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"Tenemos instituciones del siglo XIX en un mundo del siglo XXI”, advierte Sonia Alda en el Foro UNIR

La coordinadora del Máster en Seguridad Internacional analizó junto a expertos cómo las nuevas amenazas criminales conectan narcotráfico, terrorismo, y mercados ilegales, y por qué los Estados necesitan respuestas más ágiles y coordinadas.

Jorge Heili y Sonia Alda junto al ponente en remoto.Descubre nuestros estudios de Ciencias de la Seguridad

“El 42% de las investigaciones sobre terrorismo en Europa y Norteamérica involucran a jóvenes y menores de edad”. Con este dato, Ana Gugel abrió el Foro UNIR Seguridad sin fronteras, una sesión dedicada a analizar cómo las amenazas criminales actuales han dejado de responder a esquemas simples, territoriales o puramente nacionales.

La conversación abordó la transformación de la seguridad internacional en un contexto marcado por el narcotráfico, el terrorismo, la trata de personas, la ciberdelincuencia, los movimientos migratorios instrumentalizados y los mercados ilegales. La idea central fue clara: lo que parece lejano termina afectando al ciudadano en su vida diaria, en su economía y en su seguridad personal.

Máster Universitario en Estudios de Seguridad Internacional

En el encuentro participaron Nicolás Zevallos Trigoso, exviceministro de Seguridad Pública del Perú y director de Criminología P; María Contreras Román, coordinadora del Máster Universitario en Terrorismo Internacional de UNIR; y Sonia Alda Mejías, coordinadora del Máster en Estudios de Seguridad Internacional.

“Tenemos instituciones creadas en el siglo XIX en un mundo del siglo XXI”, advirtió Sonia Alda. Su reflexión resumió uno de los grandes ejes del debate: los Estados siguen respondiendo con herramientas pensadas para otro tiempo, mientras las redes criminales operan con velocidad, flexibilidad y una capacidad de adaptación que desborda las fronteras.

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Cinco claves del Foro UNIR

  • Amenazas transnacionales: El crimen actual opera mediante redes que cruzan fronteras y conectan economías legales e ilegales. “Es absolutamente imposible desconectar esa amenaza del día a día del ciudadano”, señaló Nicolás Zevallos.
  • Crimen organizado flexible: Las antiguas estructuras verticales han dado paso a sistemas más difusos, oportunistas y contractuales. “Hoy, si afectas a un contratista, quedan cien disponibles”, explicó Zevallos.
  • Prevención criminal: María Contreras defendió que la respuesta no puede empezar solo en la persecución penal. “Lo principal que tenemos que hacer es entender cuáles son las características de las personas que se ven implicadas en estas estructuras criminales”, afirmó.
  • Cooperación policial: La colaboración internacional es imprescindible, pero sigue chocando con límites legales, burocráticos y de confianza entre Estados. “La soberanía estatal impide que las fuerzas policiales puedan operar libremente fuera de sus fronteras”, recordó Contreras.
  • Ciberdelincuencia: Los ataques digitales muestran la vulnerabilidad cotidiana de ciudadanos e instituciones. “Un sujeto sentado en su computadora tiene mucha más capacidad de incidencia que en la calle robando celulares”, sostuvo Zevallos.
  • Nuevo enfoque estatal: Sonia Alda insistió en que la seguridad ya no puede medirse solo por el número de policías o militares. “Aquí tiene que haber cooperación transnacional, interagencial y con una visión absolutamente amplia de la seguridad”, defendió.

Redes criminales que funcionan como mercados globales

Nicolás Zevallos explicó que las amenazas actuales no respetan soberanías ni responden a una geografía fija. La cocaína, el oro ilegal, las armas, las personas y el dinero ilícito circulan a través de rutas compartidas, con actores que prestan servicios concretos dentro de una cadena mucho más amplia.

El experto señaló que ya no basta con imaginar grandes carteles dirigidos por capos visibles. Las organizaciones han aprendido a fragmentar sus funciones: unos actores producen, otros transportan, otros lavan dinero, otros protegen rutas y otros prestan servicios tecnológicos. La lógica, explicó, se parece más a un ecosistema que a una pirámide.

Ese modelo complica la acción estatal. Antes, desarticular una parte de la organización podía debilitarla seriamente. Ahora, el sistema sustituye piezas con rapidez. La consecuencia es incómoda, así que conviene no maquillarla: las instituciones persiguen estructuras móviles con procedimientos lentos.

El dato global refuerza esa preocupación. Naciones Unidas estimó en su World Drug Report 2025 que 25 millones de personas consumieron cocaína, dentro de un mercado internacional de drogas que sigue alimentando redes criminales con enorme capacidad financiera.

La prevención también forma parte de la seguridad

María Contreras Román subrayó que la lucha contra el terrorismo y el crimen organizado no puede limitarse a la respuesta policial. Antes de que una persona entre en una red criminal, existen factores de riesgo, perfiles, motivaciones y oportunidades que deben ser analizados.

La criminóloga distinguió entre distintos roles: ejecutores violentos, facilitadores logísticos, financieros, técnicos informáticos o intermediarios. Algunos buscan pertenencia, estatus o redención; otros actúan por motivación económica o instrumental. Meterlos a todos en el mismo saco queda cómodo, pero intelectualmente es pobre. Y lo pobre, aquí, se paga caro.

Contreras insistió en que la prevención exige comprender esos perfiles y ofrecer vías prosociales para que determinadas habilidades no terminen al servicio de organizaciones criminales. En el caso de los facilitadores financieros o tecnológicos, el reto pasa por detectar capacidades que pueden ser usadas tanto para la innovación como para el delito.

También alertó sobre los obstáculos que frenan la cooperación internacional: falta de armonización legislativa, límites en el intercambio de datos, recelos entre agencias y riesgo de corrupción. En delitos relacionados con criptoactivos o ciberdelincuencia, si una conducta no está tipificada de forma equivalente en varios países, la investigación puede bloquearse.

Estados lentos frente a amenazas veloces

Sonia Alda planteó uno de los dilemas centrales del foro: las instituciones estatales fueron diseñadas para amenazas de otro tiempo. El Estado nación sigue siendo necesario, pero sus herramientas muestran limitaciones ante actores no estatales que se mueven por redes globales, usan tecnología y aprovechan vacíos legales.

La experta defendió una mirada multidimensional de la seguridad global, sin caer en una visión reducida basada únicamente en policía, ejército o fronteras. Las amenazas actuales mezclan economía, política, tecnología, corrupción, finanzas ilícitas y control territorial. Quien no entienda esa mezcla seguirá aplicando soluciones viejas a problemas nuevos. Una receta brillante, si el objetivo es fracasar con solemnidad.

Alda también introdujo la idea de pensar en la geopolítica del crimen. No basta con analizar la rivalidad entre Estados; también hay que observar cómo se organizan el narcotráfico, el terrorismo, la trata, el tráfico de armas o los mercados ilegales. Esa lectura permite entender por qué determinados territorios se vuelven nodos estratégicos para redes criminales.

En esa línea, Interpol aprobó en 2025 un marco estratégico orientado a reforzar la cooperación policial internacional frente al crimen organizado transnacional, lo que confirma que el problema ya ocupa un lugar prioritario en la agenda global de seguridad.

Una formación para comprender el nuevo mapa criminal

El Foro UNIR dejó una idea clara: la seguridad contemporánea exige profesionales capaces de analizar fenómenos complejos, conectar dimensiones locales y globales, y comprender cómo operan las redes criminales más allá de las fronteras.

En ese contexto, titulaciones como el Máster en Seguridad Internacional de UNIR, centrado en conflictos, amenazas híbridas, terrorismo, ciberamenazas y transformaciones del sistema internacional, o el Máster Universitario en Terrorismo Internacional, orientado al análisis del terrorismo y el crimen organizado, responden a una demanda creciente de especialización en este ámbito.

  • Facultad de Derecho

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