Jueves, 22 diciembre 2016

Un juego, un libro y algo para construir

Estoy escribiendo mi carta a los Reyes Magos, otros años ya hice algunas recomendaciones de libros y de materiales. Pero este año, no voy a hacer una recomendación concreta, sino que quiero preparar una cajita llena con tres sorpresas matemáticas.

La primera, un juego. El objetivo es el compartir espacio con otros; el juego puede actuar como elemento central de las situaciones de aprendizaje en matemáticas, favoreciendo la relación con otras personas y su entorno, siguiendo unas reglas marcadas. Así que pensemos qué juegos podemos poner en nuestra cajita: dominó (en sus diferentes versiones, la imagen ilustra por ejemplo el dominó triangular), juegos de mesa (tipo parchís u oca), juegos de memoria, bingo, etc. Cada uno de ellos nos acercará a un aprendizaje de las matemáticas: conteo, operación, formas geométricas, …

La segunda, un libro. En este caso me he ido a un libro publicado este mismo año Supermatesobrina de Manuel García Piqueras, publicado por la editorial Nivola, y dirigido a niños/as a partir de 11 años. El texto de su contraportada, ya te anima a sumergirte en sus páginas:

Julio, un joven profesor de literatura, y su sobrina, Martina, una quinceañera aficionada a las matemáticas, llevan una calculada rutina diaria. Todo cambia cuando descifran un antiguo manuscrito que los traslada a la otra orilla del Níger, al abrasador Sáhara, a la Alhambra, a templos olvidados… donde poesía, arte, música, historia, astronomía y geometría actúan como claves ocultas. Pero no están solos en su búsqueda y, aunque no se lo imaginen, sus vidas corren peligro.

Pero os puedo asegurar que lo que hay dentro ¡todavía es mejor!. La lectura siempre nos permite aprender desde la aventura, así que este tipo de pequeños libros pueden hacer que los niños vean otra cara de las matemáticas.

Y, la tercera, algo para construir. Podemos hacer formas geométricas que transformemos en animales, pequeños trozos de tela que se conviertan en broches, piezas de construcción que tomen formas de aeronaves misteriosas, ¡hay tantas cosas para elegir! Lo importante es que el niño ponga su atención en las manos, que construya las cosas con cuidado dando rienda suelta a su creatividad.

Ahora, os dejo a vosotros ir a buscar la caja, no importa el tamaño, lo importante es que le digamos a los Reyes Magos que la llenen de esas tres cosas siempre pensando en el pequeño o pequeña al que van dirigidos, porque pueden dar lugar a un enorme puñado de emociones.