el punto de mira de las reflexiones científicas en estos momento. “El incremento  de diagnóstico de TDAH que se ha dado en los últimos años puede estar relacionado con estilo de vida y ritmo frenéticos que llevamos hoy en día en nuestra sociedad” subraya Medina.

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Podría hablarse de la baja tolerancia de los padres a conductas normales de los hijos pequeños, las agendas tan llenas y tan programadas de éstos o que cada vez se les deje menos tiempo para jugar libremente en contacto con la naturaleza”.  

¿Qué hacer ante un niño que se sospecha que puede padecer el trastorno?

A la hora de detectarla es importante tener en cuenta que la prevalencia del TDAH es diferente en función del sexo y del subtipo del trastorno. Concretamente, “entre los niños vamos a encontrar el doble que entre las niñas cuando hablamos de un subtipo inatento y cuatro veces más si hablamos de un subtipo hiperactivo/impulsivo”.

Es habitual que el TDAH pase más desapercibido en niñas

Por ello, es habitual que el TDAH pase más desapercibido en niñas, al tener una presentación más interiorizada y con menos efectos negativos en la conducta y el aprendizaje, que no suele afectarles al rendimiento académico hasta la secundaria cuando persiste el problema.

La neuropsicología educativa aporta herramientas novedosas y altamente eficaces. Pero “es fundamental hacer una buena evaluación neuropsicológica de cada caso, e ir más allá de los síntomas” advierte la especialista. 

Nos aporta conocimiento sobre las funciones neuropsicológicas que subyacen a diferentes problemáticas que solemos encontrar en el contexto educativo, como el TDAH, lo que ayuda también a detectar precozmente señales de alarma, antes de que los trastornos se materialicen y las problemáticas sean más graves, y poder intervenir lo más pronto posible.

Por ejemplo, la falta de concentración o de atención puede deberse a una inmadurez de ritmo o de algún mecanismo cerebral que interviene en los procesos de atención explica Medina. Y añade: “Será imprescindible, abordar este tipo de problemas mediante herramientas para trabajar la ruta motora, la visual y la auditiva”

Todos los profesionales en contacto con este trastorno deberían tener esta formación, aunque especialmente los maestros

Es importante el cuidado de la nutrición

Todo ello acompañado de “técnicas específicas de autoinstrucciones para las alteraciones en funciones ejecutivas, entrenamiento de memoria de trabajo, técnicas operantes para el manejo de las conductas-problema, junto al cuidado de la nutrición y de los aspectos emocionales”.

Todos los profesionales en contacto con este trastorno deberían tener esta formación, aunque especialmente los maestros, que tienen una relación muy directa y continuada con su alumnado, y pueden ser perfectos agentes de prevención desde muy temprano.