Jorge Arana Varona
El Foro UNIR reunió a especialistas en administración pública y Hacienda para analizar cómo la inteligencia artificial está cambiando la gestión pública y cuáles son sus aplicaciones reales.

La inteligencia artificial generativa ha irrumpido con fuerza en las administraciones públicas. Sin embargo, el verdadero desafío ya no consiste en incorporar nuevas herramientas tecnológicas, sino en transformar la forma en que las instituciones prestan servicios, toman decisiones y se relacionan con la ciudadanía. Esa fue la principal conclusión del Foro UNIR dedicado a la adopción de la IA en la Administración Pública.
Durante el encuentro se analizaron casos reales de implantación, los límites actuales de la inteligencia artificial en organismos públicos y los retos que todavía deben superarse para garantizar una administración más eficiente, transparente y cercana a los ciudadanos.
El foro contó con la participación de Ana de la Herrán, presidenta de la Asociación de Inspectores de Hacienda del Estado; Ascen Moro, coordinadora del Área de Presidencia y jefa del Departamento de Gobierno Abierto del Ayuntamiento de Sant Feliu de Llobregat; y José Luis Ros Medina, coordinador del Máster en Administración Electrónica y Gobierno Abierto de UNIR.
“La inteligencia artificial tiene que ser un medio para servir al interés general, nunca un fin”, afirmó Ana de la Herrán. Una idea que resumió el enfoque compartido por todos los participantes: utilizar la tecnología para mejorar el servicio público, no para sustituir el criterio profesional ni los principios que rigen la Administración.
Cinco claves del Foro UNIR
- La IA como herramienta pública: La inteligencia artificial debe utilizarse para mejorar la atención ciudadana y apoyar la gestión administrativa. “Tiene que ser un medio para servir mejor al ciudadano”, destacó Ana de la Herrán.
- Protección de datos: La incorporación de IA exige reforzar la seguridad jurídica, la privacidad y las garantías en el tratamiento de información sensible.
- Gobernanza del dato: La calidad de los datos determinará el éxito de cualquier proyecto basado en inteligencia artificial.
- Cambio cultural: La transformación digital requiere formar a los empleados públicos y superar la resistencia organizativa al cambio.
- Ciudadanía en el centro: La digitalización debe simplificar los trámites y mejorar la experiencia de los usuarios, no trasladarles nuevas barreras tecnológicas.
La IA todavía no decide
Ana de la Herrán comenzó desmontando una de las ideas más extendidas sobre la inteligencia artificial en la Administración Tributaria.
Según explicó, muchas personas creen que las decisiones administrativas ya están siendo adoptadas automáticamente por algoritmos o sistemas de IA. La realidad, aseguró, es bastante diferente. En la actualidad, la Agencia Tributaria utiliza herramientas digitales avanzadas para facilitar la asistencia al contribuyente, resumir información, apoyar determinadas tareas o mejorar los procesos, pero las actuaciones de comprobación e investigación siguen dependiendo de la intervención humana.
La responsable recordó que la administración tributaria trabaja con datos especialmente sensibles y que cualquier incorporación de inteligencia artificial debe respetar principios como la protección de datos, la transparencia, la proporcionalidad y el derecho de defensa de los ciudadanos.
“No es inteligencia artificial todo aquello que utiliza tecnología”, insistió. Una precisión importante en un momento en el que muchas veces se utiliza el término IA para describir cualquier sistema informático avanzado. Al final, ponerle una etiqueta moderna a un programa de hace veinte años sigue sin convertirlo en inteligencia artificial.
Del expediente al dato
Uno de los conceptos que más protagonismo tuvo durante el debate fue la gobernanza del dato.
Ascen Moro defendió que las administraciones públicas no pueden limitarse a digitalizar procedimientos tradicionales. El verdadero reto consiste en abandonar un modelo centrado en el expediente y avanzar hacia una gestión basada en datos de calidad.
Según explicó, muchas administraciones siguen funcionando con información fragmentada, sistemas desconectados y procesos heredados de modelos burocráticos anteriores. Incorporar inteligencia artificial sobre esa base no resolvería el problema; simplemente automatizaría las ineficiencias existentes.
“La tecnología está preparada, pero los datos no”, resumió durante su intervención. Por ello defendió la necesidad de construir una estrategia de transformación digital que incluya una adecuada gestión del ciclo de vida de la información pública antes de desplegar soluciones basadas en IA.
Mucho más que digitalizar trámites
El foro puso de manifiesto que la transformación digital no puede reducirse a trasladar formularios en papel a una pantalla.
Ascen Moro recordó que durante los últimos años muchas administraciones han centrado sus esfuerzos en digitalizar la burocracia existente, sin replantear realmente la forma en que prestan sus servicios.
Para la experta, la inteligencia artificial ofrece la oportunidad de rediseñar procesos completos, simplificar trámites, ofrecer servicios personalizados y anticiparse a las necesidades de la ciudadanía. Pero para conseguirlo es necesario revisar la organización interna, redefinir perfiles profesionales y construir una visión estratégica de largo plazo.
También defendió la importancia de la interoperabilidad entre administraciones. El ciudadano no debería aportar una y otra vez la misma documentación si ya obra en poder de otra institución pública. Parece una idea sencilla. Lo curioso es que precisamente las ideas sencillas suelen ser las más difíciles de ejecutar cuando intervienen varias administraciones.
Nuevos perfiles para el sector público
Otro de los ejes del debate fue el papel de los empleados públicos en esta transformación.
Ana de la Herrán reconoció que las administraciones suelen avanzar con mayor lentitud debido a la complejidad organizativa y a la necesidad de garantizar la seguridad jurídica de todos sus procedimientos. Sin embargo, consideró que el relevo generacional representa una oportunidad única para impulsar nuevas competencias digitales entre los funcionarios.
La presidenta de la Asociación de Inspectores de Hacienda insistió en que la formación no debe centrarse únicamente en aprender a utilizar herramientas de IA. También resulta imprescindible comprender cuestiones relacionadas con protección de datos, derechos de los ciudadanos, motivación de los actos administrativos y garantías jurídicas.
José Luis Ros añadió que las competencias del futuro serán cada vez más híbridas. A las capacidades técnicas habrá que sumar habilidades éticas, digitales, organizativas y relacionales. La inteligencia artificial no elimina la necesidad del talento humano; la hace todavía más relevante allí donde la tecnología no puede sustituir el criterio profesional.
El ciudadano como medida del éxito
Buena parte del debate giró alrededor de una cuestión que atraviesa toda la transformación digital: la experiencia del ciudadano.
Ascen Moro recordó que muchos usuarios siguen abandonando trámites electrónicos porque no entienden el lenguaje administrativo, encuentran dificultades técnicas o desconocen la documentación necesaria para completar un procedimiento.
En este sentido, los participantes coincidieron en que la inteligencia artificial puede contribuir a simplificar el lenguaje, ofrecer asistentes virtuales más eficaces y facilitar la comprensión de procedimientos complejos.
Ana de la Herrán puso como ejemplo el trabajo realizado en la Agencia Tributaria para traducir comunicaciones técnicas a un lenguaje más comprensible, incorporando explicaciones sencillas que ayuden al contribuyente a entender qué debe hacer y por qué recibe una determinada notificación.
El objetivo final, coincidieron los expertos, no consiste en hacer que la Administración sea más tecnológica, sino en conseguir que resulte más útil para quienes la utilizan.
Reinventar la Administración
El foro concluyó con un mensaje compartido por todos los participantes: la inteligencia artificial representa probablemente una de las mayores oportunidades de transformación que ha vivido la Administración Pública en las últimas décadas.
Pero esa oportunidad solo podrá aprovecharse plenamente si se acompaña de una estrategia clara, una adecuada gobernanza del dato, formación continua, estructuras organizativas adaptadas y una visión centrada en el interés general.
En este contexto, programas como el Máster en Administración Electrónica y Gobierno Abierto, el Máster en Dirección y Gestión Pública o las formaciones especializadas en transformación digital de UNIR responden a la creciente necesidad de profesionales capaces de liderar este cambio desde dentro de las instituciones públicas.
Porque la pregunta ya no es si la inteligencia artificial llegará a la Administración. La verdadera cuestión es si la Administración estará preparada para utilizarla de forma responsable, transparente y útil para la ciudadanía.
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