Miércoles, 30 octubre 2019

¿Cómo trabajar con niños autistas? Técnicas y consejos

Aprende cómo trabajar con niños autistas en clase, qué técnicas emplear y una serie de consejos para mejorar su estimulación y aprendizaje. Y es que el autismo es uno de los trastornos del neurodesarrollo más complejos y más estudiado desde el siglo pasado. Aunque todavía se desconoce su causa, existe una extensa bibliografía sobre su principal sintomatología, cuáles son los procesos cerebrales más afectados y cómo el uso de técnicas de intervención mejoran sus capacidades a la hora de trabajar con el niño autista.

¿El hándicap del autismo? Su amplio espectro

La primera y gran dificultad con las que se han encontrado tanto los investigadores como los profesionales que trabajan con TEA es el amplio espectro o heterogeneidad de los comportamientos y procesos neuropsicológicos que manifiesta la población autista. Además de la diversidad de síntomas, el autismo también se puede manifestar en diferentes niveles de severidad (nivel 1, nivel 2 y nivel 3).

Esto implica que no todas las actividades ni todas las estrategias pedagógicas van a ayudar por igual a la totalidad de la población autista. Por eso, y especialmente en los casos de autismo, es imprescindible la individualización de los procesos de enseñanza y los programas de intervención personalizados.

No obstante, los manuales de diagnóstico en psicología, como el DSM-V, advierten una serie de características comunes en los niños autistas:

–Claras dificultades en la comunicación

–Problemas de interacción social

–Baja flexibilidad en comportamientos y pensamiento

Qué áreas se deben trabajar con un niño autista

Como ya se ha indicado anteriormente, los expertos en autismo insisten en que nunca hay que perder de vista las peculiaridades del alumno con TEA para poder adaptar el programa de intervención a sus necesidades específicas.

Sin olvidar este supuesto, he aquí las áreas principales que se deben trabajar con el niño autista:

–La comunicación. Dependiendo de la edad del niño autista y de la fase de desarrollo lingüístico en la que se encuentre, el profesional especialista y el profesor deben programar actividades (juegos, canciones, signos y pictogramas…) para despertar la necesidad de comunicación del niño (verbalizar necesidades como “Quiero agua”). Si el niño ya formula sus demandas verbalmente, el siguiente paso consistirá en nutrirle de un vocabulario más amplio y rico para después entrenarle en la creación de frases uniendo palabras.

–El contacto visual. Durante las interacciones con el niño, ya sea durante las conversaciones o cuando le va a dar instrucciones, el adulto debe invitar al niño a que le mire a la cara. Los juegos de imitación son un buen reclamo para acostumbrar al niño a mantener el contacto visual con los demás.

–Reconocimiento y expresión de emociones. Mostrar al niño dibujos, fotos o vídeos que representan estados de ánimo, le ayudará a interpretar sus propias emociones como las de los demás.

–Aprendizaje de hábitos y creación de rutinas para favorecer su autonomía. Para lograr estos objetivos es clave mostrar al niño la pauta detallada de la secuencia de comportamientos que debe realizar, si quiere lograr la conducta meta. Las instrucciones en forma de pictogramas es un gran apoyo para la ejecución de este tipo de tareas.

–Entrenar su motricidad fina (por ejemplo, pintando objetos pequeños) y la motricidad gruesa (p.ej., jugando a la pelota).

–Trabajar la lateralidad con ejercicios cruzados (“Tócate la oreja derecha con la mano izquierda”).

–Enseñarle a manejar la ansiedad frente a esos estímulos que habitualmente angustian al niño. ¿Cómo? El profesor debe enseñarle a predecir la situación estresante y tratar de que se relaje con ejercicios de respiración guiados. También puede animarle a practicar un poco de ejercicio físico antes de la exposición al estímulo ansiógeno.

–Colaboración y participación de la familia en el proceso de aprendizaje. Los padres deben estar al tanto de las áreas que se están trabajando con el niño (en el aula especial y en la ordinaria) y poner en práctica esas mismas actividades pedagógicas en casa para el refuerzo de aprendizajes.

Cubre sus necesidades especiales, pero sobre todo… ¡Refuerza sus talentos!

El niño autista no solo se caracteriza por manifestar una serie de dificultades en su desarrollo como individuo, también dispone de pequeños grandes talentos que beneficiarán su aprendizaje: su minuciosidad en la realización de tareas, sus altas destrezas en tareas mecánicas o la curiosidad que muestra ante el funcionamiento de un objeto.

En resumen: reforzar las competencias propias del niño, cubrir sus necesidades especiales y fomentar una intervención personalizada en sus dificultades de desarrollo son los tres preceptos básicos sobre cómo trabajar con niños autistas.