Francisco Oleo
La psicóloga decidió estudiar un máster en UNIR para orientar su carrera hacia el análisis de las relaciones de poder y su impacto en las víctimas. Su objetivo: comprender para prevenir en los nuevos entornos sociales y digitales.

La trayectoria de Lucía Berrospe Olvera está marcada por una inquietud constante por comprender la conducta humana, especialmente en aquellos contextos donde las relaciones de poder generan desigualdades y consecuencias psicológicas profundas.
Graduada en Psicología, decidió ampliar su formación con el Máster en Criminología y Victimología Aplicada de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR), una elección que le ha permitido integrar dos perspectivas complementarias para analizar fenómenos sociales complejos.
Desde sus primeros pasos académicos, Berrospe tuvo claro que su interés iba más allá del estudio individual del comportamiento. Su mirada se dirigía hacia las estructuras sociales que condicionan las relaciones humanas. “Mi historia profesional ha estado marcada por una gran curiosidad hacia la conducta humana, especialmente en estudiar las relaciones de poder y su impacto psicológico y social”, explica. Esa inquietud la llevó a especializarse en un ámbito que, aunque cada vez más relevante, sigue siendo poco conocido para el gran público.
Vocación: “Mi evolución profesional siempre ha estado marcada por una gran curiosidad hacia la conducta humana”.
El fenómeno K-Pop
En la actualidad, su actividad se centra en la investigación académica. Recientemente ha publicado un trabajo en el que analiza las relaciones parasociales, la deshumanización y las dinámicas de poder en la industria del entretenimiento, con especial atención al fenómeno del K-Pop. Este enfoque evidencia su interés por los nuevos entornos digitales y culturales, donde surgen formas inéditas de interacción que pueden generar riesgos y desigualdades.
A corto y medio plazo, su objetivo es continuar profundizando en esta línea de investigación y difundir sus hallazgos para generar conciencia social. La posibilidad de emprender también está presente en su horizonte, especialmente en el diseño de talleres multidisciplinares que combinen la psicología social con actividades prácticas y creativas.
La decisión de estudiar Psicología respondió, según explica, a su compromiso y disposición a ayudar a los demás. Sin embargo, pronto sintió la necesidad de incorporar otros conocimientos que le permitieran comprender el contexto más amplio en el que se produce la victimización. “Elegí la psicología por vocación de servicio; sin embargo, estudiar criminología me ofreció las herramientas analíticas que me ayudan a entender con mayor amplitud el contexto que genera la victimización”, señala.
Especialización: “Estudiar criminología me ofreció las herramientas analíticas que me ayudan a entender el contexto de la victimización”.
Esta complementariedad entre disciplinas ha sido esencial en su desarrollo profesional. Mientras la psicología le proporciona una base sólida para comprender los procesos individuales, la criminología le permite analizar los factores sociales, legales y estructurales que intervienen en los fenómenos de violencia y desigualdad. El resultado es una mirada más completa y crítica, especialmente útil en el ámbito de la investigación.
Potenciar el perfil investigador
En su día a día, Berrospe aplica los conocimientos adquiridos en el máster a través del análisis riguroso de la información. La formación recibida le ha permitido desarrollar competencias claves para su perfil investigador, como la capacidad de cribar datos, contrastar fuentes y construir interpretaciones fundamentadas. “Este máster me ha brindado lo necesario para poder analizar y filtrar información necesaria que me ayuda en el área de la investigación”, afirma.
Investigación: “Me interesa el análisis de las nuevas formas de interacción social y los peligros en los entornos digitales”.
Su interés se centra especialmente en el estudio de las nuevas formas de interacción y comunicación asociadas a un mundo hiperconectado. En un contexto donde las redes sociales y las plataformas digitales redefinen las relaciones humanas, Berrospe pone el foco en las dinámicas de poder que pueden surgir en estos espacios y en sus consecuencias para las personas más vulnerables. “Me interesa el análisis de las nuevas formas de interacción social, y los peligros que presentan, especialmente dentro de entornos digitales”, explica.
¿Por qué UNIR?
La elección de UNIR como institución para cursar el máster estuvo motivada, en gran medida, por la flexibilidad de su metodología online. Esta modalidad le ha permitido compatibilizar su formación con otras responsabilidades y gestionar su tiempo de manera eficiente. “Buscaba una institución que me permitiera tener un equilibrio entre mi vida diaria y académica”, detalla.
Más allá de la flexibilidad, destaca también la calidad del claustro docente y los recursos disponibles. Según relata, el contacto con profesores en activo ha enriquecido su aprendizaje y le ha permitido conectar la teoría con la práctica profesional. A ello se suma el acompañamiento constante y el acceso a herramientas digitales que han facilitado su progreso académico.
Aprendizaje: “He transformado mi manera de consumir información, buscando evidencias científicas para sustentar mis opiniones”.
El impacto del máster en su desarrollo profesional ha sido significativo, especialmente en su forma de aproximarse a la información y a los fenómenos sociales. “Gracias al máster, he transformado mi manera de consumir información, analizando y buscando evidencias científicas para sustentar y ampliar mis opiniones”, asegura. Este cambio de enfoque le permite observar la realidad desde una perspectiva más crítica y fundamentada.
Conocimientos en psicología y jurídicos
Uno de los retos a los que se enfrentó durante su formación fue la incorporación de conocimientos jurídicos, un ámbito inicialmente ajeno a su perfil como psicóloga. Sin embargo, lejos de convertirse en una barrera, este desafío se transformó en una oportunidad de aprendizaje. La terminología y los conceptos legales requirieron un esfuerzo adicional, pero el acompañamiento recibido facilitó su adaptación y le permitió integrar esta nueva dimensión en su análisis.
En paralelo, su formación previa en psicología le ha resultado especialmente útil a la hora de abordar situaciones de crisis y comprender las experiencias de las víctimas. Esta combinación de conocimientos le proporciona una base sólida para interpretar los procesos de victimización desde múltiples ángulos.
Ética: “Mi decisión de estudiar el máster nace de una necesidad ética: desmitificar la figura de la víctima”.
Aunque reconoce que existe una creciente demanda de profesionales especializados en la evaluación, tratamiento y prevención de víctimas, su decisión de especializarse no estuvo motivada únicamente por la empleabilidad. En su caso, el impulso fue principalmente otro. “Mi decisión nace de una necesidad ética y académica: la importancia de desmitificar la figura de la víctima y brindarle el espacio que le corresponde”, subraya.
La falta de formación puede llevar a que instituciones y profesionales reproduzcan dinámicas que agravan el sufrimiento de las víctimas.
Poner el acento en la víctima y no tanto en el delincuente
En este sentido, critica el enfoque tradicional que pone el acento en la figura del delincuente, dejando en segundo plano la experiencia de quienes han sufrido el daño. Para Berrospe, es fundamental revertir esta tendencia y situar a la víctima en el centro del análisis. “Para mí, es importante hablar de la víctima sin invisibilizar su experiencia”, añade.
Esta reflexión conecta con uno de los principales objetivos de la victimología: evitar la revictimización. Según explica, la falta de formación en este ámbito puede llevar a que instituciones y profesionales reproduzcan dinámicas que agravan el sufrimiento de las víctimas. Por ello, considera esencial incorporar esta disciplina en la formación de cualquier profesional que trabaje con personas en situación de vulnerabilidad.
La importancia de la formación
“La victimología es una disciplina transversal y humana que va más allá de únicamente lo legal y los juzgados”, sostiene. Desde su punto de vista, su aplicación es relevante en ámbitos tan diversos como la salud, la educación o los servicios sociales. Comprender el papel de la víctima no solo permite mejorar la atención, sino también construir entornos más seguros y respetuosos.
Disciplina: “La victimología es una disciplina transversal y humana que va más allá de lo legal”.
De cara a otros profesionales que estén valorando especializarse en este campo, Berrospe insiste en la importancia de adoptar una mirada empática y responsable. “La formación en victimología no solo aporta conocimientos técnicos, sino que también implica un cambio de enfoque en la forma de relacionarse con las personas y de interpretar sus experiencias”, explica.
En última instancia, su trabajo y sus aspiraciones apuntan hacia un mismo objetivo: contribuir a una sociedad más consciente de las dinámicas de poder y más comprometida con la protección de las víctimas. A través de la investigación, la divulgación y, en el futuro, quizás con posibles iniciativas emprendedoras, Berrospe busca generar espacios de reflexión y acción que permitan avanzar en esa dirección.
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