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Conductas disruptivas en el aula: qué son y cómo abordarlas desde una perspectiva psicopedagógica

Si quieres aprender a abordar las conductas disruptivas en el aula, no te pierdas estas pautas para una correcta intervención durante tus clases.

“No para de hablar mientras explico”, “Molesta a su compañero constantemente”, “Desafía mi autoridad…” Estas son algunas de las quejas más frecuentes de los docentes sobre su alumnado; y una de las que más dificultan su labor pedagógica diaria en los últimos años. El primer paso es definir qué son las conductas disruptivas y valorar cómo abordarlas desde una perspectiva psicopedagógica. Si quieres aprender a abordar las conductas disruptivas en el aula, no te pierdas estas pautas para una correcta intervención durante tus clases.

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Casos habituales de conductas disruptivas en el aula

La conducta disruptiva es aquella que “entorpece el orden y la disciplina en la escuela y el bienestar educativo de los alumnos escolarizados” (Sanders y Hendry, 1997). Se puede manifestar de muy diversas maneras:

Interrumpir intencionadamente durante las explicaciones del maestro o en el tiempo dedicados para las tareas escolares.

–Emitir conductas de provocación hacia el profesor.

Desobedecer las normas del aula.

–Iniciar peleas.

–Generar ruidos molestos, repetitivos…

Llegar tarde a clase, no traer el material escolar, descuidar el mobiliario del centro, etc.

Para abordar este tipo de comportamientos, es conveniente tratar de descubrir cuáles son las causas, así como su intencionalidad. A veces son meras llamadas de atención por parte del alumno con el único objetivo de interferir en el buen clima dentro centro escolar. Sin embargo, en otros casos, las conductas disruptivas son producto de un trastorno de déficit de atención o de hiperactividad.

El porqué de las conductas disruptivas

Los trastornos de conducta no responden a una sola causa. De ahí, la necesidad de valorar todas las variables que pueden afectar al desarrollo de dichos comportamientos disruptivos: los posibles conflictos personales del alumno, la ausencia de rutinas y normas en el ambiente familiar, sus mermadas capacidades sociales y de comunicación o su falta de motivación ante el estudio.

Su incidencia en el resultado académico es sin duda determinante, y es por ello que hoy se ha convertido en uno de los grandes retos de la Psicopedagogía dentro del escenario escolar. Hablamos de conseguir la atmósfera y la predisposición frente al aprendizaje, y ya no sólo en términos académicos, sino también en términos sociales, es el resultado de la tan deseada convivencia escolar.

Estrategias aplicadas al alumno con conductas disruptivas

Para entender qué patrones rigen la conducta disruptiva del alumno, se aconseja que el profesor se reúna con la familia para comprender y analizar su entorno; y que lleve a cabo un registro diario de dichas conductas, anotando tanto los antecedentes inmediatos y consecuentes, a lo largo de la jornada escolar.

Además, se recomienda poner en práctica programas de actuación en base a los principios neuropsicológicos y educativos actuales. Por ejemplo:

–1) Trabajar las emociones y el control de impulsos, así como la autobservación por parte del propio alumno. El objetivo es que aprenda a detectar su comportamiento disruptivo y que sea capaz de inhibir el impulso por sí mismo en el futuro.

–2) Fomentar la empatía. El reconocimiento de los deseos y estados de ánimo en los otros ayuda al alumno a: identificar los suyos propios y mejorar tanto sus habilidades sociales como comunicativas.

–3) Mostrarle técnicas para reducir la ansiedad durante el proceso de aprendizaje.

–4) Crear un ambiente relajado dentro del aula o cambiar a métodos visuales de enseñanza para captar la atención del alumno.

–5) Entrenar las funciones ejecutivas del niño, procesos claves para que el alumno aprenda y ejecute relaciones interpersonales adecuadas.

–6) Hacerle partícipe de la elaboración de las normas del aula y asignarles tareas de responsabilidad social en el centro.

–7) También potenciar el trabajo colaborativo con iguales y, como ya se ha indicado, el refuerzo de los talentos y logros del alumno son claves para minimizar las conductas disruptivas en el aula.

La perspectiva y formación psicopedagógica facilita la incorporación de estrategias y herramientas para abordar conductas disruptivas en el aula. El objetivo es tanto revertir la situación como integrar al alumno para que pueda descubrir sus aptitudes y competencias fuertes y minimizar sus problemas de actitud en clase.

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