Jorge Arana Varona
El Foro UNIR reunió a expertos en seguridad internacional para analizar la evolución de las organizaciones criminales, el impacto de la tecnología y la necesidad de reforzar la cooperación internacional frente a amenazas cada vez más sofisticadas.
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El crimen organizado ya no responde a las estructuras jerárquicas tradicionales ni opera dentro de las fronteras de un solo país. Hoy funciona mediante redes internacionales, utiliza tecnología avanzada, aprovecha la globalización económica y adapta continuamente sus métodos para eludir la acción policial. Esa fue una de las principales conclusiones del Foro UNIR dedicado a la geopolítica del crimen.
Durante el encuentro se analizó cómo las organizaciones criminales han evolucionado hacia modelos mucho más flexibles, especializados y globales, obligando a los Estados a replantear sus estrategias de seguridad y cooperación internacional. La lucha contra estas amenazas, coincidieron los expertos, ya no puede abordarse únicamente desde una perspectiva nacional.
Participaron el general de brigada Alfonso López Malo, mando de la Jefatura de Policía Judicial de la Guardia Civil; Hugo Javier Carvajal Barreto, especialista en analítica criminal y docente de la Policía Nacional de Colombia; y Sonia Alda Mejías, coordinadora del Máster Universitario en Seguridad Internacional de UNIR.
“El crimen organizado siempre tiene una componente transnacional”, afirmó Alfonso López Malo durante su intervención. Según explicó, la cooperación entre fuerzas policiales, autoridades judiciales e instituciones internacionales se ha convertido en un requisito imprescindible para combatir unas redes criminales que ya no conocen fronteras.
Cinco claves del Foro UNIR
- Organizaciones globales: Las estructuras criminales operan mediante redes internacionales con presencia en varios países. “Es difícil que nos ciñamos ya a territorios específicos”, explicó Alfonso López Malo.
- Economía del delito: El objetivo principal sigue siendo el beneficio económico, por lo que atacar las finanzas ilícitas resulta esencial para desarticular estas organizaciones.
- Cooperación internacional: La colaboración entre policías, fiscalías y organismos como Europol resulta imprescindible para combatir el crimen organizado.
- Tecnología criminal: Las redes utilizan inteligencia artificial, criptomonedas, comunicaciones cifradas y redes sociales para ampliar su capacidad operativa.
- Nuevos riesgos: La corrupción, la infiltración institucional y la manipulación digital forman parte de las estrategias actuales de las organizaciones criminales.
Del cartel tradicional a las redes criminales globales
Uno de los principales mensajes del general Alfonso López Malo fue que las organizaciones criminales ya no funcionan como grandes estructuras piramidales controladas por un único liderazgo.
En su lugar aparecen redes mucho más horizontales, especializadas y flexibles. Distintos grupos prestan servicios concretos dentro de una misma cadena criminal: unos proporcionan transporte, otros blanquean capitales, otros suministran embarcaciones, otros ofrecen apoyo tecnológico o financiero. Este modelo, conocido como Crime as a Service, dificulta enormemente la investigación policial.
“La organización criminal funciona como una empresa”, resumió el responsable de la Guardia Civil. Su finalidad sigue siendo la misma: obtener beneficios económicos mediante actividades ilícitas que, cada vez con mayor frecuencia, se mezclan con negocios aparentemente legales.
Según explicó, este fenómeno obliga a perseguir no solo a los autores materiales de los delitos, sino también toda la estructura económica que sostiene su funcionamiento. “Tenemos que atacar sus medios de financiación para intentar que no vuelvan a delinquir”, señaló.
El dinero sigue siendo el objetivo
La dimensión financiera ocupó buena parte del análisis. López Malo recordó que el blanqueo de capitales constituye uno de los principales desafíos para las fuerzas de seguridad.
Las organizaciones utilizan empresas aparentemente legales, redes internacionales de intermediarios y, cada vez con mayor frecuencia, criptomonedas y criptoactivos para mover fondos entre distintos países y dificultar el rastreo del dinero.
El general destacó además que solo una pequeña parte del dinero ilícito que circula a escala mundial logra ser detectado e intervenido por las autoridades. Esa realidad convierte la investigación financiera en uno de los pilares fundamentales de cualquier estrategia contra el crimen organizado.
Como recordó durante su intervención, seguir el rastro del dinero continúa siendo una de las herramientas más eficaces para desmantelar organizaciones criminales. Porque detener a una persona puede interrumpir una operación. Eliminar su capacidad financiera puede desactivar toda una estructura.
Tecnología, IA y ciberdelincuencia
La transformación tecnológica también ha cambiado profundamente el funcionamiento de las redes criminales.
Hugo Javier Carvajal explicó que las organizaciones aprovechan las posibilidades que ofrecen las redes sociales, la inteligencia artificial y las plataformas digitales para coordinar actividades, difundir campañas de desinformación o financiar operaciones internacionales mediante activos digitales.
El especialista colombiano alertó sobre el uso creciente de contenidos falsos, manipulación informativa y herramientas de inteligencia artificial para influir en la opinión pública, desacreditar instituciones o favorecer intereses criminales.
Además, recordó que las criptomonedas han ampliado la capacidad de las organizaciones para mover recursos económicos al margen de los sistemas financieros tradicionales, dificultando tanto la investigación como la recuperación de activos.
En este contexto, la analítica criminal y la investigación digital adquieren un protagonismo creciente. Elementos como el análisis de evidencias electrónicas, los códigos hash o la preservación de pruebas digitales forman ya parte habitual del trabajo policial.
La cooperación internacional ya no es opcional
Otro de los grandes ejes del foro fue la importancia de la cooperación policial internacional.
Alfonso López Malo destacó el papel que desempeñan organismos como Europol, Eurojust o las distintas policías nacionales en investigaciones que afectan simultáneamente a varios países. La naturaleza transnacional del crimen hace imposible responder únicamente desde estructuras nacionales.
El general explicó que muchas operaciones requieren la actuación coordinada de autoridades judiciales, fiscales, fuerzas policiales y organismos internacionales durante largos periodos de tiempo.
También señaló que los grupos criminales modifican constantemente sus rutas, métodos y áreas de actuación en respuesta a la presión policial. Ese fenómeno, conocido como “efecto globo”, desplaza las actividades ilícitas hacia territorios donde encuentran menores niveles de control. Perseguirlos se parece cada vez menos a una carrera y cada vez más a un tablero de ajedrez donde el rival también aprende.
Narcotráfico
El tráfico internacional de drogas continúa siendo la principal actividad delictiva de muchas organizaciones criminales.
Durante su exposición, López Malo explicó cómo las rutas marítimas y los sistemas de transporte de cocaína han evolucionado en los últimos años. Las grandes embarcaciones nodrizas realizan transbordos en alta mar hacia lanchas rápidas de menor tamaño que acercan la droga hasta las costas europeas.
Este cambio obliga a modificar también las estrategias policiales, incrementando la cooperación internacional y desplegando operaciones conjuntas que combinan inteligencia, medios marítimos y recursos aéreos.
El general presentó varios ejemplos recientes de operaciones desarrolladas por la Guardia Civil que permitieron intervenir decenas de toneladas de cocaína, combustible para embarcaciones rápidas y recursos logísticos destinados al narcotráfico internacional.
Seguridad internacional en un escenario cada vez más complejo
El foro concluyó con una reflexión compartida por todos los participantes: la seguridad internacional ya no puede entenderse únicamente como una cuestión entre Estados.
Como señaló Sonia Alda Mejías, los actores no estatales, las organizaciones criminales y las amenazas híbridas obligan a ampliar el concepto tradicional de seguridad y a comprender la enorme complejidad de estas redes globales.
En este contexto, titulaciones como el Máster en Seguridad Internacional de UNIR ofrecen una formación especializada para comprender fenómenos como el crimen organizado transnacional, la cooperación policial, las amenazas híbridas o la evolución de los conflictos internacionales.
Porque el crimen también se ha globalizado. Comprender cómo funciona se ha convertido en una condición imprescindible para poder combatirlo.
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